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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mi primera vez en ANDORRA: ¿está sobrevalorado este micropaís?

Tras más de 4 años viviendo en Barcelona, y a pesar de la fama y de que la publicidad que he recibido han sido intensas, todavía no había ido nunca a Andorra. Lo reconozco, no he esquiado nunca (el esquí es uno de sus mayores atractivos) y desconfío de todo lo que huela a "duty free", como es el caso de Andorra.

Lago de Pessons, el primero que se ve en la ruta, y el más accesible. Pero alejándose de su bar-restaurante, se puede disfrutar con tranquilidad
A pesar del imán que pueda ejercer en muchos el hecho de ser otro país, de experimentar cosas distintas de las que tenemos en España o Francia, siempre me he inclinado por otros valles al ir a los Pirineos: Arán, Boí, la zona de Espot, Nuria o las cabeceras del Freser y del Ter, por ejemplo. Pero llegó un momento en el que cedí a la tentación, y a pesar de que mi prejuicio andorrano no era muy bueno, nos aventuremos a comprobarlo con nuestros propios ojos. ¿El resultado? Lo dividiré en partes, para explicarme mejor, no sin antes explicar muy brevemente por qué Andorra no es parte ni de España ni de Francia, que es la causa de su carácter diferenciador.


HISTORIA



Andorra es hoy un país independiente por un hecho cuanto menos curioso. Según parece, en la edad media, dos zonas poderosas, como eran el obispado de Urgel (Urgell en catalán) y el condado de Foix, se disputaban ese terreno. Tras varios conflictos bélicos, en 1278 firmaron un acuerdo por el que declaraban compartir la propiedad de los terrenos de ese feudo, y así estuvo Andorra durante siglos, pagando tributos tanto al obispado de Urgel como a los condes de Foix. Digamos que Urgel representaba el poder religioso, y Foix el de la nobleza/político.

Andorra, como el resto del Pirineo, vivió en condiciones complicadas debido a la dificultad del terreno para desarrollar casi cualquier actividad económica, hasta que tras la segunda guerra mundial, poco a poco, empezaron a llegar los primeros turistas. Hoy el turismo representa el único pilar de su economía, atraído por sus estaciones de esquí en invierno, sus paisajes en verano y su fiscalidad más baja durante todo el año. Aunque este único pilar es suficiente para hacer a los andorranos más prósperos que a sus vecinos.

Iglesia de Santa Coloma con su característico campanario románico cilíndrico
Andorra consiguió su independencia completa en la década de los 90. El hecho de ser una zona compartida entre dos territorios históricamente más poderosos ha acabado significando que se separe de ambos. No obstante, sus jefes de estado siguen siendo el conde de Foix (título heredado por el presidente de la república francesa) y el obispo de Urgel. Tampoco tiene ejército, y tanto Francia como España tienen un acuerdo por el cual defenderían los intereses de Andorra en un conflicto armado si fuera necesario.


PATRIMONIO



El patrimonio cultural en Andorra es escaso (al menos para ser todo un país), al nivel de otros valles pirenaicos o claramente por debajo de los mejores de Cataluña. El hecho de ser un país no significa que sea más monumental que las comarcas catalanas cercanas.

La monumentalidad andorrana se limita a un número de bonitas iglesias románicas y a algún pueblo que mantiene cierto encanto antiguo. De lo primero vimos los principales ejemplos, como la iglesia de Santa Coloma, al sur de Andorra la Vella, la de Engolasters, al este de la capital (literalmente sobre ella, al estar a bastante más altura), la de Sant Romà de les Bons, en Encamp (interesantes sus frescos) o la de Sant Joan de Caselles, en Canillo.

Precisamente el gobierno andorrano, consciente de que tiene joyas románicas que quiere promocionar, en verano ofrece visitas turísticas guiadas totalmente gratuitas a estas pequeñas iglesias. Disfrutamos de la de Sant Romà de les Bons, y mereció la pena, aunque quizá fuera un tanto larga. El contraste con el valle de Boí, donde se cobra por visitar de forma libre casi cualquiera de las iglesias del valle, demuestra que mientras en Boí la gente va a ver las iglesias y está dispuesta a pagar por ello, en Andorra hay que "empujar" a los visitantes para que vayan a verlas gratis.

El pequeño pueblo de Pal es posiblemente uno de los menos alterados por el turismo
De los pueblos andorranos con encanto, decir que en todos los casos es algo limitado a unas pocas calles en cada población. Pal, Ordino y Canillo son los mejores. En general las segundas residencias modernas dominan los pueblos, cuando no directamente los altos bloques de apartamentos, destinados en buena medida a los amantes de los deportes de invierno. Concretamente Andorra la Vella, que merece muy poco su nombre (de "vieja", "vella" en catalán, tiene muy poco) y Escaldes-Engordany, pegado a la capital, tienen un urbanismo moderno muy agresivo que resulta chocante en los Pirineos (y que a mí no me gusta). El valle es estrecho, y la solución al crecimiento reciente de la ciudad ha sido crecer a lo alto.


NATURALEZA



La naturaleza andorrana no es la mejor del Pirineo bajo mi punto de vista (he visitado Ordesa, la zona del Aneto o Aigüestortes en España más Gavarnie en Francia, y Andorra no es tan espectacular), pero tiene muchos alicientes. El hecho de que se sitúe a caballo entre la zona central y la oriental en los Pirineos hace que sus montañas no sean tan altas (no hay ningún 3.000 en el país) o sus cimas tan afiladas, pero a cambio la profusión de lagos es espectacular en algunas zonas. De hecho, de la vertiente pirenaica sur, probablemente solo el parque nacional de Aigüestores i estany de Sant Maurici pueda presumir de semejante densidad lacustre. Además, frente al parque catalán, en Andorra los lagos no suelen tener presas para aumentar su capacidad.

En nuestra visita al país tuvimos un libro-guía que ofrecía varias decenas de rutas, muchas con una pinta excelente, aunque finalmente nos inclinamos por una de las más populares, la de los lagos de Pessons. Muy sencilla, circular, sin apenas desnivel, pasa por unos 15 lagos, de diferentes tamaños, desde diferentes perspectivas, y es una delicia. Eso sí, el punto negativo es que esto la hace accesible y atractiva a bastante público, y puede estar bastante concurrida.

El gobierno andorrano, consciente de que el turismo de naturaleza en verano es un filón que debe explotar, mantiene un gran número de refugios, guardados o no, que ayudan a los más aventureros a hacer travesías de varios días. Recuerdo que consultando el libro, había algún refugio francés que quedaba cerca de la frontera andorrana y que también se podía usar para hacer rutas por el Principado.

Vista de uno de los muchos lagos del circo de Pessons


PRECIOS



Antes de ir, consulté una estadistica que decía que el PIB de Andorra era de unos 37.000€ per cápita, frente a unos 33.000€ franceses o unos 26.000€ españoles. Por suerte, su condición de paraíso fiscal hace que el día a día (hoteles, restaurantes, recuerdos...) no resulte apenas más caro que en Cataluña, e incluso quizá sea más barato que en Francia. Tengo entendido que el mito de Andorra con sus precios competitivos en la compra de tecnología ya no es el de antes, y yo no fui con esa motivación, pero los carburantes, el alcohol o el tabaco son claramente más baratos que en sus dos vecinos. Yo no me fijé en el precio de la gasolina antes de ir y me arrepentí de no llegar con el depósito casi vacío a Andorra.


CÓMO IR



Si quieres añadir este micropaís a tu mapa, la mejor opción es tu propio coche, al que además podrás dar de comer a un precio casi imbatible (el diesel estaba a 0,83€ en agosto de 2016. Se pueden mirar los precios actualizados aquí). No obstante, al no tener aeropuerto, está bien conectado en autobús con Barcelona (a 3 horas), y seguramente también con otros aeropuertos cercanos como Girona o Perpiñán. Tampoco hay ferrocarril, estando la estación más cercana en el lado francés en Hospitalet-près-l'Andorre (al lado de Pas de la Casa) y del lado español bastante más lejos, en Puigcerdà (Girona).

Recuerdo que me crucé con varios buses que enlazaban las diferentes parroquias del país, aunque desconozco la frecuencia y las rutas. Desde luego que para visitar la naturaleza, que es lo mejor de Andorra cuando no es invierno, hay que tener coche.


OTRAS CURIOSIDADES



A pesar de la cercanía y de mi conocimiento extenso tanto de España como de Francia, hubo varias cosas que me llamaron poderosamente la atención en Andorra, y que me dejaron claro que se trata de otro país, con sus peculiaridades.

Frescos de la iglesia de Sant Romà de les Bons. Los originales están en el MNAC de Barcelona, aunque la copia da el pego perfectamente.
La primera es el fuerte contraste entre la naturaleza montañosa de Andorra y su potencial comercial. De los 11 millones de turistas extranjeros que visitan el país al año (unas 130 veces la población andorrana) muchos lo hacen por su carácter de paraíso fiscal. Por lo tanto, nada más pasar la frontera el viajero se encuentra grandes centros comerciales, una gasolinera cada 500 metros o una densidad de hoteles que no existirían si Andorra fuera parte de España o Francia. El Pirineo, por lo general sin grandes núcleos poblacionales ni en Francia ni en España, tiene su excepción en Andorra.

Otra curiosidad es que, debido a su carácter montañoso, prácticamente importa toda la comida que consume (ni siquiera aprecié que la ganadería tuviera mucha importancia, contrariamente a otras muchas zonas de montaña). Solo el 2% del terreno es cultivable. Pero lo realmente curioso es que buena parte de ese escaso terreno cultivable se utiliza para plantar... ¡¡tabaco!! Sí, el tabaco da más dinero que plantar lechugas o tomates, y los andorranos son conscientes de ello. Este fenómeno tampoco es nuevo, ya que hace décadas ya había numerosas plantas cigarreras, de las que hoy se conserva solo una.

Aunque los españoles por lo general conocemos este hecho, decir que el único idioma oficial de Andorra es el catalán. No obstante, se habla tanto o más español, y no es imprescindible el catalán para comunicarse. Eso sí, los paneles de las carreteras solo están escritos en catalán (aunque bueno, esto pasa casi casi en Cataluña a día de hoy). El francés, en menor medida, también es hablado especialmente por la gente que se gana la vida con el turismo, y aunque se dice que hay una importante colonia de portugueses, yo no escuché portugués en mis tres días allí.


¿ESTÁ ANDORRA SOBREVALORADA?



Decir que esto es mi opinión, y por supuesto no tiene por qué coincidir con la de todo el mundo. Yo iba con un prejuicio que apuntaba a responder con un "sí" a esta pregunta, y en parte lo mantengo, pero solo en parte.

Foto que resume el paisaje andorrano: un campo de tabaco, una iglesia románica (Engolasters) y al fondo, las omnipresentes montañas
Digo que sí a esa pregunta, porque por mucho que sea un país (por un avatar histórico peculiar), el patrimonio de Andorra es más el propio de un valle pirenaico más que el de un lugar diferenciado.  Y como he dicho hay valles pirenaicos con más y mejor patrimonio.
Digo que sí porque al margen de los deportes de invierno, no me pareció un sitio tan extraordinario para que se visite decenas de veces más que casi cualquier otro rincón pirenaico. Que hoy sea un país no puede esconder que su desarrollo independiente es muy reciente, y que al margen de varios aspectos, parece un valle más del Pirineo catalán. Con esto no quiero quitar mérito al desarrollo de Andorra, a fin de cuentas ellos venden su producto, y a decir verdad, lo hacen francamente bien, porque la gente lo compra masivamente. Quizá la prometida lucha de la UE contra los paraísos fiscales cambie la popularidad de Andorra, pero soy bastante escéptico al respecto.

Y por otro lado digo que no está sobrevalorada, porque sí hay detalles que hacen de Andorra un sitio peculiar, interesante para pasar al menos unos días. Y su naturaleza, sin tener los mayores hitos del Pirineo (no hay un cañón como Ordesa, ni un circo como Gavarnie, ni una montaña como "Els Encantats" de Sant Maurici) es bastante densa en lugares de interés. Uno podría hacer decenas de rutas en las diferentes cabeceras de los ríos y arroyos que crean el río Valira, rodeando sus lagos y lagunas o conquistando sus cimas.

De todas formas, para saciar la curiosidad y formarse una opinión, nada como ir por allí. Así que adelante...

lunes, 8 de febrero de 2016

Lagos de película: EL VALLE DE BOÍ / LA VALL DE BOÍ + AIGÜESTORTES

Vistas del refugio Joan Calvell i Ventosa, con el estany Negre a sus pies y el macizo de Besiberri detrás, que supera por poco los 3.000 metros


LA NATURALEZA DEL VALLE DE BOÍ: AIGÜESTORTES



El parque nacional de "Aigüestortes y Estany de Sant Maurici" aglutina lo mejor del Pirineo. Con cimas que coquetean o ligeramente superan los 3.000 metros, es seguramente el territorio pirenaico con mayor concentración de lagos, llamados "estanys" en catalán, que se suceden en ocasiones a pocos metros unos de otros. Lamentablemente la codicia del franquismo por la generación eléctrica mediante pantanos, provoca que algunos se vean aumentados artificialmente por pequeñas presas (o no tanto), pero pese a eso, el conjunto es digno de elogio. Ya he estado dos veces y estoy deseando volver.

El parque tiene dos accesos principales, y de esa dualidad deriva su nombre, siendo el acceso occidental el valle de Boí (para ver Aigüestortes) y el oriental por el pueblo de Espot (para ver el lago de Sant Maurici / San Mauricio). Por ello, aquí nos centraremos en las dos excursiones que se pueden hacer fácilmente por el acceso occidental.

Uno de los brazos de la planicie de Aigüestortes, de aguas limpísimas
La primera da acceso al paraje de Aigüestortes, cuyo significado en castellano sería algo así como "aguas tortuosas". Para acceder deberíamos dejar el coche en un parking en la ribera de Sant Nicolau, remontando el valle desde la carretera principal unos pocos kilómetros más allá de los desvíos a Erill la Vall, Boí y Taüll. La excursión es larga en longitud pero sencilla por su poco desnivel. El primer gran hito de la misma es el lago o estany de Llebreta, un aperitivo de lo que nos espera después.

Seguimos subiendo por una sucesión de cascadas que alimenta al citado lago hasta llegar a una peculiar planicie (planell en catalán), extraña, que aloja Aigüestortes. El río de Sant Nicolau se divide en numerosos brazos de agua limpísima, con riberas pobladas de árboles, en lugar de formar un solo brazo como suelen tener los ríos. Una pasarela de madera nos permite adentrarnos y disfrutar un poco más de este fenómeno, constituyendo además una pequeña alternativa por la que hacer el viaje de vuelta ligeramente distinto al de ida.

Estany llong, el lago en el que muchos acaban la ruta que pasa por Aigüestortes
Un posible final a esta ruta está algo más lejos, en el lago o Estany Llong, que cuenta con su propio refugio. Este vistoso y "largo" lago (es lo que significa "llong") es sin embargo, uno de tantos lagos majestuosamente emplazados. En este caso se encuentra a 2.000 metros de altura casi exactos, y cuenta con 7 hectáreas de superficie.

Para nosotros la excursión no finalizó ahí, ya que nos vimos con ganas de subir a otro lago, el "estany Redó" (literalmente el "lago redondo"), un lago bastante más pequeño, que hace honor a su nombre, y donde disfrutamos de unos peces exfoliantes; mientras aguantamos con los pies en sus gélidas aguas una multitud de pequeños peces aprovechó para darnos mordisquitos y alimentarse de nuestras pieles muertas. ¡Y gratis!

Peces exfoliantes en el estany redó


EL REFUGIO JOAN VENTOSA I CALVELL: ALGO MÁS QUE UN CHALET CON VISTAS



La segunda ruta que hicimos en Boí es la otra gran ruta popular del valle: dejando el coche a los pies de la presa dels Cavallers llegar hasta el refugio Joan Ventosa pasando, aparte de por el embalse citado, por el estany negre, visible desde el refugio. Para ello hay que ir en coche hasta el fondo del valle, más allá de Caldes, y aparcar casi pegando al muro de la presa.

En esta ocasión la ruta, longitudinalmente es más corta, aunque no se hace menos dura sino casi al contrario. A excepción del rato que se rodea el pantano (por un camino no muy cómodo) no deja de subir apenas en ningún momento hasta el refugio, al que se llega tras poco más de 2 horas y media. Pero tampoco es nada del otro mundo, ya que no llegan a los 500 metros de desnivel los que separan el aparcamiento del refugio.

Subiendo hacia el lago /estany negre se tienen estas vistas sobre el embalse de Cavallers
Desde el refugio, donde gustoso me habría quedado a dormir (pero el viajar con el gato nos lo impidió), multitud de lagos quedan a tiro de piedra, y nosotros soñábamos con ir al lago / estany de la roca, llamado así por el gran pedrusco que emerge del centro de sus aguas, pero nuestra forma física y el sentido común nos lo impidieron. A cambio vimos otros lagos más cercanos e igualmente pintorescos.

Junto al refugio, todo un chalet en medio de la naturaleza, comimos disfrutando de esta joya del Pirineo.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Un volcán multicolor, azufre y trabajadores incansables: el IJEN

Tras hablar del Bromo, no podía dejar de hablar de la otra zona volcánica de Java Oriental que visitamos, la del Ijen, igualmente inolvidable. Y a pesar de ser volcanes en ambos casos, son zonas muy distintas. Si bien en el Bromo el color que predomina es un gris oscuro, en el Ijen las tonalidades son más vivas y alegres, protagonizadas por el verde de los bosques que rodean el volcán, el amarillo del azufre que éste emite y el azul turquesa del agua del cráter. Puede parecer pintoresco, diría incluso que lo es, pero al mismo tiempo es un pedacito de infierno en la tierra, y explicaré más tarde por qué.

La caldera del Ijen, en una pequeña tregua que nos dio el humo
Pero empecemos por el principio.


¿QUÉ ES EL VOLCÁN IJEN Y DÓNDE ESTÁ? OS AYUDO A LLEGAR.



El volcán Ijen, o "kawah Ijen" en el idioma local, es un volcán en el extremo oriental de la isla de Java (Indonesia), famoso por su belleza y por los trabajadores que sacan azufre de él. Se encuentra situado cerca del estrecho que separa Java de Bali, aproximadamente a poco más de una hora en autobús del puerto javanés para ir a Bali (Ketapang), a pesar de que la carretera tiene su tramo montañoso.

Para llegar hasta allí, lo más común es contratar los servicios de una agencia que ofrezca un paquete para ver el Ijen desde Bali o Yogya. El paquete más común (que nosotros cogimos) es el Yogya - Bromo - Ijen - Bali en 3 días y 2 noches, pero existen otros, por ejemplo volviendo a Yogya o empezando y acabando en Bali, o desde Surabaya... nuestro paquete nos costó poco menos de 100€ por persona, lo que es un precio estándar, e incluía las 2 noches de hotel con desayuno y los maratonianos traslados: Yogya - Bromo (en tren y en todoterreno), la visita al Bromo, Bromo-Ijen (en minibús), los traslados para ver el Ijen y luego el viaje Ijen - Ketapang más el barco; no incluía el traslado en Bali desde Gilimanuk hasta la zona turística de la isla (que son unos 130 kms. por los que pagamos 35€ entre los dos aproximadamente por un coche privado). Hay agencias que sí incluyen este desplazamiento, tenedlo en cuenta.

Un par de aventureros con sus mascarillas. La mía me quedaba pequeña (no están acostumbrados a mi tamaño) y me hacía un daño...
Una vez allí nos ofrecieron dos posibilidades: subir al amanecer (cita a las 4 de la madrugada) o poco después de la medianoche. La segunda opción permite ver el llamado "blue fire", una extraña reacción natural que se ve en el volcán, una luz azul que emite y que solo se puede ver con noche cerrada. Sobre el "blue fire" hay desde gente que lo encuentra fascinante a otros que les decepciona. Pero cansados de ya dormir solo 5 horas la víspera por ver el Bromo y por las 6 horas de viaje en bus, finalmente nosotros decidimos pasar del "blue fire". Decir que verlo es algo más caro que ir al amanecer, ya que hay que pagar un guía que es solo "optativo" si subes al amanecer.


VISITA AL IJEN



Se sale a las 4 de nuestro hotel (del que hablaré después) y uno cree que en apenas unos pocos minutos llegará al lugar desde el que empezar a subir, pero no; necesitamos unos 45 minutos en el minibús para llegar a su base. Las carreteras secundarias, a veces llenas de baches y el paisaje tropical pero de montaña tienen la culpa, aparte de una distancia que era mayor de lo esperado (estimo que sí que había 20-25 kms.). El bus nos dejó en el parking, y desde ahí hay que empezar a subir a pie.

Quizá sea que estamos acostumbrados a las rutas de media y alta montaña, pero no encontré que la ruta fuera tan difícil como comentan algunos viajeros, pero desde luego tampoco es "regalada". Hay que subir unos 400 metros de desnivel que nosotros recorrimos en 75 minutos aproximadamente, no sin parar de vez en cuando para recuperar el aliento. Justo al empezar la subida se nos "pegó" un local que decía trabajar llevando azufre (cuando nos enseñó sus músculos de la espalda nos quedó claro que lo hiciera aún o no desde luego que lo había hecho), con un inglés muy limitado pero una sonrisa perenne. Cuando estábamos a unos 10 minutos de la cresta del volcán nos dejó unas mascarillas que llevaba muy a mano y que agradecimos ya que el hedor empezaba a hacerse muy desagradable.

Una vez en la cresta te sacude la visión de ese paisaje extrañísimo, amarillo, gris, azul... y la nube fétida te llega de lleno. Puedes empezar a bajar por donde lo hacen los trabajadores del azufre, un camino deplorable en el que no es difícil tropezar y caer, que si para nosotros suponía un riesgo, imaginaos para la gente que sube con 80 kgs. de peso en sus espaldas. Y cuanto más bajas, más espectacular es la visión de la fumarolas, del azufre amarillo solidificado que generan, y más te haces a la idea de que estás en un pintoresco pedacito de infierno en la tierra.

Uno baja hasta donde quiere bajar. A pesar de la toxicidad del aire del lugar, y de haber letreros advirtiéndolo, mi sensación fue que podríamos haber bajado hasta el punto mismo en el que se saca el azufre. Ningún letrero nos prohibió continuar, y desde luego que nuestro guía no mostró reparos en llevarnos hasta las mismas bocas del infierno, por donde el azufre sale a altas temperaturas. Pero por desgracia no teníamos mucho tiempo, solo nos dejaron 2:30 h. en el Ijen (lo que es claramente insuficiente) y nos daba respeto bajar hasta casi el nivel del "agua", así que dimos marcha atrás.

Vista de la caldera del Ijen con lo que le ha hecho famoso: su azufre y su caldera de color turquesa
De vuelta a la cresta, nuestro guía se despidió de nosotros, pidiéndonos las mascarillas y la propina. Yo pensaba darle 100.000 rp (unos 6,5€) pero cuando iba a sacar el billete de 100.000 casi me sacó de la cartera junto a él un segundo billete de 50.000 rp (lo cual sumaba casi 10€). Me quedé paralizado con su descaro, pero no reaccioné. Casi 2h. de compañía no solicitada (aunque reconozco que nos facilitó la vida) por 10€, que es lo que más o menos consiguen en un día completo cargando azufre, lo cual significa unos 4 viajes. No me extraña que cada vez más trabajadores abandonen la rutina de la carga del mineral por un turismo cada vez más numeroso y que sin duda les permite sacar más dinero con menos esfuerzo.

Caminamos unos minutos por la cresta, pero el reloj no nos daba para más. Una lástima, ya que en el punto en el que estábamos, el humo se dirigía a nosotros y las fotos son, por tanto, mejorables. Caminar 15 min. por la cresta nos habría valido para evitar el humo en las fotos y sacar de forma más nítida el fabuloso azul turquesa del lago, tan bonito como letal: en 2008, el científico canadiense George Kourounis midió su pH y dio como resultado un 0,5, algo similar al ácido de una batería de coche. Vamos, que parece agua pero en buena medida debe ser ácido sulfúrico. El intrépido investigador incluso se atrevió a navegar en canoa por el lago y a mostrar el poder de acidez del líquido sumergiendo una lata de refresco en él, que se empezó a disolver al instante. Tenéis más fotos de su experiencia aquí.


LOS TRABAJADORES DEL IJEN



Sin lugar a dudas, estos superhombres de pequeño tamaño, son otro de los motivos por los que merece la pena visitar el Ijen. Se mueven a diario en uno de los lugares de trabajo más hostiles del mundo, no llevan apenas protección frente a la toxicidad del humo que inhalan (un pañuelo húmedo que se ponen en la cara, o ni eso), y que se les solidifica en el pelo, y llevan por un camino de cabras un peso a sus espaldas que supera con creces su peso corporal. La media de peso que llevan anda en torno a los 80 kgs. y teniendo en cuenta que medían de media 1,55-65 m. aproximadamente y que estaban delgados estimo que no llegaran a los 70 kilos. Toda una especie de "sherpas" a la javanesa.

El interesante reportaje que hizo Jon Sistiaga en la zona (aunque sensacionalista en exceso) mostraba la adaptación que el ser humano hace a ese trabajo. Estos mineros desarrollan al extremo el músculo trapecio, en la parte superior de la espalda, para hacerse inmune al esfuerzo de transportar sobre él 80 kgs. de peso. Incluso se les desarrolla un pequeño canal por el que pasan la vara de madera que une los dos canastos en los que llevan el azufre. El crujido de la tabla que une los canastos era peculiar y claro, les seguía allá donde iban, como si fueran gatos atados a un cascabel.

Un servidor con nuestro guía (derecha) y el primer trabajador cargado que nos cruzamos (centro). Yo soy grande (mido 1,90) pero prometo que ese obrero no llegaba a 1,60. Pero iba aparentemente sobrado como para dedicarnos una foto y unos segundos de su tiempo
A pesar de la dureza de su trabajo, se producen dos situaciones paradójicas: la primera es que aunque el sueldo es miserable, 300€ al mes por sacar un azufre que llegará a Occidente costando 15 veces lo que pagaron a los mineros por él, este sueldo es muy superior al sueldo medio en esa zona del mundo (que estimo que puede ser de la mitad de dinero), por lo que hay gente que teniendo otro trabajo lo deja por hacerse minero.
La segunda situación paradójica es que uno podria pensar que el humo inhalado a la larga acorta la vida de estos intrépidos currantes. Y eso dicen muchas de las webs que he visto; sin embargo, un estudio reciente decía que la salud de los trabajadores es mejor de lo que cabría pensar, y que incluso su esperanza de vida es superior a la del indonesio medio. ¿Por qué? Parece que el esfuerzo físico que hacen a diario les mantiene en forma y eso compensa la toxicidad de los gases que respiran a diario. Ni que decir tiene que muchos indonesios llevan una vida tan sedentaria como la que podamos tener aquí en Occidente, y diría que es uno de los países más fumadores del mundo; la mayoría de hombres fuma, que no las mujeres (pasa como en España hace 60 años). No me atrevería decir qué humo es más tóxico, si el del tabaco o el del volcán, aunque algunos mineros prefieren no elegir y hacen su trabajo con el pitillo en la boca.

Como curiosidad, en la propia caseta en la que se pesa el azufre y se paga a los trabajadores por él, se venden figuritas, con motivos infantiles, hechas con el azufre extraído, por apenas 1€. Nosotros nos trajimos un par de ellas que ahora decoran el salón. Jamás pensé que el azufre pudiera tener usos decorativos :)


DÓNDE ALOJARSE



Como pasaba en la entrada referida al Bromo, al llegar con una agencia no pudimos elegir el alojamiento. Nuestro hotel asignado era el Arabica homestay, y nuestra experiencia fue tan mala como la de otros viajeros en ese hotel. Lo peor de todo es que les da igual; no tienen apenas competencia y las críticas negativas que se acumulan en internet no les preocupan demasiado. Quizá si algún emprendedor se atreviera a ofrecer algo mejor por el mismo precio en esa zona...

No vimos el lugar de día, así que no pudimos juzgar uno de los pocos puntos positivos que se destacan: el emplazamiento natural y sus vistas. Lo demás todo mal. A pesar de que el propietario de nuestro hotel en Yogya nos dijo que avisáramos de que íbamos de su parte, que él iba a visitar el hotel poco después y que si no quedaba satisfecho buscarían otra cosa, nos dieron como bienvenida una habitación lamentable: el WC no iba, había espacio justo para las dos camas, las paredes eran de uralita (en mi vida he visto algo semejante) y hacía frío dentro. Nuestra sospecha es que esas habitaciones están pensadas para los conductores (pero no se las deseo a ellos tampoco) más que para los clientes. Nos quejamos y conseguimos al menos que nos pasaran a una habitación triple en la que el WC funcionaba y teníamos el doble de superficie, pero el resto era igual de triste.

Los tubos por los que el volcán emana el azufre, en plena actividad
En el restaurante, de una escueta carta hubo que descartar parte del menú porque de eso no tenían, por lo que al final casi casi comimos lo que había. Fue uno de los peores restaurantes de todo el viaje, sino el peor.

Resumiendo: a evitar a toda costa. Aunque la incomodidad mereció la pena por ver este impresionante lugar. Entre dormir y verlo y no verlo por no dormir allí, recomiendo la primera opción.

Aparte de un paisaje impresionante, es una muestra etnológica fascinante, un lugar donde el ser humano parece ir más allá de sus límites.

martes, 3 de noviembre de 2015

Amanecer entre volcanes humeantes: parque nacional de BROMO TENGGER SEMERU

La visita a este parque nacional es sin lugar a dudas uno de los platos fuertes de una visita a Java, y me atrevería a decir que al conjunto de Indonesia. Con permiso de los espectaculares volcanes de Kelimitu, en la isla de Flores, y Rinjani en la de Lombok, la zona del Bromo completaría ese poker de ases de la geografía volcánica del archipiélago. Un paisaje de otro planeta que maravillará hasta al más escéptico.

El Semeru, el volcán más alto de Java, nos dedicó esta humareda de la foto, al fondo. En primer plano, un tanto cortado, el Bromo soltando mucho más humo


¿QUÉ ES EL BROMO?



El Bromo podría ser solo uno más de los muchos volcanes de Java. Es relativamente bajito, pues no llega por poco a los 2.400 metros de altura, pero ha alcanzado gran fama en el mapa del viajero a Indonesia por el entorno que le rodea, el parque nacional Bromo Tengger Semeru, del que él es solo uno de sus conos volcánicos. Como recordar esos tres nombres no resulta sencillo, la gente se suele referir al parque como la "zona del monte Bromo".

El Bromo impacta por el humo que emana, por el campo de ceniza volcánica que lo rodea, y por las fabulosas vistas suyas que se pueden apreciar desde otro monte cercano, el Penanjakan, que incluyen al "primo discreto" del Bromo, el monte Semeru, que también humea ocasionalmente y que con sus 3.667 metros de altura es la montaña más alta de la isla de Java.


LA EXCURSIÓN AL BROMO, CON UNA AGENCIA



La mayoría de los viajeros llegan a la zona del Bromo con los servicios de una agencia, normalmente contratada en Yogya o Bali, y sinceramente veo complicado poder disfrutar del lugar sin su ayuda. La zona, además de montañosa, es claramente rural, para llegar a los sitios de los que voy a hablar hay que circular por pistas forestales sin asfaltar o por carreteras estrechas, y el transporte público es escaso cuando no inexistente.

Panorámica más amplia de la vista desde Penanjakan: el Bromo, pequeño, echando humo a mano izquierda, así como el alto Semeru al fondo
En estas excursiones, lo más criticado por los viajeros suelen ser los hoteles. Frente a la dura competencia entre hoteles en lugares como Yogya o no hablemos ya de Bali, los escasos hoteles de la zona del Bromo suelen ser mediocres, con malas críticas en internet, y hacen gala a veces de una picardía que no resulta agradable. La baja competencia y la belleza de la zona en la que están les permiten vivir muy bien a pesar de ello. Aunque nosotros en el Bromo tuvimos suerte: nos tocó el hotel Cemara Indah, que goza de unas vistas muy buenas en la zona, donde dormimos decentemente, y además cenamos muy bien (de los mejores sitios en Java). Es cierto que el hotel es antiguo, sin muchas comodidades, y en nuestro caso dentro de la habitación se colaba el frío (por un hueco que dejaba la puerta), pero lo que he leído sobre otros sitios me hace sentir satisfecho con este hotel; era el mal menor.


CÓMO LLEGAR



Decir que para llegar hasta aquí nosotros tuvimos un largo trayecto en tren hasta la población de Probolinggo (9 horas desde Yogya), incluido en el precio por nuestra agencia, al que sigue una vez que llegas un extra de hora y media subiendo en coche desde la costera Probolinggo, junto al mar, hasta Cemoro Lawang, que está a 2.217 metros de altura. La alternativa a este trayecto en tren es hacerlo en minibús, pero nosotros preferimos el tren, ya que el minibús no tiene rival para ir posteriormente al volcán Ijen y ese volcán era la siguiente etapa de nuestro viaje.

Junto al clásico pack Yogya - Bromo - Ijen - ferry a Bali que cogimos nosotros, se ofrecen otros para aquellas personas que deseen otro tipo de excursiones, ignorando el Ijen, regresando a Yogya, o acabando en Surabaya. También son clásicas las excursiones desde Bali, que en ocasiones se hacen sin siquiera pernoctar en Java (nosotros dormimos en Java para ver estos lugares y lo recomiendo para disfrutarlos con bastante más calma).


VISITA AL ENTORNO DEL BROMO



Normalmente la visita comienza llegando la noche anterior al "espectáculo", y alojándose en alguno de los hoteles del pueblo de Cemoro Lawang, posiblemente el más cercano al monte Bromo. Al día siguiente, se ofrece al visitante acudir a ver el amenecer en la cima del monte Penanjakan, a 2770 metros de altura. 

Vista al amanecer desde el monte Penanjakan
A las 3:30 de la madrugada nos recogió nuestro chófer en un todoterreno para que, junto a otros 4 guiris, fuéramos al Penanjakan, la montaña fea de la zona que permite la mejor vista sobre las montañas bonitas. Una vez todos recogidos de nuestros respectivos hoteles, fuimos para allá. Se aparca como se puede en la cuneta de la carretera que va al monte, y en nuestro caso todavía tuvimos que caminar otros 5-10 minutos para llegar al mirador. La afluencia de visitantes es masiva, se nota la popularidad del lugar y encima nosotros llegamos de los últimos, pero si te sabes mover puedes disfrutar sin problemas del espectáculo, aislándote de la gente. Mirando hacia el sur, a partir de las 5 de la madrugada (a finales de agosto) empezó a hacer acto de aparición el sol por nuestra izquierda (el este), mientras que la vista sobre el Bromo y el Semeru estaba al oeste. Entre ellos, una ligera neblina tapaba el resto del valle en lo que parecía una fina capa de lino o algodón. Todavía hoy no sabría decir qué porcentaje de la neblina era simple vapor de agua o alguno de los gases que emanaba el Bromo. Para darle mayor magia al lugar, durante unos segundos, el Semeru se puso a humear. Los tonos rojizos del sol del amanecer nos dieron las fotos que veis como resultado.

Es cierto que he visto muchos más atardeceres en lugares increíbles que amaneceres. Y éste es sin duda el mejor amanecer que yo haya visto nunca. Si fuera un atardecer tendría más competencia. Por razones ambientales y logísticas, en Indonesia suelen venderte más, para casi todos los sitios, ir al amanecer que al atardecer a esos sitios con vistas; y el esfuerzo es duro porque el madrugón es de antología, pero merece la pena.

Una vez el sol ha salido por completo, a una hora especificada previamente por el chófer, se baja al coche de nuevo. Fuimos llevados a un inmenso campo de ceniza volcánica a los pies del volcán Bromo, el que se veía desde el Penanjakan, y allí nos dieron tiempo libre durante algo más de una hora para que fuéramos a la cresta del cráter. Para ello hay que subir un camino junto a muchas otras personas, en un paisaje que no parece de este mundo, y que cuando más se empina se convierte en una larga escalera que lleva hasta la cima. Desde ahí se siente el volcán, y se aprecia su actividad. El suelo tiembla ligeramente, el ruido apenas permite oír a las personas que tienes al lado y el hedor a huevos podridos no permite pasar mucho tiempo allí arriba. Las vistas desde la cresta sobre el campo de ceniza son espectaculares, máxime cuando el día que estuvimos se mantuvo la fina capa nubosa que ya quedaba a la vista desde el Penanjakan, y que tapaba parcialmente el suelo. Las fotos hablan por sí solas.

Vista hacia la escalera y el mar de cenizas desde lo alto del Bromo. Se aprecia la bruma entre nuestra posición y el suelo

Tras disfrutar del Bromo de cerca y del campo de cenizas, toca volver a subirse al coche y regresar al hotel. Allí desayunamos de forma contundente (un buffet libre bastante completo) y poco después recogimos para irnos a nuestra siguiente aventura, que era otro volcán: el Ijen. Pero eso es ya harina de otro costal.


CURIOSIDADES / RECOMENDACIONES



- No se da de desayunar hasta el final de toda la visita, cosa que en nuestro caso fue entre las 9 y las 10, por lo que recomiendo llevar algo de comer porque por mucho que emocione el entorno, esas 6 horas sin ingerir alimento desde que te levantas de la cama no van a resultarle indiferentes a nuestros estómagos.
- Es probable que alquiléis abrigos a alguno de los lugareños, puesto que aunque estamos junto al ecuador, la altura provoca que las noches sean bastante frías, rozando los 0ºC. Los locales saben que la mayoría de turistas no van a meter un abrigo que les ocupe media maleta solo para un día, por lo que lo alquilan por un módico precio (2,5€) que sin embargo les hace sacar un jugoso sobresueldo, ya que estimo que en menos de un mes tienen el abrigo amortizado. A nosotros nos lo ofrecieron al minuto de bajarnos del coche en Cemoro Lawang. No regateamos, pero no me extrañaría que pudiera hacerse.
- Si se es propenso al mareo, recomiendo llevar biodramina o similar. A las curvas de las carreteras/pistas hay que añadir que salvo los privilegiados que vayan en el asiento de delante, el resto irá sentado de lado en la parte trasera del 4x4, de lado, donde se puede ser más propenso al mareo.

Desayunando con vistas al Bromo, una vez la bruma matinal ha desaparecido
- la isla de Java es como la España peninsular, diría que tiene un huso horario que no le corresponde (aunque en sentido contrario una de la otra, allí el mediodía es a las 11). Si bien el oeste, donde está Yakarta, quizá esté en "su sitio", el este está claro que debería tener otro huso horario. Sirva como ejemplo que Kuala Lumpur, bastante más al oeste que Java Oriental, tiene una hora más que Java, en lugar de ser al revés. Eso hace que los amaneceres en el Bromo (y en el Ijen) sean a horas intempestivas, por lo que mi recuerdo de Java es que se duerme poco. A las 5 salía el sol, y a las 16:30 empezaba a anochecer. En el Bromo levantándote a las 3:30, nos tuvimos que acostar a las 21:30 y aun así las escasas 6 horas de sueño hicieron que nos levantáramos cansados. Pero MERECE LA PENA.

sábado, 1 de junio de 2013

Un circo maravilloso: GREDOS


La foto del concurso, respirando bien profundo: laguna grande de Gredos, circo homónimo y el Almanzor presidiéndolo
Se dice que el circo es el "mayor espectáculo del mundo", y esa frase me vino a la cabeza cuando tuve mi primera visión del circo de Gredos, una espectacular agrupación de cumbres muy por encima de los 2000 metros que rodean la llamada laguna grande de Gredos, que aunque no es la mayor de la sierra sí es quizá la más bonita, porque ha conseguido librarse de las garras de la industria hidroeléctrica.

Pero empecemos por el principio; la sierra de Gredos se encuentra en la provincia de Ávila principalmente, estando también parte de su territorio en las provincias de Cáceres, Toledo y Madrid. Agrupa las mayores alturas del Sistema Central y de todo el centro de España, y en el conjunto de la península Ibérica solo Sierra Nevada, el Pirineo y Picos de Europa pueden presumir de estar a mayor altura que Gredos, que alcanza su techo en el pico "Almanzor", a 2592 metros de altura, que recuerda con su nombre al militar musulmán que protagonizó varias batallas contra los reinos cristianos durante la reconquista, como la de Calatañazor, donde se dice que "perdió el tambor", ya que fue derrotado allí.

Prado de las Pozas, a medio camino entre la plataforma de Gredos y el collado de los Barrerones
Sus montañas graníticas permiten un paisaje con numerosas lagunas, al contrario de lo que pasa en macizos calizos, como Picos de Europa, del que tanto he escrito ya en este blog, donde son mucho menos comunes ya que el agua se filtra por ese tipo de roca. El clima de este parque regional (el único de Castilla y León junto con Picos de Europa) es diverso pero está protagonizado por ser muy continental, dada la lejanía al mar: muy frío en invierno y bastante cálido en verano, incluso a gran altura, por lo que las mejores épocas para recorrerlo serían primavera y otoño. Esta dualidad provocó que fuera posible caminar sobre la nieve a principios de junio en camiseta de tirantes cuando estuve por allí.
La afluencia de visitantes de Gredos es medianamente alta, algo provocado por su buena fama, por la gran cantidad de alojamiento en la zona (Ávila es especialmente popular por su turismo rural, y Gredos ocupa un sitio de oro en ese aspecto) y por la cercanía del lugar a Madrid, con todo lo que eso provoca en flujo de visitantes. Así que puede ser buena idea acercarse en fechas alternativas si se quiere ver el parque en relativa soledad.

Las cabras son muy numerosas en Gredos, se acercaban a los senderistas y no tenían problemas en posar en nuestras fotos
Dentro de Gredos, con su gran tamaño, hay un lugar que ocupa el primer puesto en cuanto a interés para todo excursionista, y es el circo de Gredos, con la llamada laguna grande en él. El motivo es simple; en él se juntan las mayores alturas del parque (incluido el Almanzor), su laguna natural más grande (sin presa) y el circo es sencillamente espectacular por tamaño y factura.
Popularmente algunos consideran este lugar el nacimiento del río Tormes, principal afluente del Duero por la izquierda y protagonista en Salamanca, la ciudad de mayor tamaño que atraviesa, aunque por lo general es el prado de Tormejón, en la cercana localidad de Navarredonda de Gredos, el lugar donde se considera que nace este río.

ACCESO A LA PLATAFORMA DE GREDOS


Para acceder a la comarca del norte de Gredos, ubicada toda ella a gran altura (los pueblos de la zona están situados a unos 1400-1500 metros de altura), hay que acceder por la N-502, que comunica Ávila con Arenas de San Pedro y Talavera de la Reina, y a unos 40-50 kms. al sur de la capital abulense, girar al oeste por la C-500 hasta Hoyos del Espino, pasando por Navarredonda de Gredos y su parador, el primero de esta red pública que tiene ya unos 90 hoteles por toda España.

Una de las primeras vistas del circo de Gredos, desde el collado de los Barrerones
Durante la dictadura de Franco, para facilitar el acceso a cazadores, se creó la llamada "Plataforma de Gredos", con la que el acceso al circo ha pasado de ser algo poco menos que heroico a algo accesible para casi todo el mundo. Para los que no conozcáis la zona, la Plataforma de Gredos es un acceso a la sierra, muy cercano al circo, formado por un aparcamiento para los visitantes unido por una carretera de 12 kms. al pueblo más cercano, el ya citado Hoyos del Espino. Sin ese aparcamiento, esos 12 kms. tendrían que ser hechos a pie, por lo que la selección de privilegiados visitantes del circo sería mucho más exigente. Y no es solo la distancia, también lo es el desnivel, porque ubicado ya a 1750 metros permite que para el acceso al circo el desnivel a superar sea de solo unos 500 metros, que serían casi 300 metros más si empezáramos desde Hoyos del Espino. Para llegar, que yo sepa, no hay transporte público hasta la plataforma (sí hasta Hoyos del Espino), y hay que acceder en coche.

Este acceso, está envuelto en la polémica recientemente porque la junta de Castilla y León ha querido regular el acceso a la plataforma, alegando motivos de conservación, lo que va estrechamente unido a la recaudación de una tasa por aparcar en la plataforma o por hacer en autobús el recorrido en caso de no poder aparcar o de preferir dejar el coche en Hoyos del Espino. Tras protestas de visitantes y habitantes de la zona, parece que ha quedado suspendido temporalmente el cobro de la tasa. Más información aquí.

Caminar sobre la nieve en camiseta de tirantes y pantalón corto es posible en Gredos, debido a la gran variabilidad térmica


RUTA DESDE LA PLATAFORMA HASTA EL CIRCO


La ruta empieza en la misma plataforma, está perfectamente señalizada, buena parte del tiempo incluso por un sendero empedrado que contrasta con el prado de alrededor, como en el prado de las Pozas, a donde se llega tras aproximadamente media hora de recorrido. Cruzamos el arroyo que protagoniza el prado por un pequeño puente, y subimos poco a poco hasta llegar un collado (2 horas después de empezar a andar), llamado de los Barrerones, que con 2200 metros de altura aproximadamente, es el punto más alto de la ruta. A este collado llegué yo ya satisfecho con el paisaje de prados de altura y alguna cumbre nevada que se veía todavía en junio, pero al ver desde él ya la inmensidad del circo de Gredos, las mayores alturas del centro de la península y una laguna, que siendo grande, ocupa un espacio reducido en el circo, puedo decir que vi uno de los paisajes naturales más bonitos que recuerdo.

Ir en época de deshielo significa además disfrutar de las muchísimas cascadas que se forman en todo el circo que caen de las montañas que lo rodean, ya que la variabilidad térmica en Gredos provoca que con más de 20ºC en junio hubiera todavía muchísima nieve allí. Otro añadido al atractivo del circo es la presencia de numerosas cabras montesas, con los cuernos más grandes que he visto en un animal así, que no tienen miedo en acercarse a las personas buscando comida.

Los cuernos de algunas de las cabras montesas de Gredos tienen un tamaño impresionante
Todavía necesitaremos casi una hora de recorrido desde el collado hasta la laguna, porque aunque parezca cerca, la distancia es grande y tendremos que bajar algo más de unos 200 metros de altura para tocar el agua de la laguna más famosa de todo el centro peninsular. Pero ese trayecto es maravilloso, no se hará largo a ningún amante de la naturaleza.

Llegados a la laguna, tras unas 3 horas de recorrido y muchas fotos, y a unos 1950 metros de altura, los más valientes pensarán en subir al Almanzor, y otros en dar media vuelta, dando por concluida la ruta, y tanto para unos como para otros, está el refugio Elola, uno de los pocos guardados del parque, que ofrece los servicios de alojamiento, comidas, bar... no estuve en él cuando visitamos Gredos pero visto el trato que hemos recibido en otros refugios, probablemente dormir o comer allí sea una buena idea.

El regreso se suele hacer por el mismo sitio, para lo que tendremos que volver a subir los 250 metros de desnivel hasta el collado, para luego bajar los algo más de 400 hasta la plataforma, con un tiempo estimado algo inferior a la ida, de unas 2 horas y media.

Vista del circo desde el borde de la laguna grande

martes, 12 de febrero de 2013

Belleza pirenaica en ORDESA, de la pradera al refugio de Góriz

Ordesa... este valle pirenaico, posiblemente el más famoso del lado español, es de esos prodigios de la naturaleza que cualquier fin de semana del mes de julio o agosto está tan concurrido de caminantes como la Gran Vía madrileña o el Paseo de Gracia barcelonés... pero sabiendo escoger bien las fechas en las que se visita, podemos saludar en solitario, o casi, a las muchas cascadas que se ven durante su recorrido, así como a los circos de Soaso y Góriz, para acabar el día durmiendo con vistas del monte Perdido, a resguardo en un refugio o bajo un manto de estrellas. ¿A que suena bien?

Cascada del Estrecho, una de las muchas que se pueden admirar en el valle

SITUACIÓN


Primero, situémonos. El valle de Ordesa se encuentra cercano al centro geográfico del Pirineo, a medio camino entre el Cantábrico y del Mediterráneo, en el norte de la provincia de Huesca. Tiene frontera con Francia en el norte, y con otros valles aragoneses en el resto de puntos cardinales.

En la cabeza de algunos existió un proyecto para inundarlo y aprovechar su potencial hidroeléctrico, pero por suerte el criterio medioambiental se impuso y para su protección se declaró parque nacional en 1918, siendo el segundo más antiguo de España, solo por detrás del de la montaña de Covadonga (actual Picos de Europa) que fue declarado apenas unos meses antes. En 1982 el parque nacional se amplió para proteger los otros valles que se alimentan de las aguas del monte Perdido: Añisclo, Pineta y Escuaín.

Vista del valle de Ordesa en las gradas de Soaso, mirando hacia el inicio de la ruta
El valle de Ordesa en sí tiene como puerta de entrada la población de Torla, la última antes de que la naturaleza sea lo único que nos separe de Francia, y actúa como base de servicios, por lo que podemos encontrar allí alojamiento, restaurantes, supermercados y una encantadora arquitectura pirenaica. Desde el aparcamiento se ve la foto típica de Torla, con la iglesia en primer plano y la ladera del monte Monderruego, de 2847 metros de altura, por detrás, un buen aperitivo de todo lo que nos espera después.

Dejamos atrás Torla para llegar con el coche al puente de los navarros, donde tendremos que girar a la derecha. Llegaremos así a la pradera de Ordesa, último punto alcanzable en vehículo de motor de este valle cerrado para los coches. Desde aquí, tendremos que empezar a caminar; por delante nos esperan tres horas de caminata hasta la cascada de Cola de Caballo y cerca de cinco hasta el refugio de Góriz, que era nuestro objetivo final. En pleno verano es probable que no podamos acceder en coche hasta la pradera debido a las restricciones que existen para ello, por lo que desde Torla habría que coger un autobús que nos suba a la pradera, en lo que me imagino que es un servicio similar al que se ofrece en Asturias para subir a Covadonga y sus lagos.

Cascada de la Cueva, otra maravilla de Ordesa, que se encuentra tras un pequeño desvío a la derecha

LA RUTA

De la pradera de Ordesa a las Gradas de Soaso


En el primer tramo de la ruta no es difícil ver casi más turistas (gente con vaqueros y zapatos, sin aspecto de tener intención de pasarse horas caminando) que senderistas propiamente dichos, aunque los primeros no suelen pasar de las primeras cascadas, que llegan pronto. 45 minutos aproximadamente se necesitan para llegar a la cascada de Aripas. Tras un inicio de suave pendiente, en la zona de las cascadas se empieza a subir más en serio, y éstas se suceden una tras otra: Aripas, de la Cueva y del Estrecho. En una de las cascadas hay que desviarse de camino principal para acceder al mirador que permite disfrutarlas al máximo, pero es un desvío de apenas dos-tres minutos a pie, y merece la pena acercarse. Todas las cascadas tienen un mirador muy adecuado para disfrutarlas sin peligro; aunque no es difícil ver gente que vaya más allá de la barandilla que marca hasta donde podemos llegar, es preferible no hacerlo, porque un resbalón puede ser fatal.

Caminando por el circo de Soaso, donde cambiamos el bosque por una vista del monte Perdido (3355 metros)

De las Gradas de Soaso a la cascada de Cola de Caballo


Pasadas unas dos horas desde la salida de la pradera, si vamos a un ritmo normal, llegaremos a las gradas de Soaso, un conjunto de pequeños saltos de agua de parecida altura que, muy juntos, parecen tan bien dispuestos que a uno se le pasa por la cabeza que ha habido intervención humana en su morfología. Aquí ganamos altura a buen ritmo hasta que éstas acaban, para tener un descanso en forma de zona llana con un radical cambio de paisaje. Nos encontramos en el circo de Soaso, y las cascadas y el estar caminando por zona de bosque dan paso a un gran claro que nos recibe con impresionantes vistas de algunas de las cimas más altas del Pirineo. Pasamos por una zona en la que se ha tratado artificialmente al camino, enlosándolo para evitar la erosión que nuestras pisadas pueden ocasionar a la vegetación. La vista sobre las cumbres, con el Perdido presidiendo, nos guiará hasta el otro extremo del circo, donde tras 3 horas aproximadamente llegamos a la cascada de Cola de Caballo, la más famosa del valle, que cae encerrada entre rocas del circo de Góriz al de Soaso. El lugar invita a hacer una parada para hacer fotos o comer, y así hicimos nosotros.

Cascada de Cola de Caballo, la más famosa del valle

De la cascada de Cola de Caballo al refugio de Góriz


En esta cascada acaba la ruta para muchos, pero nosotros quisimos dar una vuelta de tuerca más a nuestra visita a Ordesa y subir hasta el refugio de Góriz. La experiencia previa durmiendo en el refugio de Vega Urriellu, sobre el que ya escribí en otra entrada, nos animó a volver a dormir en estos rincones de alta montaña, y no pudimos acertar más de lleno.

Estando en la cascada y viendo las paredes del circo uno no encuentra el lugar por el que un sendero puede salir de Soaso, pero esa sensación se va pasando al empezar a caminar. Desde la cascada el sendero sube  decididamente, sin prisa pero sin pausa, y hacerlo justo después de comer y con un sol de justicia puede ser matador... pero las vistas del valle impresionan desde arriba, y la sensación de caminar solos (solo un pequeño porcentaje de senderistas va más allá de Cola de Caballo) es genial. Existe una desviación de la senda en la que llegados a un punto se exige un mínimo de habilidades trepando para continuar, aunque nosotros escogimos la que dando un poco más de vuelta no tenía esa dificultad en el lugar llamado "las clavijas de Soaso". Subiendo tuvimos la suerte de cruzarnos con varias marmotas, especie introducida desde los Alpes en el Pirineo. Seguimos caminando y vemos la cascada de Cola de Caballo desde arriba y nos encontramos como otro circo, como una especie de "planta superior" del de Soaso, se abre a nuestro paso. Dos horas después de dejar la cascada (cinco horas caminando desde la pradera) llegamos al refugio de Góriz.

Vista de la cascada de Cola de Caballo según subimos hacia Góriz, siempre con un 3mil observándonos
El refugio de Góriz es el único guardado de todo el parque nacional, y está abierto prácticamente todo el año. Ubicado en las laderas de los picos más altos del parque, como el Marboré o el propio Perdido, es una base excelente para unir una travesía por el valle de Ordesa con otra por algún otro valle, como el que forma el cañón de Añisclo, o para coronar alguno de los picos que lo rodean, pasando de los 3000 metros en muchos casos. Se trata de un refugio por el que han pasado los años y se nota, pero que cumple de sobra con lo que nosotros necesitábamos y donde nos trataron muy bien. La cena que nos sirvieron fue espectacular tanto en calidad como en cantidad (algo que me ha pasado en los 3 refugios en los que he dormido, no sé si será que llego con hambre), y nos dieron la información que necesitábamos. El atardecer en Góriz, sin ser el de Collado Jermoso, también ayuda a que recomiende subir hasta allí.

Atardecer en el circo de Góriz

Regreso


Para volver a la cascada de Cola Caballo solo podemos hacerlo por la senda que dije anteriormente y a partir de la cascada podemos continuar por el otro lado del río por donde no perderemos altura casi hasta llegar a la pradera, donde bajaremos de golpe los 500-600 metros de desnivel. Es la llamada "senda de los cazadores", que cuando nosotros acudimos a Ordesa estaba cerrada al público, así que no os puedo decir más. Leyendo por internet parece que pasa mucho tiempo cerrada y que tiene un descenso (o ascenso, según el sentido) tan acusado que hay que tener mucho cuidado bajando y buenas piernas subiendo. Pasa bastante tiempo cerrada por su relativa peligrosidad. La vista que desde la senda se tiene de todo el valle debe ser similar a la que nosotros tuvimos subiendo a Góriz, solo que desde la otra punta del mismo.

¡Disfrutad de esta maravilla de la naturaleza!

No es difícil ver marmotas en Ordesa, especialmente subiendo a Góriz

domingo, 20 de enero de 2013

HOCES DEL DURATÓN: un "mini cañón del Colorado" en Castilla

Las Hoces del Duratón, impresionantes en un punto cercano a la ermita de San Frutos, a la izquierda

Las Hoces del Duratón son uno de los complejos de cañones que en diversos puntos de la submeseta norte española protagonizan espléndidos paisajes. Ya he hablado en anteriores entradas de los Arribes del Duero o de las Hoces de Vegacervera, y es que siento verdadera debilidad por este tipo de lugares. Lo mejor de todo es que cada uno es diferente, y si bien los Arribes pueden recordarnos a un fiordo noruego, en el Duratón, salvando las distancias, nos sentiremos como en un pequeño cañón del Colorado, por la aridez del paisaje y el color rojizo de su tierra.

SEPÚLVEDA


Calle de Sepúlveda
Las Hoces del Duratón están en la provincia de Segovia, y concretamente su puerta de entrada es Sepúlveda, un hermoso pueblo cuyo interés se debe a su ubicación en el comienzo del cañón y también a sus edificios en sí al margen de la ubicación. Este pueblo, hoy solo con 1300 habitantes, ha sido sin embargo más importante de lo que pudiera parecer, ya que tuvo fueros propios durante buena parte de la edad media y protagonizó la acción de Sepúlveda, la que dice ser la única batalla de la guerra de la independencia en la que intervino la guardia imperial de Napoleón, que además ganó España. Hoy sigue siendo capital de su comarca, y se ubica a 58 kms. de Segovia, a unos 120 kms. de Madrid y a 54 kms. de Aranda de Duero. Burgos y Valladolid también quedan cerca, a 135 y 115 kms. aproximadamente.

En este conjunto histórico-artístico de Sepúlveda es digna de visita su plaza mayor, donde se ven los restos de su castillo, sus numerosas iglesias, en las que predomina el arte románico, así como dos miradores: el mirador de Zuloaga, en la carretera que va a Segovia, que ofrece una espléndida vista de la población, y el que hay junto a la Virgen de la Peña, la parte más alta del pueblo, que permite ver los primeros metros de la escarpada hoz que traza el Duratón sin salir de Sepúlveda.

Sepúlveda, a medio camino entre Segovia y Aranda, es más un templo del lechazo asado, como es la segunda, que del cochinillo como es la primera. Seguro que aquel que quiera parar a comer allí no se arrepiente, y la oferta de establecimientos es inusualmente grande para un pueblo de su tamaño.

Pero estando en un parque natural hay que andar. El paisaje de Sepúlveda, siendo bonito, es un mero aperitivo de lo que nos espera a poco que nos molestemos en buscar más. La iglesia de Santiago, aún en el mismo pueblo, es la casa del parque natural, donde podemos solicitar información del mismo, y pedir autorizaciones si es necesario (hay zonas de reserva a las que solo se puede acceder con autorización durante unos meses al año, mejor preguntar). Las rutas de senderismo son diversas en cuanto a ubicación, distancia y paisaje, y algunas salen desde el mismo pueblo, pero necesitaremos un coche si queremos ir a las dos zonas más espectaculares, ambas coronadas por sendos edificios religiosos en ruinas, que añaden un toque melancólico extra al ya de por sí impresionante paisaje.

Vista de Sepúlveda desde el mirador de Zuloaga

ERMITA DE SAN FRUTOS


Si cogemos el coche y nos desplazamos hasta Villaseca (se puede ir por Castrillo de Sepúlveda o por Villa de Sobrepeña, pero yo me quedaría con la primera opción al ser la carretera algo mejor), y allí cogemos una pista forestal que nos dejará el coche lleno de polvo, nos encontraremos en el corazón del parque natural, donde el caprichoso Duratón traza varios meandros en muy poquito terreno. En este lugar existió un pequeño monasterio, hoy en ruinas, cuya ermita todavía sigue en uso, la ermita de San Frutos, que de hecho sigue recibiendo una populosa romería cada 25 de octubre. Impresiona ver la ubicación de la ermita, en un espolón de la roca que se adentra en el río, como una especie de península del mismo.

Y es que el protagonismo aquí lo tiene el impresionante paisaje, con los visitantes situados varias decenas de metros sobre la altura del río, con abundante agua debido a estar represado en el pantano de Burgomillodo. Seguramente no nos sean ajenas las aves rapaces que nos encontraremos planeando sobre y bajo nuestras cabezas, ya que en el parque tenemos una importante colonia de buitre leonado, águila real, alimoche o halcón peregrino, entre otras muchas especies (hay casi 200 especies distintas de aves). Recomiendo andar con calma por toda la zona, rodear la ermita, disfrutar de las vistas desde todos los ángulos, siempre con cuidado de no asomarse más de la cuenta porque en caso de caerse alguien, lo pagaría, salvo milagro, con su vida.

Otra vista de las hoces del Duratón, desde cerca de la ermita de San Frutos
La aridez del terreno contrasta con todo el agua que tiene el Duratón, en este punto, y lo amarillento del terreno con el tono rojizo de las paredes de los cortados del cañón y con el azul verdoso del agua. Ir en épocas distintas del año o a distintas horas del día permite ver este impresionante lugar con una paleta de colores distinta.

MONASTERIO DE LA HOZ


Este monasterio, en ruinas, se ubica en otra impresionante hoz o meandro del río. Al contrario de la ermita, en este caso el monasterio se encuentra casi a la altura del río y no en lo alto del cañón, y debido al pantano su acceso solo se puede hacer en barca por haberse inundado su acceso natural terrestre (salvo que el embalse tenga poca agua). La desamortización de Mendizábal, en 1835, hizo que se abandonara el edificio.

Vista del monasterio de la Hoz, actualmente en ruinas e incomunicado por tierra debido al pantano
Una pista de tierra sale desde Sebúlcor y nos lleva hasta la parte alta del cañón desde la que se aprecian las ruinas del monasterio.

Aparte del senderismo, una forma de conocer este paraje es en canoa, y son varias empresas de la zona que las alquilan.