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miércoles, 25 de marzo de 2015

SERGIEV POSAD, el monasterio "rural" del anillo de oro

EL ANILLO DE ORO


Antes incluso de que se fundara Moscú (1147), el corazón de Rusia fue lo que hoy son una cuadrilla de pueblos y pequeñas ciudades ubicadas al noreste de la actual capital rusa, a poca distancia de ella si lo comparamos con la inmensidad del país más grande del mundo a día de hoy. Sergiev Posad, el pueblo que os traigo hoy, es uno de los más cercanos, a unos 80 kms. Suzdal, a unos 200 kms. es otro de los pueblos del anillo de oro, del que ya os hablé por ser el lugar en el que me pilló el famoso gol de Iniesta en Sudáfrica. Aparte de estos dos, otras poblaciones que integran el anillo de oro son Vladimir, Yaroslavl, Ivanovo, Kostroma, Rostov Veliky... seguramente no os suenen en absoluto, pero acumulan entre ellas tres declaraciones de patrimonio de la humanidad (una para Sergiev Posad, otra para Yaroslavl y la tercera compartida entre Vladimir y Suzdal) y representan probablemente la mayor densidad monumental del país más allá de sus "tres capitales": Moscú, San Petersburgo y Kazán.

Fuente sagrada y dos de los edificios del monasterio
La principal seña de identidad de esta zona es la abundancia de "kremlins" (ciudadelas amuralladas dentro de las cuales se ubican los edificios más importantes de una población) y de monumentos religiosos, dentro o fuera de ellos, algunos con cerca de 1.000 años de antigüedad, característicos por sus cúpulas con forma de cebolla. La actual iglesia ortodoxa rusa empezó a hacerse fuerte precisamente en esta zona, hace nueve siglos.


VIAJAR A SERGIEV POSAD DESDE MOSCÚ



Viajar a Sergiev Posad, aunque solo lleve poco más de una hora desde la estación de tren "Yaroslavski" de Moscú, es viajar a la Rusia mayoritaria, la Rusia rural, poco poblada, ajena a las grandes ciudades. No creo que sea comparable a ir a la parte asiática del país, pero si supone un ambiente muy distinto del moscovita. 

Vista del conjunto, con las murallas en primer término
El viaje en tren se hace desde los andenes dedicados al transporte de cercanías. Éstos son los recuerdos que tengo del trayecto en tren hasta Sergiev Posad:
- en las estaciones de tren moscovitas hay dos hileras de andenes. Una para grandes distancias y otra para cercanías (y yo me pregunté, ¿y qué es "cercanías" en un país con 12.000 kms. de punta a punta?). Ambas tienen la misma numeración y es el viajero el que debe saber si le anuncian un tren en el andén 7 si es el andén 7 de grandes distancias o el de cercanías. En este caso era cercanías. Esta ambigüedad provocó que perdiéramos el tren a Vladimir en nuestro regreso a Moscú. 200 kms. en Rusia es cercanías, por cierto.
- En aquel momento (junio de 2010) se permitía fumar en los trenes rusos. No en el vagón en sí, pero sí en los pasillos junto a las puertas de entrada al vagón. Una puerta separaba ambos cubículos pero, como es natural, acababa entrando humo. Fue un viaje al pasado que he vivido en varias ocasiones viajando a Europa Oriental.
- Fue la primera vez que vimos un cigarrillo electrónico. Su uso se permitía por todas partes, incluido dentro del vagón en sí; en esto España creo que era igual en la época.
- Cada 10 minutos pasaba una persona con un carro intentando vender golosinas, snacks o revistas, entre otros. Las mismas personas tuvieron tiempo de pasar varias veces en un trayecto de solo hora y cuarto. No sé si esa venta ambulante dentro del tren tenía algún tipo de regulación, pero lo dudo. Fue un poco "cansino".

Cruce de calles en Sergiev Posad, con cierto aspecto rural. Al fondo una de las torres del monasterio


SERGIEV POSAD, CAMINANDO DE LA ESTACIÓN AL MONASTERIO



El monasterio está a unos 10 minutos a pie de la estación, y ese paseo permite cogerle el pulso a la población. Nos pareció una pequeña ciudad, casi casi un pueblo, aunque la wikipedia dice que supera los 100.000 habitantes. Es posible que durmiendo en Moscú nos pareciera pequeña casi cualquier otra población rusa, pero las casas bajas y los arbustos creciendo salvajemente por todas partes daban esa sensación.

La principal y única atracción de la ciudad es el monasterio, pero una visita en profundidad al mismo, más el viaje de ida y vuelta, más la parada para comer os tendrá entretenidos casi todo el día. Como curiosidad, los coches eran mucho más modestos que en Moscú, y nos hizo mucha gracia este Lada, modelo que se vende igual que en los 70-80, que se vendía nuevo así con el lacito incluido. Según nos explicó después un amigo ruso, Lada no es competitiva ya fuera de Rusia pero allí sigue siendo popular. Ese modelo vale unos 4.000€, no tiene prácticamente ninguno de los adelantos en comodidad y seguridad de la mayoría de coches de siglo XXI (véase ABS, airbag, dirección asistida, etc. ni hablar de cosas todavía más modernas) pero su competitivo precio hace que todavía las economías modestas rusas lo compren nuevo, a pesar de su diseño de otra época.

Un servidor junto al vetusto y a la vez nuevo Lada, con lazo y todo


MONASTERIO DE LA TRINIDAD y SAN SERGIO



Este monasterio, patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1993, es un conjunto monacal ortodoxo, con murallas incluidas, típico de los siglos en que fue construido (XV-XVIII). Sigue en actividad, y de hecho no es difícil cruzarse con los sacerdotes ortodoxos yendo de un edificio a otro, reconocibles por sus largas y (normalmente) canosas barbas. Se considera uno de los centros de la iglesia ortodoxa rusa, y en sus paredes cuenta con un seminario. Lo integran no una sino varias iglesias, como suele pasar con los monasterios rusos, y una fuente sagrada (uno de los rincones más vistosos del conjunto), todo ello con los típicos colores alegres de la arquitectura rusa, y en el caso de las iglesias, con las características cúpulas encebolladas. El acceso era gratuito en 2010, si la memoria no me falla. El conjunto es realmente pintoresco, en un ambiente muy tranquilo excepto, por lo que leo en internet, en fin de semana, cuando devotos de Moscú visitan de forma algo más masiva el monasterio.

Vista típica del monasterio, desde un lugar a escasos metros de la entrada
En su interior se encuentra la tumba de Boris Godunov, un zar ruso de los s. XVI-XVII.

Para comer no recuerdo que la oferta de la ciudad fuera muy abundante. En la parte moderna de la misma, muy cercano a la estación de trenes, había un McDonald's, si no recuerdo mal con algún otro restaurante cercano. Pensamos que yendo a él conseguiríamos tener más posibilidades de que nos entendieran sin hablar ruso, y no tuvimos problemas (casi menos que en Moscú). No me enorgullece comer en esta cadena pero a veces es la mejor opción.

En resumen, con esta entrada os dejo claro cómo llegar y qué hacer en la que quizá sea la mejor excursión de un día desde Moscú.

Detalle de una de las iglesias del conjunto, delante de la cual se encuentra la fuente sagrada

viernes, 2 de enero de 2015

Hay arte en el CINTURÓN METROPOLITANO de BARCELONA (I): parte norte

Este blog suelo hablar de lugares alternativos, y creo que pocas cosas hay más alternativas que hablar no de una gran capital, sino de su área metropolitana. Lo que tradicionalmente es tierra de un urbanismo rápido, desordenado y más modesto que el de las grandes capitales... y encima de la de Barcelona, que no goza precisamente de una situación de privilegio entre los viajeros.

Masía Freixa, curioso edificio modernista en Terrassa/Tarrasa.
No voy a engañar a nadie, los mayores encantos del área metropolitana de Barcelona, están en la propia ciudad de Barcelona. Fuera de ella encontraremos pequeños rincones mucho más desconocidos, alternativos y dispersos. Pero existen, y aquí estoy yo para enseñarlos. Edificios medievales, modernistas, algún museo peculiar... allá vamos.


TERRASSA (Tarrasa en castellano)



La ciudad más poblada del Vallés, con más de 200.000 habitantes, conserva varios lugares que me llamaron especialmente la atención, siendo sin duda una de las poblaciones más interesantes de la zona. Uno es el conjunto episcopal de Égara, un lugar que nos traslada 1300 años hacia atrás, hacia uno de los mejores conjuntos de arte prerrománico, visigótico exactamente, del país. Las iglesias, que datan de los s. V al VIII, nos muestran cómo se entendía el cristianismo durante esa época: son pequeñas, muy oscuras, y sin apenas elementos decorativos, pero sin embargo bellas. El conjunto está formado por tres iglesias, y se ha anexado un pequeño edificio que hace las veces de museo y de terraza del complejo.

Una de las iglesias del complejo episcopal de Egara, en lo que en la actualidad es Terrassa/Tarrasa
Un segundo lugar es el curioso edificio modernista de la masía Freixa, más cercano al centro actual de la ciudad. Me recordó a las construcciones bizantinas de Bulgaria o Turquía, eso sí, con los arcos afilados característicos de Gaudí, que se extendieron a otros arquitectos modernistas. En este caso, a Lluís Muncunill i Parellada, que también dejó otros edificios modernistas en Tarrasa tales como la fachada del ayuntamiento.

Interior de una de las iglesias del complejo episcopal egarense (Tarrasa)
Pero Terrassa no acaba aquí; tras los discretos muros de la casa Alegre de Sagrera se esconde una opulenta casa de la antigua burguesía de la ciudad, vinculada a su pasado textil. De estilo ecléctico, donde el modernismo es protagonista, posee elegantes salones, una vistosa vidriera modernista y una llamativa colección de figuras chinas de porcelana, que nos sorprendió gratamente.

Por último el castillo-cartuja de Vallparadís completa el póker de ases del museo de Terrassa, junto al conjunto de iglesias de Égara y la casa Alegre. Estos edificios se pueden visitar gratuitamente cada primer domingo de mes, de 11 a 14 horas.

Terrassa es accesible desde Barcelona en tren de Renfe (línea R4 de cercanías, "rodalies" en catalán), en tren de la Generalitat (S1) y en coche (C-58). Está en zona 3 del área pública de transportes (TMB).


SANT CUGAT DEL VALLÈS (San Cugat del Vallés en castellano)



Esta privilegiada población, una de las de mayor prosperidad económica de los alrededores de Barcelona, guarda un soberbio monasterio medieval, que de hecho, da nombre a la ciudad, ya que está dedicado a San Cugat.

De estilos fundamentalmente románico y gótico, construido entre los siglos IX y XVI, destaca por su enorme claustro, por su rosetón en la fachada principal o por las vistosas capillas barrocas del interior. Por fuera, se conserva incluso parte de la muralla que lo resguardaba.

Monasterio de San Cugat del Vallés
San Cugat es accesible en coche, por la C-16 (de peaje y no precisamente barato) o dando algo de vuelta sea por la carretera de l'Arrabassada, o con la combinación de la C-58 y la A-7 o la de la A-2 y la A-7. En tren se accede con las líneas S1, S2, S5 o S55 desde la plaza de Cataluña de Barcelona. Está en zona 2 del área pública de transportes.

Actualización 2020: Las paradas de todo el término municipal de Sant Cugat, aunque están en zona 2, ya forman parte del área a la que se puede acceder con billetes de la zona 1 de transporte público.


SABADELL



El interés de Sabadell se centra en lo que esconden sus muros. El "Institut Català de Paleontologia" es un museo que acoge exposiciones temporales, dedicadas a este mundo. Cuando lo visité tenían una interesante exposición sobre huesos de dinosaurios y el desarrollo de sus crías. Precisamente poco antes de ir nosotros a la exposición, una reproducción del esqueleto de un triceratops, muy apreciada en Sabadell, volvía al museo, y se ofrece con las puertas abiertas a todo aquel que quiera visitarlo.

Uno de los salones de la casa Turull, hoy en el museo de arte de Sabadell
Aparte de esto, el museo de arte de Sabadell, se ubica en la casa Turull, y precisamente ese hecho es lo que más interesante me pareció, ya que tras su modesta apariencia se conservan aun varias de las salas originales de la familia Turull, del siglo XIX. Típicas estancias de una familia de la burguesía catalana, que son si cabe más lujosas de lo normal en estos casos, debido a la visita a las mismas de la reina Isabel II en 1860.

El triceratops del ICP, en Sabadell
Sabadell está en zona 2 de la TMB. Se puede llegar desde Barcelona en trenes de Renfe (línea R4), de la Generalitat (línea S2) y en coche a través de la C-58.



BADALONA



Como dice la guía que tengo en casa, Badalona, "más que bonita, resulta entrañable". Sin grandes hitos turísticos, Badalona sí tiene cositas, que unidos a la cercanía a Barcelona, tal que casi parece un barrio más, la hacen interesante. Por orden cronológico, empezamos por visitar su legado romano, cuando Badalona era Baetulo. Bajo el subsuelo del museo de Badalona se conservan muros, mosaicos o esculturas de la Badalona romana.

Avanzamos varios siglos sin apenas movernos, dejamos atrás el patrimonio romano, porque en el un tanto olvidado barrio de "Dalt la Vila" se conserva la esencia de la Badalona medieval. Calles y casas encaladas que en algún momento me recordaron a Andalucía, algún edificio modernista y en general rincones alejados del ruido.

Mosaico romano en las ruinas de Baetulo, la ciudad romana escondida en el subsuelo de Badalona
Acabo Badalona con su agradable litoral, recuperado (como el de Barcelona) recientemente al haber dejado atrás un pasado industrial que actuaba como frontera entre la ciudad y la playa, ya que las fábricas estaban ubicadas junto al mar e impedían a los ciudadanos el acceso fácil a la costa. Como legado de ese pasado ha quedado la fábrica histórica de Anís del Mono. La escultura dedicada al símbolo de la bebida está frecuentemente asediada por los fotógrafos ocasionales, más veces habitantes de la propia ciudad que turistas propiamente dichos.

Badalona está en zona 1 de la TMB. Esto es, ir a ella vale lo mismo que desplazarse en metro o bus sin salir de Barcelona. Las líneas 2 y 10 de metro llegan a la ciudad, y también se puede ir en tren (línea R1) desde la plaza de Cataluña, el Arco de Triunfo o la estación de Sants, entre otras estaciones barcelonesas. Badalona cuenta con su propia red de líneas de bus que la comunican con Barcelona, especialmente con la parte norte, la más cercana al municipio.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Lista de MUSEOS GRATUITOS de BARCELONA

Barcelona no es tan conocida por sus museos como puedan serlo otras ciudades europeas como Madrid, Londres, París o Berlín, entre otras, pero haberlos los hay, y varios de ellos deleitarán a los viajeros más exigentes.

Desde que llegué aquí a vivir he confeccionado una lista de ellos, con el/los día/s en los que son gratuitos, y ahora que la lista ya está madura (y que he entrado a la mayoría de ellos) creo que es buen momento para publicarla.

Nótese que este post es de finales de 2014, y que no puedo garantizar que la información aquí contenida no sea susceptible de cambio en el futuro.

1.- MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña)


El mayor museo de Barcelona y de toda Cataluña en una suerte de "mini Louvre", y lo considero imprescindible para todo aquel con un mínimo de interés por el arte. Tiene espacio para alojar tanto pintura como escultura, abarcando desde pintura románica del s. XI-XII a objetos o pintura modernista del pasado siglo XX. Ubicado en el inmenso palacio de Montjuic, que preside la vista de la colina homónima desde la plaza de España, destaca especialmente por tener la que quizá sea la mayor muestra de pintura románica del mundo, con un especial protagonismo para los frescos originalmente ubicados en iglesias del noroeste y norte catalán. Una visita pausada al mismo puede perfectamente llevar unas 3-4 horas.

Pantocrator del ábside de la iglesia de San Clemente de Taüll (Lleida), una de las pinturas románicas más hermosas del MNAC
Gratuito: todos los sábados a partir de las 15 horas. El primer domingo de mes (solo abre por la mañana) y los siguientes días sueltos (12/02, 18/05, 11/09 y 24/09).
Precio en caso contrario: 12€ (entrada válida para 2 días durante un mes).

2.- MUSEO PICASSO


Menos interesante que el anterior, para mi gusto, sin embargo suscita por lo general un mayor interés por el carácter más internacional del pintor protagonista. Pablo Picasso vivió durante años en Barcelona, especialmente en su juventud artística, por lo que este museo tiene pinturas especialmente de esos inicios; aunque no hay solo eso, una de las partes más destacadas del conjunto es el monográfico sobre las Meninas de Velázquez, una reinterpretación del famoso cuadro del pintor sevillano.
El lugar en el que se ubica el museo en sí ya es por sí solo interesante: un conjunto de palacios unidos para la ocasión en la calle Montcada, una de las más distinguidas y exclusivas de la Barcelona medieval.
En este museo uno se puede encontrar colas incluso cuando la entrada no es gratis. Siendo gratis, hay que tener paciencia y saber que a uno le puede tocar esperar 20 minutos en la calle antes de entrar.

Balcón del museo Picasso (por dentro está prohibido hacer fotos)
Gratuito: todos los domingos a partir de las 15 horas. El primer domingo de mes gratuidad todo el día. Los siguientes días sueltos (12/02, 18/05 y 24/09).
Precio en caso contrario: 14€ por el museo completo, 11€ por la colección permanente (sin exposiciones temporales).

3.- MUSEO MARÍTIMO DE BARCELONA (en las "Drassanes Reials", los antiguos astilleros medievales)


Ubicados en un edificio histórico, ya que no se conservan muchos astilleros medievales como estos, este museo aloja diferentes barcos, desde veleros a la galera real, una de las piezas más emblemáticas. Lleva varios años en obras y todavía no se puede visitar en su totalidad (la web anuncia que la reapertura completa será en 2015), pero algunos barcos ya se pueden disfrutar.

Reproducción de una galera real, el barco más impresionante mostrado actualmente en el museo marítimo de Barcelona
Gratuito: todos los domingos a partir de las 15 horas, y los primeros domingos de mes todo el día.
Precio en caso contrario: el hecho de tener el edificio en obras parece que también implica que la web lo esté, porque no he encontrado este dato.

4.- MUSEO FREDERIC MARÈS


Con este museo nos trasladamos al corazón del barrio gótico, a una de las partes del antiguo palacio real de los condes de Barcelona, junto a la parte trasera de la catedral. Las obras expuestas, que recopiló el escultor y coleccionista que da nombre al museo, se dividen en dos mitades bien diferenciadas:
- una colección de escultura de madera policromada que abarca varios siglos, principalmente religiosa, con algunas piezas de otros materiales (como la tumba de la foto)
- un "gabinete del coleccionista", que muestra las decenas de miles de objetos que Marès acumuló, que abarcan sobre todo objetos cotidianos del s. XIX, tales como pipas, abanicos, relojes, llaves, relicarios... de mil formas y colores, que son pequeñas obras de arte.
Si bien la primera parte es la más valiosa artísticamente, a mí me sorprendió mucho más la segunda por lo insólito de las colecciones, muy bien presentadas.

Trabajada tumba del museo Frederic Marès
Gratuito: primer domingo de mes todo el día, resto de domingos a partir de las 15 horas, además del 12/02, el corpus, el 18/05 y el 24/09.
Precio en caso contrario: su menor popularidad (que no interés) lo hace menos prohibitivo que los dos primeros. 4,2€ entrada general y 2,4€ entrada reducida (consultar condiciones).

5.- MUSEO DE HISTORIA DE LA CIUDAD (DE BARCELONA) - MUHBA


Ubicado en las dependencias del palacio real que los reyes de la corona de Aragón usaban para sus estancias en Barcelona, ya solo por visitar este edificio por dentro ya merece la pena la visita. Porque aunque el "MUHBA" no es un espacio, sino varios, no cabe duda de que su epicentro y su mayor sala expositiva está en la plaza del Rey, también en pleno gótico y a poca distancia del museo anterior.
Este lugar no se resigna solo a ser el centro de la vida medieval de la ciudad, sino que además aloja en sus bajos ruinas de Barcino, la Barcelona de época romana, que al parecer se descubrieron cuando se estaba habilitando el edificio como museo.
Un museo interesante para recorrer, en el más literal sentido de la palabra, la historia de Barcelona desde la época romana hasta nuestros días, pasando por la Barcelona medieval.

Columna romana en el subsuelo de la sede central del MUHBA
Gratuito: aparte de gratuidades a menores de 16 años y a titulares de la tarjeta rosa, el museo es gratis para todos los primeros domingos de mes, todo el día, y el resto de domingos a partir de las 15 horas.
Precio en caso contrario: 7€.

6.- MUSEO DE LA MÚSICA


Ubicado junto al (o más bien "dentro del") auditorio de Barcelona, en la avenida Meridiana, este museo tiene una colección permanente de instrumentos musicales con unas 500 piezas, de diferentes épocas y culturas. Organiza exposiciones temporales (cuando yo lo vi había una interesante colección de instrumentos musicales "étnicos", de Asia, Oceanía, América y África) y precisamente los domingos por la tarde, cuando es gratuito, alumnos de la escuela de música dan unos conciertos "íntimos" en una sala en la que solo entran unas decenas de personas. Pero el bajo número de visitas del museo permite no tener que pelearse con nadie para asistir :)

Museo de la música
Gratuito: todos los domingos a partir de las 15 horas y el primer domingo de mes todo el día. Además el 12/02, el 18/05, la noche de los museos, el 24/09 y el 22/11.
Precio en caso contrario: 5€ entrada general, 3,5€ la reducida.

7.- MUSEO DEL DISEÑO


En el momento de escribir estas líneas todavía no estaba abierto el "museu del disseny", en el futurista edificio "HUB" de la plaza de las Glorias (Glòries), pero está previsto que lo haga antes de que acabe 2014, por lo que queda muy poco.
El museo va a agrupar en un solo edificio los antiguos museos de cerámica, artes decorativas, textil e indumentaria (todos ellos situados antiguamente en el palacio real de Pedralbes) y el gabinete de artes gráficas. Yo tuve la oportunidad de visitar los dos primeros en Pedralbes, y me parecieron interesantes, especialmente el primero. Se trata de una gran colección de objetos de cerámica en la que están representadas muchas de las regiones españolas (hay cerámica valenciana, castellana, aragonesa, andaluza, andalusí y por supuesto catalana), abarcando varios siglos.

Piezas del museo de cerámica de Barcelona, que se integrarán dentro del museo del diseño
Gratuito: todos los domingos a partir de las 15 horas y el primer domingo de mes todo el día. Además 8 y 12 de febrero y 24 de septiembre.

8.- MUSEO DE CARROZAS FÚNEBRES


Este extraño museo, que a más de uno puede resultarle un tanto macabro a priori, se ubica en la entrada sur del cementerio de Montjuic, y no es tan terrorífico como podría esperarse. Expone carrozas fúnebres usadas durante los entierros del s.XIX y principios del s. XX, hasta que los vehículos a motor pasaron a transportar a los difuntos, de los cuales también se muestran tres ejemplares. Muy decoradas, negras (de adultos) y blancas (de niños), algunas de ellas han llevado los cadáveres de personalidades barcelonesas y del resto de España.

Carroza fúnebre infantil, de color blanco
Siempre gratuito.

9.- MONASTERIO DE PEDRALBES


Aunque no es estrictamente un museo (o sí, si lo denominamos "museo del monasterio de Pedralbes ", como ahora hace el ayuntamiento :D), este edificio está abierto como tal. Muestra un monasterio gótico que nació alejado de la ciudad pero que ha acabado absorbido por su crecimiento, ubicado en el exclusivo barrio barcelonés al que da nombre. 
Este edificio que más parece una joya del barrio gótico que un monasterio ubicado a las afueras de la ciudad, nos guarda un inmenso claustro (su página web lo publicita como el mayor del mundo en estilo gótico), un trabajado sepulcro, paredes con restos de policromía, y las estancias de la vida diaria de las monjas que lo habitaron desde su fundación hasta 1983, además de diversas obras de arte religioso. A mi juicio es uno de los mejores secretos de la ciudad, todavía ajeno al turismo de masas que invade otras zonas de Barcelona.

Claustro del monasterio de Pedralbes, según la web del lugar, el mayor del mundo en estilo gótico
Gratuito: entrada combinada para todos los centros del MUHBA, ya que ahora se le considera parte de él. Aunque la web no lo deja claro, deduzco que por tanto las gratuidades del MUHBA (museo 5) aplican a este museo. Yo lo vi gratuitamente un domingo pasadas las 15 horas.

10.- "MUSEU BLAU", MUSEO DE CIENCIAS NATURALES


Las colecciones de zoología, que anteriormente se exponía en el "castillo de los tres dragones" (parque de la Ciudadela) y de geología, fueron trasladadas a este edificio en la zona del Fórum en 2010-11, y ahora se exponen aquí. Dentro nos encontraremos una sección dedicada a animales venenosos vivos, con un surtido de reptiles y anfibios. El resto de la sección de zoología muestra reproducciones de vertebrados, animales disecados en ocasiones y esqueletos en otras. Destaca el esqueleto de ballena de la entrada.

León de la colección del museo de ciencias naturales
La sección de geología muestra una gran variedad de minerales, muchos de ellos de curiosas formas.

Gratuito: todos los domingos a partir de las 15 horas, primer domingo de mes todo el día, y los días 12 de febrero, 18 de mayo y 24 de septiembre.

11.- MUSEO DE LAS CULTURAS DEL MUNDO


En un lugar privilegiado de la calle Montcada, justo enfrente del célebre museo Picasso de Barcelona, se acaba de inaugurar el nuevo museo de las culturas del mundo ("museu de les cultures del mon" en su denominación en catalán). No exento de polémica, ya que nace fruto del traslado de numerosas piezas del museo etnológico de la ciudad condal (que quedará como museo etnológico catalán, perdiendo su universalidad, a juicio de los expertos), este museo nos lleva por un apasionante viaje por el arte cotidiano de todos los continentes del mundo, a excepción de Europa: máscaras africanas, vasijas precolombinas, columnas de Oceanía o una extensa colección de representaciones de Buda del Tíbet, Nepal, Tailandia... todo aquel con alma de viajero disfrutará mucho con el recorrido.

Sección dedicada a las esculturas-columnas de Papúa-Nueva Guinea

Gratuito: como promoción de apertura, el museo será gratis hasta el 7 de abril de 2015. Posteriormente lo será el primer domingo de mes todo el día, y el resto de domingos a partir de las 15 horas.

sábado, 19 de julio de 2014

De Peleș a Bran: los más famosos castillos rumanos

Palacio de Peles, la joya de la realeza rumana
Como ya dije en el artículo anterior dedicado a Brasov, algunos de los castillos más famosos de Rumanía son fácilmente accesibles, incluso en transporte público, desde esta ciudad transilvana. Si tuviéramos que citar los "castillos" más populares del país, junto al incomensurable castillo de Hunyad, en Hunedoara, al suroeste de Rumanía y ya más alejado de Brasov, el trío de ases lo completarían el "castillo" de Peleș (luego explicaré las comillas) y el castillo de Bran, situado el primero a unos 45 kms. de Brasov, y el segundo a unos 30.

EL FALSO CASTILLO DE DRÁCULA: BRAN


No gano nada engañándoos así que lo dejaré claro desde el principio. Bran no es el castillo de Drácula. Ni entendiendo como Drácula al personaje de ficción que ha protagonizado tantos libros y películas, ni si nos referimos al personaje historico, Vlad Tepes, un príncipe valaco que se ha convertido en leyenda por extender el uso del empalamiento, como herramienta de tortura y muerte, de sus enemigos turcos o incluso de sus propios vasallos.

El castillo de Bran, en esta vista, con un cierto aire siniestro en un día de lluvia :)
Adam Stoker, creador de Drácula, nunca estuvo en Rumanía, y su libro ubicó el castillo de Drácula en otro lugar transilvano, el puerto de Tihuta, ubicado al norte de la región, es decir, a la otra punta de Transilvania.
Y Vlad Tepes fue un príncipe valaco. Nació en Transilvania, concretamente en la ciudad de Sighisoara, pero vivió en Valaquia la mayor parte de su vida, una región ubicada en el sur de la actual Rumanía, (además de pasar su adolescencia cautivo por los otomanos). Su castillo real fue la ciudadela de Poienari; quizá el hecho de que de ese castillo no queden poco más que ruinas ha motivado la labor de marketing para orientar su leyenda a Bran, pero se cree que si Vlad Dracul pisó por Bran, fue de forma testimonial, esto es, cuestión de días.

Dicho esto... ¿qué más da? El castillo de Bran, ubicado en una colina junto a un estrecho paso de un río, en un lugar estratégico cercano a la frontera de los principados de Transilvania y Valaquia, puede resultar tan terrorífico como si fuera de Drácula, más aún si lo pilláis en un día gris de lluvia o incluso nieve como hice yo. Está construido sobre una piedra cuya fusión está tan lograda que no resulta evidente ver la separación entre obra humana y roca natural.


Patio interior del castillo de Bran
La fortaleza actual fue construida por un rey húngaro, en el s. XIV, cuando Transilvania estaba bajo su dominio, con el objetivo de tener a raya al principado de Valaquia.

Una vez dentro, el carácter fiero del castillo da paso a otra cosa... y es que este castillo perteneció a la familia real de los Habsburgo. Estos gobernantes lo reformaron a su estilo, equipando las salas con un mínimo de las comodidades y el lujo que gusta a la realeza, aunque con las dimensiones de una fortaleza medieval. Incautado por el gobierno comunista por la fuerza en 1948, se ha devuelto recientemente a sus legítimos herederos, que aunque lo pusieron a la venta, siguen siendo sus propietarios.
El patio interior del castillo, donde el entramado de madera de parte de las paredes convive con los pináculos cónicos y los muros de piedra gris, tampoco es tan fiero como cabría pensar, y resulta agradable por su forma irregular y por la decoración que tiene, al estar presidido por un pozo y (al menos cuando fui en verano de 2001) numerosas flores en época estival.


Algunos rincones del interior del castillo de Bran, como estas escaleras, sí pueden recordarnos las leyendas que giran en torno a él


CÓMO LLEGAR A BRAN


Para llegar a Bran hay que coger alguno de los numerosos buses que recorren ese valle. Basta con coger un bus desde la estación de Brasov 2 (a las afueras de la ciudad, nosotros tuvimos que ir en taxi) que tenga por estación final a Bran o a Moeiciu de Jos (el siguiente pueblo) por un módico precio (no llegaba a 2€). Hay un bus cada hora como mínimo.

Vista de Rasnov, con la iglesia principal de la población en primer término, y con la ciudadela detrás
Es muy recomendable, para completar una buena excursión de un día, parar en la ida o en la vuelta en Rasnov, otro pueblo que pilla de paso, con otro castillo que tiene otros alicientes. Aparte de las letras tipo Hollywood ya presentes en Brasov, estamos ante una ciudadela en una colina mucho más alta que la del castillo de Bran, reconstruida en parte eso sí, pero con unas vistas inconmensurables. Frente al a veces masificado Bran, en Rasnov se puede disfrutar de la ciudadela y de la naturaleza rumana casi en soledad. Para llegar al castillo hay que subir por un pequeño bosque que puebla la colina de la ciudadela, y se necesitan 20-30 minutos desde la parada de bus más cercana. En 2 horas se puede visitar el pueblo.


PALACIO DE PELES: EL LUJO DE LA EFÍMERA FAMILIA REAL RUMANA


El nacimiento de Rumanía como tal se considera que llegó en 1866, cuando se fusionaron en un solo país los antiguos reinos de Moldavia (noreste de la actual Rumanía) y Valaquia (sur, incluyendo la capital Bucarest), en un momento en el que la moda no era la unificación de territorios, sino la separación...

Otro de los edificios del complejo de Peles
La familia real de la época, con un pasado germánico, vio en el encantador pueblo de Sinaia, cerca del puerto que une Brasov con Bucarest y Ploiesti, un buen lugar para erigir un inmenso y moderno palacio real.

Una primera fase de las obras de este palacio neorrenacentista (que algunos llaman incorrectamente castillo, pero que no tiene atributos de fortaleza defensiva) tuvieron lugar de 1873 a 1883, cuando se inauguró, aunque Peles no se completó hasta 1914. El resultado es un pedacito de Alemania en plena Rumanía. La decoración con entramado de madera puede recordar al centro de numerosas poblaciones alemanas, y los lujosos materiales de su interior así como el entorno plenamente montañoso, puede recordar a algunos de los castillos famosos de Baviera. Algunos ven en él el encanto de una lujosa villa alpina. Unos pequeños jardines decoran su exterior más cercano, aunque el área está protagonizada por el bosque autóctono de los Cárpatos. Otros pequeños palacios complementan el área del palacio real, todos ellos protagonizados por la arquitectura de entramado de madera que no es en absoluto típica de Rumanía... lo cual aumenta aún más la sensación de que Sinaia es un pedacito germánico en el país de los Cárpatos.

Comedor en el lujoso palacio de Peles
Visitar por dentro Peles es entrar a uno de los últimos palacios reales construidos en Europa. El lujo abruma, y la modernidad se hace notar en un palacio que desde su nacimiento contó con "adelantos tecnológicos" tales como ascensor, electricidad o sistema central de calefacción (hablamos de 1883). La visita guiada, aunque algo cara (unos 12€) merece la pena ya que es un palacio en el que el interior es tan interesante como el exterior.

Sin salir del recinto, se puede visitar por dentro el palacio de Pelisor, el segundo edificio más grande del complejo (al menos a ojo), que es una versión algo más austera y pequeña de Peles, y que fue utilizado como vivienda del heredero al trono. Las entradas, algo más baratas, nos muestran a este "hermano pequeño" de Peles que nosotros visitamos casi en soledad.

Probablemente con el impulso que dio la llegada de la familia real, Sinaia se transformó siendo ahora una población próspera, incluso pija, en el conjunto de Rumanía. Cuenta con un casino, varios hoteles lujosos (alguno presume de tener aguas termales), aparte de un vistoso ayuntamiento. Las posibilidades del turismo de la nieve que ofrece en invierno (con un teleférico en el mismo pueblo para acceder a las pistas) son tan interesantes como las pistas senderistas practicables que la nieve deja en verano, cuando el calor es asfixiante en Bucarest.

Iglesia nueva del monasterio de Sinaia
A esto hay que unir el turismo cultural que da no solamente Peles, ya que mucho antes de la construcción de ese edificio, el monasterio de Sinaia, que da nombre a la población, colocó este pueblo en el mapa monumental rumano. Fundado en 1695, debe su nombre al monte bíblico de Sinaí (Egipto), es de estilo bizantino y el rito que sigue es el cristiano ortodoxo, como la mayor parte de la población rumana. Cuenta con una vieja iglesia, que data del origen del monasterio, y una mayor y más moderna, posterior. Hasta mediados del s.XIX, Sinaia era este monasterio y unas pocas viviendas a su alrededor.


CÓMO LLEGAR A SINAIA


Sinaia cuenta con un fácil acceso tanto por carretera como por tren. En ambos casos, está en la ruta que une Brasov, al norte, con Ploiesti y Bucarest, al sur.

Nosotros llegamos en tren, una opción fantástica ya que al menos cuando fuimos (semana santa de 2014) todos los trenes entre Brasov y Bucarest paraban allí. Esto significa que cada hora y media, como mínimo, tenemos un tren en cada sentido. Llegar a Bucarest desde Sinaia nos llevará poco más de hora y media, y a Brasov una hora más o menos.


Patio interior del palacio de Peles
Si se quiere visitar el complejo de Peles, el monasterio y en su conjunto el pueblo, Sinaia puede ser visitado como parada entre Bucarest y Brasov, y así lo hicimos nosotros. La estación de trenes proporciona, por una módica suma, la posibilidad de guardar nuestro equipaje.
Para explorar las posibilidades senderistas o de esquí de Sinaia se necesitará seguramente pernoctar. Las posibilidades son numerosas pero no las conocemos.

El viaje en tren es muy interesante, y a mediados de abril todavía había en 2014 bastante nieve en las montañas. Así que ponerse en el lado de la ventanilla, especialmente en la mitad del viaje más cercana a Brasov, es más que recomendable para tener unas bonitas vistas de este rincón de los Cárpatos.

domingo, 20 de enero de 2013

HOCES DEL DURATÓN: un "mini cañón del Colorado" en Castilla

Las Hoces del Duratón, impresionantes en un punto cercano a la ermita de San Frutos, a la izquierda

Las Hoces del Duratón son uno de los complejos de cañones que en diversos puntos de la submeseta norte española protagonizan espléndidos paisajes. Ya he hablado en anteriores entradas de los Arribes del Duero o de las Hoces de Vegacervera, y es que siento verdadera debilidad por este tipo de lugares. Lo mejor de todo es que cada uno es diferente, y si bien los Arribes pueden recordarnos a un fiordo noruego, en el Duratón, salvando las distancias, nos sentiremos como en un pequeño cañón del Colorado, por la aridez del paisaje y el color rojizo de su tierra.

SEPÚLVEDA


Calle de Sepúlveda
Las Hoces del Duratón están en la provincia de Segovia, y concretamente su puerta de entrada es Sepúlveda, un hermoso pueblo cuyo interés se debe a su ubicación en el comienzo del cañón y también a sus edificios en sí al margen de la ubicación. Este pueblo, hoy solo con 1300 habitantes, ha sido sin embargo más importante de lo que pudiera parecer, ya que tuvo fueros propios durante buena parte de la edad media y protagonizó la acción de Sepúlveda, la que dice ser la única batalla de la guerra de la independencia en la que intervino la guardia imperial de Napoleón, que además ganó España. Hoy sigue siendo capital de su comarca, y se ubica a 58 kms. de Segovia, a unos 120 kms. de Madrid y a 54 kms. de Aranda de Duero. Burgos y Valladolid también quedan cerca, a 135 y 115 kms. aproximadamente.

En este conjunto histórico-artístico de Sepúlveda es digna de visita su plaza mayor, donde se ven los restos de su castillo, sus numerosas iglesias, en las que predomina el arte románico, así como dos miradores: el mirador de Zuloaga, en la carretera que va a Segovia, que ofrece una espléndida vista de la población, y el que hay junto a la Virgen de la Peña, la parte más alta del pueblo, que permite ver los primeros metros de la escarpada hoz que traza el Duratón sin salir de Sepúlveda.

Sepúlveda, a medio camino entre Segovia y Aranda, es más un templo del lechazo asado, como es la segunda, que del cochinillo como es la primera. Seguro que aquel que quiera parar a comer allí no se arrepiente, y la oferta de establecimientos es inusualmente grande para un pueblo de su tamaño.

Pero estando en un parque natural hay que andar. El paisaje de Sepúlveda, siendo bonito, es un mero aperitivo de lo que nos espera a poco que nos molestemos en buscar más. La iglesia de Santiago, aún en el mismo pueblo, es la casa del parque natural, donde podemos solicitar información del mismo, y pedir autorizaciones si es necesario (hay zonas de reserva a las que solo se puede acceder con autorización durante unos meses al año, mejor preguntar). Las rutas de senderismo son diversas en cuanto a ubicación, distancia y paisaje, y algunas salen desde el mismo pueblo, pero necesitaremos un coche si queremos ir a las dos zonas más espectaculares, ambas coronadas por sendos edificios religiosos en ruinas, que añaden un toque melancólico extra al ya de por sí impresionante paisaje.

Vista de Sepúlveda desde el mirador de Zuloaga

ERMITA DE SAN FRUTOS


Si cogemos el coche y nos desplazamos hasta Villaseca (se puede ir por Castrillo de Sepúlveda o por Villa de Sobrepeña, pero yo me quedaría con la primera opción al ser la carretera algo mejor), y allí cogemos una pista forestal que nos dejará el coche lleno de polvo, nos encontraremos en el corazón del parque natural, donde el caprichoso Duratón traza varios meandros en muy poquito terreno. En este lugar existió un pequeño monasterio, hoy en ruinas, cuya ermita todavía sigue en uso, la ermita de San Frutos, que de hecho sigue recibiendo una populosa romería cada 25 de octubre. Impresiona ver la ubicación de la ermita, en un espolón de la roca que se adentra en el río, como una especie de península del mismo.

Y es que el protagonismo aquí lo tiene el impresionante paisaje, con los visitantes situados varias decenas de metros sobre la altura del río, con abundante agua debido a estar represado en el pantano de Burgomillodo. Seguramente no nos sean ajenas las aves rapaces que nos encontraremos planeando sobre y bajo nuestras cabezas, ya que en el parque tenemos una importante colonia de buitre leonado, águila real, alimoche o halcón peregrino, entre otras muchas especies (hay casi 200 especies distintas de aves). Recomiendo andar con calma por toda la zona, rodear la ermita, disfrutar de las vistas desde todos los ángulos, siempre con cuidado de no asomarse más de la cuenta porque en caso de caerse alguien, lo pagaría, salvo milagro, con su vida.

Otra vista de las hoces del Duratón, desde cerca de la ermita de San Frutos
La aridez del terreno contrasta con todo el agua que tiene el Duratón, en este punto, y lo amarillento del terreno con el tono rojizo de las paredes de los cortados del cañón y con el azul verdoso del agua. Ir en épocas distintas del año o a distintas horas del día permite ver este impresionante lugar con una paleta de colores distinta.

MONASTERIO DE LA HOZ


Este monasterio, en ruinas, se ubica en otra impresionante hoz o meandro del río. Al contrario de la ermita, en este caso el monasterio se encuentra casi a la altura del río y no en lo alto del cañón, y debido al pantano su acceso solo se puede hacer en barca por haberse inundado su acceso natural terrestre (salvo que el embalse tenga poca agua). La desamortización de Mendizábal, en 1835, hizo que se abandonara el edificio.

Vista del monasterio de la Hoz, actualmente en ruinas e incomunicado por tierra debido al pantano
Una pista de tierra sale desde Sebúlcor y nos lleva hasta la parte alta del cañón desde la que se aprecian las ruinas del monasterio.

Aparte del senderismo, una forma de conocer este paraje es en canoa, y son varias empresas de la zona que las alquilan.

jueves, 10 de enero de 2013

Castillos de leyenda (II): PEÑARANDA DE DUERO, perla secreta de la Ribera del Duero

Poco conocido en cuanto se sale de aquí, Peñaranda de Duero es el pueblecito más encantador de la Ribera del Duero; a pesar de su pequeño tamaño, presume de castillo, murallas, ex-colegiata, un monumental palacio digno de una ciudad mucho mayor y una farmacia que lleva abierta más de 300 años. Todo ello coronado con unas vistosas casas con entramado de madera, como otros pueblos castellanos, que ubicadas en la plaza mayor, proporcionan una vista soberbia con el castillo al fondo en lo alto, que puede recordar a la de Peñafiel, sobre la que ya escribí anteriormente. ¡Comencemos!

Castillo de Peñaranda de Duero, visto desde el lado que no da al pueblo
Peñaranda de Duero está ubicada en el este de la Ribera del Duero, a 18 kilómetros de su capital, Aranda, y a menos aún de la provincia de Soria. Resulta curioso que, a pesar de su nombre, no se ubique junto al río Duero, sino junto al río Arandilla, estando el Duero a unos 7 kilómetros. Etimológicamente, el parecido del nombre al de Aranda no es casual. Se sitúa en la misma vega amplia ("Aranda" viene a significar eso: vega amplia), con la diferencia de tener una "peña", una colina o montaña que es en la que se asienta su castillo.

A pesar de sus pocos habitantes actuales, Peñaranda ha sido durante años la tercera población en importancia de la Ribera del Duero burgalesa (la única que existía antes de que el vino extendiera esa denominación a otras provincias), tras Aranda y Roa, que sí siguen siendo las mayores poblaciones de la comarca hoy. Por desgracia, la despoblación se ha cebado con ella, porque ha pasado de los más de 1700 habitantes de la década de los 50 a los poco más de 600 en los 90, en torno a los que sigue estando hoy.

Detalle de uno de los artesonados del palacio de Avellaneda

PATRIMONIO


Y empezaremos a recorrer el pueblo por el castillo. El castillo de Peñaranda es otro ejemplo más de castillo "roquero", ubicado cerca del Duero, que como ya dije escribiendo sobre Peñafiel, fue la frontera entre los reinos cristianos al norte y los musulmanes al sur durante muchos años. Original del s. X, fue reformado totalmente en el s. XV, y se halla parcialmente en ruinas, aunque eso a mi juicio no lo hace menos interesante. El motivo es que por un lado sus "heridas" son suficientes para demostrar que fue una herramienta de guerra y no solo una pieza de museo, y por otro lado las paredes que le quedan sobran para dar ese aire imponente de muchos castillos. Se puede subir por el centro del pueblo, pero para si se desea subir en coche recomiendo salir en dirección a Huerta del Rey, coger el desvío que a mano izquierda sale del pueblo hacia Hontoria de Valdearados, y poco después seguir el desvío que indica hacia el castillo.

En el interior de la torre del homenaje de la fortaleza se ha ubicado un centro de interpretación de los castillos, que explica generalidades de este tipo de construcciones, centrándose en los muchos que hay en las cercanías del río Duero. No recuerdo el precio por entrar pero era barato. Decir también que el lugar en el que está asentado sirve de magnífico mirador del pueblo, viéndose desde él todo su caserío.

Vista de la ex-colegiata y del rollo, presentes en la plaza mayor del pueblo
De vuelta a la parte baja de Peñaranda llama la atención la plaza mayor, llegando hasta ella a través de una puerta en el tramo que conserva Peñaranda de sus recias murallas, del s. XV. Esta plaza, probablemente una de las más interesantes de toda la provincia de Burgos, reúne los principales edificios del pueblo: el palacio de Avellaneda queda a mano izquierda, la ex-colegiata de Santa Ana a mano derecha, y de frente, el ayuntamiento y la vista imponente del castillo. No nos dejarán indiferentes las viviendas y establecimientos hosteleros con entramado de madera (empezando por el propio ayuntamiento), que dan un aire pintoresco a Peñaranda que no suele defraudar a sus visitantes.

De todo lo que esa plaza contiene, el palacio de Avellaneda es para mí su objeto de más valor. Con una fachada austera, este palacio renacentista guarda unos artesonados en sus techos que pueden dejar con la boca abierta a más de uno, aparte de un patio central interesante, y una bonita escalera. La visita al recinto era guiada y permitía disfrutar bien del edificio, y hablo en pasado porque, por desgracia, desde el 1 de enero de 2012, la junta de Castilla y León, en una maniobra lamentable pero frecuente en estos tiempos de recortes en los que vivimos, ha cerrado el edificio y a fecha de hoy (enero de 2013) no se puede visitar su interior. Esperamos que cambie esta situación absurda cuanto antes, y pongo mi granito de arena escribiendo estas líneas para que así sea. No se entiende que se cierre por falta de dinero (300.000€ anuales), cuando se invirtió un año antes 1.000.000€ en una restauración que muchos juzgaron como innecesaria.

Al otro lado de la plaza, tras el bello rollo jurisdiccional de s. XV, posiblemente el más interesante de toda la provincia, la ex-colegiata de Santa Ana, del s. XVI, esconde tras sus recios muros un interesante retablo neoclásico.

Y despedimos este bonito pueblo castellano entrando a la botica de los Jimeno, inaugurada en 1677 y regentada desde entonces por la misma familia, generación tras generación.

Avión de combate en Coruña del Conde, junto al castillo, en honor a Diego Marín

ALREDEDORES


El este de la Ribera del Duero guarda más sorpresas. Como por ejemplo, Clunia Sulpicia, la ciudad romana, que se conserva a pocos metros de Peñalba de Castro, siguiendo desde Peñaranda por la carretera que lleva a Huerta del Rey, a unos 15 kilómetros. Hace una barbaridad que no la visito (ha estado en restauración) y no tengo fotos, pero recuerdo su enorme teatro, y parece que debe conservar algún mosaico interesante.

Coruña del Conde es otro pequeño pueblecito, muy próximo a Peñalba de Castro, que conserva las ruinas de un castillo (en este caso solo son ruinas) que hace años buscaba comprador por el módico precio de 1€. Junto al castillo, en un contraste que no a todos gusta (aunque a mí no me molesta), se encuentra un moderno "caza", avión de combate, que se donó al pueblo por tener un vecino al que se considera uno de los precursores de la aviación actual. Diego Marín Aguilera, considerado como un loco en su época, fue capaz de idear un artilugio con el que el ser humano empezó a dar sus primeros pasos en el mundo del vuelo. En 1793, soñó con volar desde su pueblo hasta el Burgo de Osma y se lanzó desde la colina del castillo, y aunque solo puedo alcanzar una distancia de 360 metros de longitud (cayendo al otro lado del río) marcó el camino a seguir para alcanzar mayores progresos en el campo de la aeronáutica.

Bonita espadaña del monasterio de la Vid
Por último, el monasterio de la Vid, en el pueblo homónimo, ocho kilómetros al sur de Peñaranda y a unos 18 kilómetros de Aranda, es uno de los más hermosos edificios monásticos de la Ribera del Duero. Siendo una mezcla de diversos estilos, fruto de sucesivas ampliaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo, tiene una vistosa espadaña, y en su interior guarda sorpresas como la biblioteca, muy rica a pesar del expolio que el monasterio sufrió tras la desamortización de Mendizábal, el claustro o el coro.