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miércoles, 17 de julio de 2013

Capricho mudéjar: el castillo de COCA


Vista completa del castillo de Coca desde el lado presidido por un jardín, con dos "intrusos" en primer plano :)
Entre las provincias de Segovia y Valladolid se ubica la que quizá sea la mejor concentración de castillos de España, tanto por la gran cantidad que hay en un área relativamente pequeña como por su imponente y al mismo tiempo hermosa factura. Nombres como Peñafiel, Medina del Campo, Cuéllar, Fuensaldaña o Coca capitaneados por el alcázar de Segovia son buenos ejemplos de lo que digo. Hoy traigo uno de los más singulares, una especie de capricho gótico-mudéjar que, además, tiene rasgos que le hacen distinto a los demás.

Construido en el siglo XV, lo primero que llama la atención de este castillo es que no es el típico roquero, situado en un alto cerro. Se encuentra situado en una zona llana, con la única excepción del cauce del río Voltoya, que lo protege por dos de sus lados. Para compensar esa falta de protección natural que a otros castillos les proporciona el desnivel, la fortaleza tiene un enorme foso y sus muros son especialmente anchos e imponentes, dando la imagen de fortaleza inexpugnable.
No obstante, esto es más bien una idea romántica, porque en esta tierra en la que los castillos se hicieron para guerrear entre moros y cristianos, el castillo de Coca se construyó cuando los musulmanes agotaban sus últimos años en la península Ibérica con el Reino de Granada, y la frontera musulmana se encontraba 600 kms. al sur de donde se sitúa Coca. Por lo que su uso como fortaleza en tiempos de guerra no explica que esté tan protegido el castillo, y su forma en realidad esconde más un conjunto palaciego que una máquina de guerra.

Detalle de la vista del interior de las fortificaciones del castillo de Coca
No obstante, estamos ante uno de los mejores exponentes de arquitectura civil gótico-mudéjar del país, y un testigo de las intrigas palaciegas de los Reyes Católicos, entre otros. Tras estar en su apogeo en los siglos XVI y XVII, fue abandonado a mediados del siglo XVIII, lo que dio comienzo a una fase presidida por el progresivo deterioro del edificio. Ocupado por las tropas napoleónicas en 1808, como tantos otros edificios españoles, sufrió el maltrato de las mismas que cuando se fueron dejaron tras de sí un edificio en ruinas. Declarado monumento nacional en los años 20 del siglo pasado, fue cedido al ministro de agricultura en 1954 y restaurado justo después para albergar la escuela de capacitación forestal, un instituto de formación profesional que ocupa un importante porcentaje del edificio en la actualidad. En los años 90 fue utilizado en varias ocasiones para grabar el programa "la noche de los castillos", de TVE. La propietaria actual del edificio, que recuperaría el mismo en 2054, un siglo después de su cesión, es la casa de Alba.

El castillo es visitable con visita guiada, y la entrada tiene un precio módico (andaba en torno a los 3€ por persona cuando estuve, en 2007 y 2009, para más información mirad aquí). Se visitan dependencias que no utiliza el instituto, que sí tienen el aspecto de un castillo ya que eran así en el edificio original; además se explica la historia (centrándose en sus primeros dueños, los señores de Fonseca) del mismo y se da un paseo por los diferentes rincones del castillo, tanto interiores como exteriores, incluyendo la torre del homenaje, los pasos de ronda o la sala de los Jarros o de los secretos, llamada así porque por un efecto acústico se puede hablar entre susurros de un lado al otro de la sala sin que alguien ubicado en el medio se entere.

Para compensar la ausencia de desnivel, el castillo de Coca está defendido por un foso y grandes muros que le dan un aspecto inexpugnable
Visto desde fuera, los lados llanos que dan acceso al castillo han sido usados como aparcamiento en un caso, y para alojar un agradable jardín en el otro, que hará las delicias de los aficionados a la fotografía.

En definitiva, una interesante visita en el centro de la provincia de Segovia.

sábado, 1 de junio de 2013

Un circo maravilloso: GREDOS


La foto del concurso, respirando bien profundo: laguna grande de Gredos, circo homónimo y el Almanzor presidiéndolo
Se dice que el circo es el "mayor espectáculo del mundo", y esa frase me vino a la cabeza cuando tuve mi primera visión del circo de Gredos, una espectacular agrupación de cumbres muy por encima de los 2000 metros que rodean la llamada laguna grande de Gredos, que aunque no es la mayor de la sierra sí es quizá la más bonita, porque ha conseguido librarse de las garras de la industria hidroeléctrica.

Pero empecemos por el principio; la sierra de Gredos se encuentra en la provincia de Ávila principalmente, estando también parte de su territorio en las provincias de Cáceres, Toledo y Madrid. Agrupa las mayores alturas del Sistema Central y de todo el centro de España, y en el conjunto de la península Ibérica solo Sierra Nevada, el Pirineo y Picos de Europa pueden presumir de estar a mayor altura que Gredos, que alcanza su techo en el pico "Almanzor", a 2592 metros de altura, que recuerda con su nombre al militar musulmán que protagonizó varias batallas contra los reinos cristianos durante la reconquista, como la de Calatañazor, donde se dice que "perdió el tambor", ya que fue derrotado allí.

Prado de las Pozas, a medio camino entre la plataforma de Gredos y el collado de los Barrerones
Sus montañas graníticas permiten un paisaje con numerosas lagunas, al contrario de lo que pasa en macizos calizos, como Picos de Europa, del que tanto he escrito ya en este blog, donde son mucho menos comunes ya que el agua se filtra por ese tipo de roca. El clima de este parque regional (el único de Castilla y León junto con Picos de Europa) es diverso pero está protagonizado por ser muy continental, dada la lejanía al mar: muy frío en invierno y bastante cálido en verano, incluso a gran altura, por lo que las mejores épocas para recorrerlo serían primavera y otoño. Esta dualidad provocó que fuera posible caminar sobre la nieve a principios de junio en camiseta de tirantes cuando estuve por allí.
La afluencia de visitantes de Gredos es medianamente alta, algo provocado por su buena fama, por la gran cantidad de alojamiento en la zona (Ávila es especialmente popular por su turismo rural, y Gredos ocupa un sitio de oro en ese aspecto) y por la cercanía del lugar a Madrid, con todo lo que eso provoca en flujo de visitantes. Así que puede ser buena idea acercarse en fechas alternativas si se quiere ver el parque en relativa soledad.

Las cabras son muy numerosas en Gredos, se acercaban a los senderistas y no tenían problemas en posar en nuestras fotos
Dentro de Gredos, con su gran tamaño, hay un lugar que ocupa el primer puesto en cuanto a interés para todo excursionista, y es el circo de Gredos, con la llamada laguna grande en él. El motivo es simple; en él se juntan las mayores alturas del parque (incluido el Almanzor), su laguna natural más grande (sin presa) y el circo es sencillamente espectacular por tamaño y factura.
Popularmente algunos consideran este lugar el nacimiento del río Tormes, principal afluente del Duero por la izquierda y protagonista en Salamanca, la ciudad de mayor tamaño que atraviesa, aunque por lo general es el prado de Tormejón, en la cercana localidad de Navarredonda de Gredos, el lugar donde se considera que nace este río.

ACCESO A LA PLATAFORMA DE GREDOS


Para acceder a la comarca del norte de Gredos, ubicada toda ella a gran altura (los pueblos de la zona están situados a unos 1400-1500 metros de altura), hay que acceder por la N-502, que comunica Ávila con Arenas de San Pedro y Talavera de la Reina, y a unos 40-50 kms. al sur de la capital abulense, girar al oeste por la C-500 hasta Hoyos del Espino, pasando por Navarredonda de Gredos y su parador, el primero de esta red pública que tiene ya unos 90 hoteles por toda España.

Una de las primeras vistas del circo de Gredos, desde el collado de los Barrerones
Durante la dictadura de Franco, para facilitar el acceso a cazadores, se creó la llamada "Plataforma de Gredos", con la que el acceso al circo ha pasado de ser algo poco menos que heroico a algo accesible para casi todo el mundo. Para los que no conozcáis la zona, la Plataforma de Gredos es un acceso a la sierra, muy cercano al circo, formado por un aparcamiento para los visitantes unido por una carretera de 12 kms. al pueblo más cercano, el ya citado Hoyos del Espino. Sin ese aparcamiento, esos 12 kms. tendrían que ser hechos a pie, por lo que la selección de privilegiados visitantes del circo sería mucho más exigente. Y no es solo la distancia, también lo es el desnivel, porque ubicado ya a 1750 metros permite que para el acceso al circo el desnivel a superar sea de solo unos 500 metros, que serían casi 300 metros más si empezáramos desde Hoyos del Espino. Para llegar, que yo sepa, no hay transporte público hasta la plataforma (sí hasta Hoyos del Espino), y hay que acceder en coche.

Este acceso, está envuelto en la polémica recientemente porque la junta de Castilla y León ha querido regular el acceso a la plataforma, alegando motivos de conservación, lo que va estrechamente unido a la recaudación de una tasa por aparcar en la plataforma o por hacer en autobús el recorrido en caso de no poder aparcar o de preferir dejar el coche en Hoyos del Espino. Tras protestas de visitantes y habitantes de la zona, parece que ha quedado suspendido temporalmente el cobro de la tasa. Más información aquí.

Caminar sobre la nieve en camiseta de tirantes y pantalón corto es posible en Gredos, debido a la gran variabilidad térmica


RUTA DESDE LA PLATAFORMA HASTA EL CIRCO


La ruta empieza en la misma plataforma, está perfectamente señalizada, buena parte del tiempo incluso por un sendero empedrado que contrasta con el prado de alrededor, como en el prado de las Pozas, a donde se llega tras aproximadamente media hora de recorrido. Cruzamos el arroyo que protagoniza el prado por un pequeño puente, y subimos poco a poco hasta llegar un collado (2 horas después de empezar a andar), llamado de los Barrerones, que con 2200 metros de altura aproximadamente, es el punto más alto de la ruta. A este collado llegué yo ya satisfecho con el paisaje de prados de altura y alguna cumbre nevada que se veía todavía en junio, pero al ver desde él ya la inmensidad del circo de Gredos, las mayores alturas del centro de la península y una laguna, que siendo grande, ocupa un espacio reducido en el circo, puedo decir que vi uno de los paisajes naturales más bonitos que recuerdo.

Ir en época de deshielo significa además disfrutar de las muchísimas cascadas que se forman en todo el circo que caen de las montañas que lo rodean, ya que la variabilidad térmica en Gredos provoca que con más de 20ºC en junio hubiera todavía muchísima nieve allí. Otro añadido al atractivo del circo es la presencia de numerosas cabras montesas, con los cuernos más grandes que he visto en un animal así, que no tienen miedo en acercarse a las personas buscando comida.

Los cuernos de algunas de las cabras montesas de Gredos tienen un tamaño impresionante
Todavía necesitaremos casi una hora de recorrido desde el collado hasta la laguna, porque aunque parezca cerca, la distancia es grande y tendremos que bajar algo más de unos 200 metros de altura para tocar el agua de la laguna más famosa de todo el centro peninsular. Pero ese trayecto es maravilloso, no se hará largo a ningún amante de la naturaleza.

Llegados a la laguna, tras unas 3 horas de recorrido y muchas fotos, y a unos 1950 metros de altura, los más valientes pensarán en subir al Almanzor, y otros en dar media vuelta, dando por concluida la ruta, y tanto para unos como para otros, está el refugio Elola, uno de los pocos guardados del parque, que ofrece los servicios de alojamiento, comidas, bar... no estuve en él cuando visitamos Gredos pero visto el trato que hemos recibido en otros refugios, probablemente dormir o comer allí sea una buena idea.

El regreso se suele hacer por el mismo sitio, para lo que tendremos que volver a subir los 250 metros de desnivel hasta el collado, para luego bajar los algo más de 400 hasta la plataforma, con un tiempo estimado algo inferior a la ida, de unas 2 horas y media.

Vista del circo desde el borde de la laguna grande

miércoles, 17 de abril de 2013

Concurso de tapas, pinchos y banderillas de la RIBERA DEL DUERO

Letrero publicitario de la XII edición, la de 2013
Aranda de Duero, mi ciudad natal, ha conseguido hacerse un hueco en el mapa turístico español y se ha labrado una fama reconocida por su gastronomía. La capital de la Ribera del Duero está considerada como la capital del cordero lechal, plato tradicional del corazón del norte de Castilla muy consumido también en otras poblaciones de los alrededores como Peñafiel (Valladolid), Lerma (Burgos) o Sepúlveda (Segovia), e incluso en capitales de provincia como Burgos o Valladolid. Pero en medio de ese círculo, mi Aranda presume de acoger el consejo regulador de la IGP del lechazo de Castilla y León, y de llevar el nombre de una conocida cadena de asadores que sirve lechazo a toda España.

Amén de otros encantos gastronómicos más desconocidos como la torta de aceite, denominada "torta de Aranda", los empiñonados o las morcillas de Aranda (denominadas también "de Burgos" pero con ligeras diferencias respecto a las del resto de la provincia), el otro pilar básico de la gastronomía arandina son sus vinos. Aunque no estén en sus cercanías muchas de las más prestigiosas bodegas de la denominación de origen "Ribera del Duero", al tratarse de la capital, a todos los niveles, de la comarca, por sus calles se puede encontrar vino de cualquier bodega de la DO, de las más modestas y económicas a las más prestigiosas y exclusivas.

Aunque no aparezca en el folleto, en un lugar visible de cada bar se explica los ingredientes que tiene cada tapa y su elaboración
Resumiendo, podríamos decir que el dicho que reza "Aranda de Duero, tierra de vino y cordero" no puede ser más acertado. Y teniendo como base estos dos ingredientes, durante 10 días de cada primavera desde hace ya 11 años, ASOHAR (asociación de hosteleros de Aranda y la Ribera) organiza el llamado concurso de tapas, pinchos y banderillas de la Ribera del Duero, en lo que se ha convertido en una excelente cita para acercarse por este rincón de Castilla.

En el concurso participan numerosos bares de la zona, siendo en su mayoría de Aranda capital, pero habiendo también bares de pueblos de los alrededores, como Fresnillo de las Dueñas, Caleruega o Gumiel de Izán. En la edición de 2013 fueron 55 los establecimientos participantes. Cada uno ofrecerá al público una o dos tapas, aparte de un vino recomendado, teniendo 1,10€ como precio unitario en todo caso, tanto las tapas como el vino (2,20€ si se piden las dos cosas). Cada una de las tapas tienen su nombre, y son clasificadas como frías o calientes, aparte de ser marcadas aquellas aptas para celiacos o las que tienen al lechazo entre sus ingredientes. Mi experiencia, que llevo ya 4 años participando como cliente de las mismas, es que en general la calidad es muy alta, las tapas están muy trabajadas, y que para el precio que tienen desde luego que poco más se puede pedir. Consumir el vino recomendado, aunque los más exigentes puedan quedar insatisfechos con algunas propuestas, significa a mi juicio beber un vino de la Ribera con una relación calidad/precio por encima de la habitual el resto del año. Y no solo lo pienso yo, también las personas con las que he salido de tapas, tanto arandin@s como "foráne@s".  Y es que a pesar de haber vivido 10 años en León, donde el tapeo es religión, y de haber salido de tapas o pinchos en otros paraísos como Granada, Pamplona, las tres capitales vascas o Logroño, algunas de las mejores tapas que he comido han sido en Aranda. Y prometo que no es chovinismo.

Algunas de las tapas presumen de tener más de 10 ingredientes
Durante la celebración del concurso, los clientes que lo soliciten pueden hacerse con un folleto como el de este enlace. Sellando al menos 12 bares en los que se haya consumido una tapa se tiene derecho a votar a las mejores, lo cual a su vez permite optar al cliente a ganar uno de los diversos premios que se sortean. Para más detalles, consultar aquí: página web oficial del concurso de tapas de la Ribera del Duero. Entre otras cosas, se dan premios a las mejores tapas frías, calientes, a la mejor tapa con lechazo, y a la que mejor maride con el vino recomendado que ofrece el bar.

Para los arandinos, o al menos para mí, este certamen también da la oportunidad de visitar y degustar tapas en algunos de los locales más exclusivos de la ciudad, al mismo precio que en un bar de barrio. Esto no significa que la tapa de un bar de barrio sea peor que la de un restaurante caro, en absoluto, pero sí da el encanto de ver esos restaurantes, típicamente castellanos, por dentro, algo que gusta a arandinos y no arandinos. El "Mesón de la Villa", quizá el restaurante de mayor prestigio de la ciudad, es un ejemplo de participante fijo en el concurso, aunque la variedad es enorme: "El Roble", "el Lagar de Isilla", "el Ciprés", "la Perla"... son algunos de los que procuro no perderme. Aunque en bares más corrientes, como por ejemplo el "Garden", suelen proponer tapas muy interesantes, no todo es el nombre.

En el concurso se mezclan tapas más tradicionales con otras vanguardistas, que diría que son mayoría, como estas crêpes rellenas, entre otros, de lechazo
Como podréis ver siguiendo el enlace, la edición de 2014 es del 14 al 23 de marzo, y por no faltar a la tradición, yo no me lo pienso perder. Así que en definitiva, sirva esta entrada en el blog para daros la bienvenida, ¡y que tengáis buen provecho!

domingo, 20 de enero de 2013

HOCES DEL DURATÓN: un "mini cañón del Colorado" en Castilla

Las Hoces del Duratón, impresionantes en un punto cercano a la ermita de San Frutos, a la izquierda

Las Hoces del Duratón son uno de los complejos de cañones que en diversos puntos de la submeseta norte española protagonizan espléndidos paisajes. Ya he hablado en anteriores entradas de los Arribes del Duero o de las Hoces de Vegacervera, y es que siento verdadera debilidad por este tipo de lugares. Lo mejor de todo es que cada uno es diferente, y si bien los Arribes pueden recordarnos a un fiordo noruego, en el Duratón, salvando las distancias, nos sentiremos como en un pequeño cañón del Colorado, por la aridez del paisaje y el color rojizo de su tierra.

SEPÚLVEDA


Calle de Sepúlveda
Las Hoces del Duratón están en la provincia de Segovia, y concretamente su puerta de entrada es Sepúlveda, un hermoso pueblo cuyo interés se debe a su ubicación en el comienzo del cañón y también a sus edificios en sí al margen de la ubicación. Este pueblo, hoy solo con 1300 habitantes, ha sido sin embargo más importante de lo que pudiera parecer, ya que tuvo fueros propios durante buena parte de la edad media y protagonizó la acción de Sepúlveda, la que dice ser la única batalla de la guerra de la independencia en la que intervino la guardia imperial de Napoleón, que además ganó España. Hoy sigue siendo capital de su comarca, y se ubica a 58 kms. de Segovia, a unos 120 kms. de Madrid y a 54 kms. de Aranda de Duero. Burgos y Valladolid también quedan cerca, a 135 y 115 kms. aproximadamente.

En este conjunto histórico-artístico de Sepúlveda es digna de visita su plaza mayor, donde se ven los restos de su castillo, sus numerosas iglesias, en las que predomina el arte románico, así como dos miradores: el mirador de Zuloaga, en la carretera que va a Segovia, que ofrece una espléndida vista de la población, y el que hay junto a la Virgen de la Peña, la parte más alta del pueblo, que permite ver los primeros metros de la escarpada hoz que traza el Duratón sin salir de Sepúlveda.

Sepúlveda, a medio camino entre Segovia y Aranda, es más un templo del lechazo asado, como es la segunda, que del cochinillo como es la primera. Seguro que aquel que quiera parar a comer allí no se arrepiente, y la oferta de establecimientos es inusualmente grande para un pueblo de su tamaño.

Pero estando en un parque natural hay que andar. El paisaje de Sepúlveda, siendo bonito, es un mero aperitivo de lo que nos espera a poco que nos molestemos en buscar más. La iglesia de Santiago, aún en el mismo pueblo, es la casa del parque natural, donde podemos solicitar información del mismo, y pedir autorizaciones si es necesario (hay zonas de reserva a las que solo se puede acceder con autorización durante unos meses al año, mejor preguntar). Las rutas de senderismo son diversas en cuanto a ubicación, distancia y paisaje, y algunas salen desde el mismo pueblo, pero necesitaremos un coche si queremos ir a las dos zonas más espectaculares, ambas coronadas por sendos edificios religiosos en ruinas, que añaden un toque melancólico extra al ya de por sí impresionante paisaje.

Vista de Sepúlveda desde el mirador de Zuloaga

ERMITA DE SAN FRUTOS


Si cogemos el coche y nos desplazamos hasta Villaseca (se puede ir por Castrillo de Sepúlveda o por Villa de Sobrepeña, pero yo me quedaría con la primera opción al ser la carretera algo mejor), y allí cogemos una pista forestal que nos dejará el coche lleno de polvo, nos encontraremos en el corazón del parque natural, donde el caprichoso Duratón traza varios meandros en muy poquito terreno. En este lugar existió un pequeño monasterio, hoy en ruinas, cuya ermita todavía sigue en uso, la ermita de San Frutos, que de hecho sigue recibiendo una populosa romería cada 25 de octubre. Impresiona ver la ubicación de la ermita, en un espolón de la roca que se adentra en el río, como una especie de península del mismo.

Y es que el protagonismo aquí lo tiene el impresionante paisaje, con los visitantes situados varias decenas de metros sobre la altura del río, con abundante agua debido a estar represado en el pantano de Burgomillodo. Seguramente no nos sean ajenas las aves rapaces que nos encontraremos planeando sobre y bajo nuestras cabezas, ya que en el parque tenemos una importante colonia de buitre leonado, águila real, alimoche o halcón peregrino, entre otras muchas especies (hay casi 200 especies distintas de aves). Recomiendo andar con calma por toda la zona, rodear la ermita, disfrutar de las vistas desde todos los ángulos, siempre con cuidado de no asomarse más de la cuenta porque en caso de caerse alguien, lo pagaría, salvo milagro, con su vida.

Otra vista de las hoces del Duratón, desde cerca de la ermita de San Frutos
La aridez del terreno contrasta con todo el agua que tiene el Duratón, en este punto, y lo amarillento del terreno con el tono rojizo de las paredes de los cortados del cañón y con el azul verdoso del agua. Ir en épocas distintas del año o a distintas horas del día permite ver este impresionante lugar con una paleta de colores distinta.

MONASTERIO DE LA HOZ


Este monasterio, en ruinas, se ubica en otra impresionante hoz o meandro del río. Al contrario de la ermita, en este caso el monasterio se encuentra casi a la altura del río y no en lo alto del cañón, y debido al pantano su acceso solo se puede hacer en barca por haberse inundado su acceso natural terrestre (salvo que el embalse tenga poca agua). La desamortización de Mendizábal, en 1835, hizo que se abandonara el edificio.

Vista del monasterio de la Hoz, actualmente en ruinas e incomunicado por tierra debido al pantano
Una pista de tierra sale desde Sebúlcor y nos lleva hasta la parte alta del cañón desde la que se aprecian las ruinas del monasterio.

Aparte del senderismo, una forma de conocer este paraje es en canoa, y son varias empresas de la zona que las alquilan.

jueves, 10 de enero de 2013

Castillos de leyenda (II): PEÑARANDA DE DUERO, perla secreta de la Ribera del Duero

Poco conocido en cuanto se sale de aquí, Peñaranda de Duero es el pueblecito más encantador de la Ribera del Duero; a pesar de su pequeño tamaño, presume de castillo, murallas, ex-colegiata, un monumental palacio digno de una ciudad mucho mayor y una farmacia que lleva abierta más de 300 años. Todo ello coronado con unas vistosas casas con entramado de madera, como otros pueblos castellanos, que ubicadas en la plaza mayor, proporcionan una vista soberbia con el castillo al fondo en lo alto, que puede recordar a la de Peñafiel, sobre la que ya escribí anteriormente. ¡Comencemos!

Castillo de Peñaranda de Duero, visto desde el lado que no da al pueblo
Peñaranda de Duero está ubicada en el este de la Ribera del Duero, a 18 kilómetros de su capital, Aranda, y a menos aún de la provincia de Soria. Resulta curioso que, a pesar de su nombre, no se ubique junto al río Duero, sino junto al río Arandilla, estando el Duero a unos 7 kilómetros. Etimológicamente, el parecido del nombre al de Aranda no es casual. Se sitúa en la misma vega amplia ("Aranda" viene a significar eso: vega amplia), con la diferencia de tener una "peña", una colina o montaña que es en la que se asienta su castillo.

A pesar de sus pocos habitantes actuales, Peñaranda ha sido durante años la tercera población en importancia de la Ribera del Duero burgalesa (la única que existía antes de que el vino extendiera esa denominación a otras provincias), tras Aranda y Roa, que sí siguen siendo las mayores poblaciones de la comarca hoy. Por desgracia, la despoblación se ha cebado con ella, porque ha pasado de los más de 1700 habitantes de la década de los 50 a los poco más de 600 en los 90, en torno a los que sigue estando hoy.

Detalle de uno de los artesonados del palacio de Avellaneda

PATRIMONIO


Y empezaremos a recorrer el pueblo por el castillo. El castillo de Peñaranda es otro ejemplo más de castillo "roquero", ubicado cerca del Duero, que como ya dije escribiendo sobre Peñafiel, fue la frontera entre los reinos cristianos al norte y los musulmanes al sur durante muchos años. Original del s. X, fue reformado totalmente en el s. XV, y se halla parcialmente en ruinas, aunque eso a mi juicio no lo hace menos interesante. El motivo es que por un lado sus "heridas" son suficientes para demostrar que fue una herramienta de guerra y no solo una pieza de museo, y por otro lado las paredes que le quedan sobran para dar ese aire imponente de muchos castillos. Se puede subir por el centro del pueblo, pero para si se desea subir en coche recomiendo salir en dirección a Huerta del Rey, coger el desvío que a mano izquierda sale del pueblo hacia Hontoria de Valdearados, y poco después seguir el desvío que indica hacia el castillo.

En el interior de la torre del homenaje de la fortaleza se ha ubicado un centro de interpretación de los castillos, que explica generalidades de este tipo de construcciones, centrándose en los muchos que hay en las cercanías del río Duero. No recuerdo el precio por entrar pero era barato. Decir también que el lugar en el que está asentado sirve de magnífico mirador del pueblo, viéndose desde él todo su caserío.

Vista de la ex-colegiata y del rollo, presentes en la plaza mayor del pueblo
De vuelta a la parte baja de Peñaranda llama la atención la plaza mayor, llegando hasta ella a través de una puerta en el tramo que conserva Peñaranda de sus recias murallas, del s. XV. Esta plaza, probablemente una de las más interesantes de toda la provincia de Burgos, reúne los principales edificios del pueblo: el palacio de Avellaneda queda a mano izquierda, la ex-colegiata de Santa Ana a mano derecha, y de frente, el ayuntamiento y la vista imponente del castillo. No nos dejarán indiferentes las viviendas y establecimientos hosteleros con entramado de madera (empezando por el propio ayuntamiento), que dan un aire pintoresco a Peñaranda que no suele defraudar a sus visitantes.

De todo lo que esa plaza contiene, el palacio de Avellaneda es para mí su objeto de más valor. Con una fachada austera, este palacio renacentista guarda unos artesonados en sus techos que pueden dejar con la boca abierta a más de uno, aparte de un patio central interesante, y una bonita escalera. La visita al recinto era guiada y permitía disfrutar bien del edificio, y hablo en pasado porque, por desgracia, desde el 1 de enero de 2012, la junta de Castilla y León, en una maniobra lamentable pero frecuente en estos tiempos de recortes en los que vivimos, ha cerrado el edificio y a fecha de hoy (enero de 2013) no se puede visitar su interior. Esperamos que cambie esta situación absurda cuanto antes, y pongo mi granito de arena escribiendo estas líneas para que así sea. No se entiende que se cierre por falta de dinero (300.000€ anuales), cuando se invirtió un año antes 1.000.000€ en una restauración que muchos juzgaron como innecesaria.

Al otro lado de la plaza, tras el bello rollo jurisdiccional de s. XV, posiblemente el más interesante de toda la provincia, la ex-colegiata de Santa Ana, del s. XVI, esconde tras sus recios muros un interesante retablo neoclásico.

Y despedimos este bonito pueblo castellano entrando a la botica de los Jimeno, inaugurada en 1677 y regentada desde entonces por la misma familia, generación tras generación.

Avión de combate en Coruña del Conde, junto al castillo, en honor a Diego Marín

ALREDEDORES


El este de la Ribera del Duero guarda más sorpresas. Como por ejemplo, Clunia Sulpicia, la ciudad romana, que se conserva a pocos metros de Peñalba de Castro, siguiendo desde Peñaranda por la carretera que lleva a Huerta del Rey, a unos 15 kilómetros. Hace una barbaridad que no la visito (ha estado en restauración) y no tengo fotos, pero recuerdo su enorme teatro, y parece que debe conservar algún mosaico interesante.

Coruña del Conde es otro pequeño pueblecito, muy próximo a Peñalba de Castro, que conserva las ruinas de un castillo (en este caso solo son ruinas) que hace años buscaba comprador por el módico precio de 1€. Junto al castillo, en un contraste que no a todos gusta (aunque a mí no me molesta), se encuentra un moderno "caza", avión de combate, que se donó al pueblo por tener un vecino al que se considera uno de los precursores de la aviación actual. Diego Marín Aguilera, considerado como un loco en su época, fue capaz de idear un artilugio con el que el ser humano empezó a dar sus primeros pasos en el mundo del vuelo. En 1793, soñó con volar desde su pueblo hasta el Burgo de Osma y se lanzó desde la colina del castillo, y aunque solo puedo alcanzar una distancia de 360 metros de longitud (cayendo al otro lado del río) marcó el camino a seguir para alcanzar mayores progresos en el campo de la aeronáutica.

Bonita espadaña del monasterio de la Vid
Por último, el monasterio de la Vid, en el pueblo homónimo, ocho kilómetros al sur de Peñaranda y a unos 18 kilómetros de Aranda, es uno de los más hermosos edificios monásticos de la Ribera del Duero. Siendo una mezcla de diversos estilos, fruto de sucesivas ampliaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo, tiene una vistosa espadaña, y en su interior guarda sorpresas como la biblioteca, muy rica a pesar del expolio que el monasterio sufrió tras la desamortización de Mendizábal, el claustro o el coro.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Castillos de leyenda (I): PEÑAFIEL, el barco anclado en la meseta

Siendo uno como es de la Ribera del Duero, de Aranda para ser exactos, esta serie de entradas que espero poder hacer sobre castillos de leyenda (pensando sobre todo en los de mi tierra de origen: Castilla) quería comenzarla por Peñafiel.

Plaza del Coso en primer plano, con las barreras montadas para acoger festejos taurinos, y con el castillo al fondo en lo alto
Peñafiel se encuentra en la provincia de Valladolid, al este, a unos 55 kilómetros de la capital, siguiendo dirección Soria (o Aranda, de la que dista 40 kms.). Aunque se autodenomine en ocasiones como "capital de la Ribera del Duero", he de decir que esto no es cierto, ya que esa condición la tiene Aranda, mucho más grande en población y capital de la comarca homónima, que si dejamos el mundo del vino de lado, es solamente burgalesa; la prueba es que la comarca de Peñafiel no se llama "Ribera del Duero" sino "Campo de Peñafiel". Pero a la hora de crear la denominación de origen se escogió el nombre de "Ribera del Duero", aunque sus territorios se extendieran no solo por la provincia de Burgos, sino también por Valladolid, Soria e incluso Segovia. No obstante, la provincia con más territorio en la D.O. sigue siendo Burgos, aunque se ha extendido la idea de que es un lugar fundamentalmente vallisoletano por el hecho de que algunas de las bodegas mejor consideradas de la zona están en la provincia de Valladolid: empezando por Vega Sicilia, siguiendo por Abadía Retuerta o tintos Pesquera.

Aclarado este aspecto, aun siendo arandino, tengo que reconocer que Peñafiel es posiblemente la población más monumental de la Ribera del Duero vinícola, y su castillo quizá su edificio más fotografiado. Llegar a Peñafiel desde el este, viniendo desde Aranda o Soria, es encontrarse de sopetón, pasada una pequeña cuesta, con uno de los castillos más característicos de toda España, con esa forma alargada y estrecha, que recuerda a un barco con sus 210 metros de largo y sus 35 de anchura máxima, aprovechando todo el espacio de la colina sobre la que se asienta.

Vista del ala norte del castillo de Peñafiel, desde la torre del homenaje
El castillo de Peñafiel fue en su origen uno más de los castillos de la línea divisoria del Duero, cuyas raíces se remontan a la época en que cristianos y musulmanes guerreaban cerca de ese río. Como en sus cercanías se halló durante bastantes años la frontera entre ambas partes, los castillos proliferaron en lo que hoy son las provincias de Soria, Burgos, Valladolid o Segovia. Concretamente, en el caso de Peñafiel, sus orígenes se remontan al s. X, aunque su aspecto actual data de una reconstrucción del s. XV, tras varios episodios violentos, como en todo castillo de la época.

Actualmente se ha habilitado una de las alas del castillo para acoger el "museo provincial del vino", iniciativa de la diputación de Valladolid para mostrar todo lo que rodea al mundo enológico. También es posible visitar el resto del castillo con una visita guiada que nos enseñará las dos alas del castillo y la torre del homenaje, con detalladas explicaciones de cada lugar. Es posible hacer solamente la visita guiada si nos interesa más el edificio que el mundo del vino, y el precio, creo recordar, era de 3€, siendo de más o menos el doble en caso de que queramos ver también el museo.

El patrimonio de Peñafiel no acaba aquí, porque tiene en la plaza del Coso otro rincón lleno de encanto, que además se puede combinar con la vista que se tiene del castillo en lo alto, porque se ve desde cualquier rincón de Peñafiel siempre y cuando no estemos muy encajonados en calles estrechas. Esta plaza, cuya existencia parece estar documentada desde la edad media, tiene unos balcones de madera muy característicos que han sido añadidos posteriormente, y un suelo de arena que parece querer recordar que, en verano, sigue siendo usada como coso taurino, durante las fiestas patronales del mes de agosto. En semana santa, concretamente el domingo de resurrección, también es usada para la "bajada del ángel", celebración que guarda muchas similitudes con la de Aranda, de la que ya he escrito aquí.

Detalle de las viviendas típicas de la plaza del Coso
El patrimonio se completaría con varias iglesias, como la de San Pablo o Santa Clara, aparte de la de Santa María, que alberga un museo de arte sacro.

Los alrededores son igualmente interesantes, y tengo previsto dedicar algún día entradas a otros sitios de la Ribera como Peñaranda, la Vid o mi querida Aranda. También quedan cerca las vistosas hoces del Duratón, río que atraviesa Peñafiel y que desagua en el Duero junto a esta villa.

No podía irme de mi Ribera del Duero, sin hacer mención a su gastronomía. Empezando por el vino, toda la zona ofrece bodegas en las que es posible hacer catas, comer o incluso dormir. Dejando de lado el vino, sería un delito no aprovechar la ocasión para comer lechazo asado, típico plato cuya cuna está en esta zona del centro-este de la meseta norte, y que no faltará en la carta de ningún restaurante, más si es uno de los muchos asadores castellanos que hay en sitios como Aranda, Peñafiel, Lerma, etc.

Castillo de Peñafiel, con su característica forma de barco