miércoles, 28 de enero de 2015

AYAZ QALA: arenas rojas, yurtas y fortalezas de barro en el desierto de Uzbekistán

Campamento de yurtas de Ayaz Qala, con la fortaleza que le da nombre al fondo

Como alto en el camino entre tanta madraza y mezquita de color turquesa, bien puede valer esta escapada de una noche, que se puede hacer fácilmente desde la ciudad de Jiva (o Khiva), eso sí, con la ayuda de un guía. Comparado con el precio de visitar las ciudades, la experiencia de la yurta será más cara, pero merece la pena, y resultará más económica cuantos más seáis los que compartáis coche.


HACER EL KAZAJO (O EL KIRGUIKO) SIN PAGAR MÁS VISADOS, EN UZBEKISTÁN



Eso es dormir en una yurta. Como ya expliqué en otra entrada introductoria sobre Uzbekistán, el territorio en el que hoy está Uzbekistán es uno de los lugares de Asia Central donde la gente menos se ha dedicado al nomadismo; a eso se debe que sea más rico en arquitectura monumental que cualquiera de sus vecinos. Aunque naturalmente, cuando tienes 450.000 km2 de superficie, casi tanto como la España peninsular, no hay un patrón uniforme de comportamiento. También ha habido nómadas en Uzbekistán.

En las tierras que hoy ocupa Uzbekistán las principales poblaciones se colocaron cercanas a los ríos (Syr Darya y Amu Darya), y eso ayudó a que sus pobladores se volvieran sedentarios. Cosa que ocurrió en una media muy inferior en sus vecinos, como por ejemplo Kirguistán y Kazajistán, que seguían practicando masivamente el nomadismo cuando llegó el imperio ruso primero y los bolcheviques después.

Esqueleto de una yurta
Sin embargo, aprovechando el tirón turístico que puede tener el pasar una "noche nómada" evitando el engorro de tener que cruzar fronteras para ello, existen campamentos de yurtas en Uzbekistán, y son una buena opción para pasar una noche bajo las estrellas del desierto y conocer lo que es una yurta, aparte de acercarse a una de las características más singulares de la población de Asia Central, su carácter nómada.


¿QUÉ ES UNA YURTA?



Una yurta es la casa de la población nómada de Asia Central, siendo probablemente Mongolia su primera patria. Tiene un esqueleto hecho en madera, sobre el que se pone una cubierta gruesa que permite aislar térmicamente el interior, ya que en esa parte del mundo las temperaturas son muy extremas, tanto por calurosas en verano y de día como por frías en invierno. Por fuera son austeras pero por dentro se suelen decorar con telas de vivos colores, y su capacidad está pensada para una familia, pudiendo dormir en ella sin apreturas unas 6-8 personas.

Los turistas suelen dormir en ellas, al menos en la medida de lo posible, sin compartirlas con desconocidos. En nuestro campamento, cuando fuimos nosotros, había unas 10-12 yurtas montadas, y los turistas ocupábamos solamente 4. 

Interior de nuestra yurta comedor
Viendo cómo son me pregunto cómo los nómadas podían transportarlas... porque no tienen pinta de pesar poco precisamente.


¿DÓNDE DORMIR EN UNA YURTA?



Existen varios campamentos de yurtas en Uzbekistán, y el elegirlo dependerá de qué queramos hacer durante el tiempo que pasemos en ellos y de cuál nos interese más a nivel logístico para llegar. Los dos más populares son el de Ayaz Qala, que es en el que dormimos nosotros, que está junto a la fortaleza homónima, unos 60 kms. al norte de Urgench (100 desde Jiva), y el del lago Aydarkul, un pantano ubicado unos 160 kms. al norte de Samarcanda, cerca de la frontera con Kazajistán. En el primero, existe la posibilidad de ver el reducido lago Ayaz, y las diferentes fortalezas de barro de la zona. El segundo es una buena opción para pegarse un chapuzón en este país doblemente cerrado al mar.


¿CÓMO LLEGAR?



No hay transporte público para llegar al campamento de yurtas de Ayaz Qala, y la única opción posible es yendo en viaje organizado, sea en coche o en bus. Nosotros contratamos los servicios de un guía, que habla un español más que correcto, además de ruso e inglés como idiomas extranjeros. Disfrutamos mucho de su compañía y ayuda y os lo recomendamos, se llama Izzat Jumaniyazov y contacté con él con el mail khorezm@gmail.com.

Ayaz Qala, vista desde su lado sur
El viaje es algo más largo de lo que podría parecer por los baches de la carretera. Creo recordar que nosotros tardamos algo más de 2 horas en llegar desde Jiva (100 kms.). Con Izzat se puede contratar la visita a 3 fortalezas de barro de los alrededores (una visible desde las yurtas, el resto a varias decenas de kilómetros), la visita a 8 fortalezas o incluso el ir hasta Nukus (famoso por su museo de arte moderno) o Moynaq, para apreciar la huella del desastre ecológico del mar de Aral. Para esto último sería necesario pasar una noche más, sea en Moynaq, con escasas opciones de alojamiento, o en Nukus.

Nosotros solo cogimos el pack de las 3 fortalezas, ya que aunque yo tenía curiosidad por ver los barcos oxidados varados en el desierto que antes era un mar que daba de comer a los pueblos costeros, Moynaq está muy lejos y no nos motivaba lo suficiente hacer 400 kms. para ver un lugar pasto de la desolación, la contaminación o la emigración.

Lagartija típica de esa zona
El pack que se coja en el campamento de yurtas directamente, o a través de Izzat o algún otro guía, incluirá a buen seguro el desayuno y, si se desea, la cena de la noche anterior o la comida del día siguiente. Nuestro precio fue de 35$ por persona y noche incluyendo desayuno y cena. El desplazamiento va aparte, y en nuestro caso fue de 60$. Izzat se quedó allí a dormir.


¿QUÉ HACER? AYAZ QALA Y SU EXTRAÑÍSIMO LAGO



Desde el campamento de yurtas se ve la Ayaz Qala, situada a poco más de 1 kilómetro, que es un buen lugar para ver el atardecer. Este conjunto de fortalezas de los siglos III al VIII se sitúa en unas pequeñas colinas con espléndidas vistas en lo que es el principio del desierto de Kyzyl Kum; no muy lejos queda "Boston", el último pueblo, que nada tiene que ver con su homónimo estadounidense. Las construcciones, hechas de barro, mucho me temo que seguirán sufriendo el desgaste producido por las pisadas de los turistas, por lo que se pide caminar con cuidado. Sorprende ver que hace más de 1.500 años ya alguien poblaba estas áridas e inhóspitas tierras, en lo que parece que era una especie de territorio feudal.

Fantasmagórica planta convertida en escultura de sal. Lago de Ayaz Qala. El líquido junto a ella se supone que es agua
También visible y accesible a pie desde el campamento de yurtas (aunque en dirección opuesta) podemos disfrutar del extraño lago "Ayaz", o "Ayaz Qala". Y digo extraño porque tanto el viaje hasta él como el lago en sí fueron quizá lo más raro que vimos en Uzbekistán, teniendo en cuenta que cada día vimos cosas que nos parecieron muy extrañas. Para empezar, el lago parece cerca del campamento, y tiene una pista claramente definida que llega hasta él, pero no está tan cerca como parece, tardamos media hora solo en ir; yo me acordé de los míticos espejismos que se dice que se sufren en el desierto cuando fuimos hasta él. Además, la caminata la hicimos sin agua, ni sombrero, ni protección solar; eran las 9 de la mañana cuando comenzamos y la temperatura era agradable, pero enseguida nos dimos cuenta del error. El sol pica aun estando en septiembre y siendo esa hora, y el clima más seco que he sufrido nunca me hizo echar de menos algo de agua, que engullí al llegar a la yurta. Por último, decir que la caminata no la haces solo, no... ese desierto está lleno de vida, con lagartijas y moscas mostrando su presencia, las primeras corriendo según sienten que caminas junto a ellas, y las segundas molestando constantemente.

Otro detalle del color del agua de este lago
Cuando llegas al lago piensas: ¿qué es esto? Yo me sentí en el último rincón de la tierra. Aquello es una pequeña franja de agua de un color muy oscuro en la parte más profunda que tiende al color rojizo y luego marrón conforme la profundidad es menor. El agua debe tener un alto contenido en sal, y de hecho las orillas están llenas de sal, y me asusté al caminar por ellas y hundir los tobillos con mi peso. Para colmo, las plantas más cercanas al lago se han convertido en petrificadas estatuas de sal, configurando un lugar que es de lo más bizarro que he visto en toda mi vida. Al ver el lago entendimos que Izzat nos dijera antes que no era apropiado para el baño; da la sensación de que aquello es algún tipo extraño de ácido más que de agua, aunque el perro del campamento de yurtas, que nos siguió, se bañó con la naturalidad de aquél que lo hace todos los días.


OTRAS FORTALEZAS



El paquete que contratamos con Izzat incluía la visita a otras dos fortalezas, ya alejadas del campamento de yurtas. La primera fue la "Toprak Qala", la de mayor tamaño de todas y quizá la más impresionante. Las ruinas de este enorme palacio de barro de 350 x 500 metros, que según Izzat tienen más de 2000 años de antigüedad, empiezan inexorablemente a erosionarse, pero siguen siendo imponentes. Hay que pisar con cuidado para evitar incrementar ese deterioro. Izzat nos explicó a qué se cree que se dedicaban las estancias del palacio, debido a lo que nos ha llegado hasta nuestros días. Por ser más popular coincidimos en ella con dos autobuses de turistas y hay que pagar una pequeña suma por aparcar junto a ella, siendo la única fortaleza de las tres que no vimos en la más absoluta soledad.

La inmensa e impresionante ruina de Toprak Qala
A poca distancia de la Toprak Qala se llega a la Kyzyl Qala, una fortaleza más moderna, en cierto modo mejor conservada, pero por su edad de menor valor artístico e histórico. Datada en los siglos XIII y XIV, la "fortaleza roja", que es lo que literalmente, es otra muralla desdentada de barro a la que se puede entrar en total soledad (y abandono).


LA UNESCO Y UN POSIBLE FUTURO RECONOCIMIENTO



La Ayaz Qala y la Toprak Qala son las primeras fortalezas del listado existente en el desierto uzbeko que aspiran a ser patrimonio de la humanidad por la UNESCO, ya inscritas como candidatas. Sinceramente ese reconocimiento es de las pocas opciones que quedan para que estas fortalezas no desaparezcan víctimas del abandono y de la erosión natural o provocada por los todavía pocos visitantes que reciben. Espero que no caigan en el olvido.

Kyzyl Qala, con sus muros ruinosos de una decena de metros

viernes, 2 de enero de 2015

Hay arte en el CINTURÓN METROPOLITANO de BARCELONA (I): parte norte

Este blog suelo hablar de lugares alternativos, y creo que pocas cosas hay más alternativas que hablar no de una gran capital, sino de su área metropolitana. Lo que tradicionalmente es tierra de un urbanismo rápido, desordenado y más modesto que el de las grandes capitales... y encima de la de Barcelona, que no goza precisamente de una situación de privilegio entre los viajeros.

Masía Freixa, curioso edificio modernista en Terrassa/Tarrasa.
No voy a engañar a nadie, los mayores encantos del área metropolitana de Barcelona, están en la propia ciudad de Barcelona. Fuera de ella encontraremos pequeños rincones mucho más desconocidos, alternativos y dispersos. Pero existen, y aquí estoy yo para enseñarlos. Edificios medievales, modernistas, algún museo peculiar... allá vamos.


TERRASSA (Tarrasa en castellano)



La ciudad más poblada del Vallés, con más de 200.000 habitantes, conserva varios lugares que me llamaron especialmente la atención, siendo sin duda una de las poblaciones más interesantes de la zona. Uno es el conjunto episcopal de Égara, un lugar que nos traslada 1300 años hacia atrás, hacia uno de los mejores conjuntos de arte prerrománico, visigótico exactamente, del país. Las iglesias, que datan de los s. V al VIII, nos muestran cómo se entendía el cristianismo durante esa época: son pequeñas, muy oscuras, y sin apenas elementos decorativos, pero sin embargo bellas. El conjunto está formado por tres iglesias, y se ha anexado un pequeño edificio que hace las veces de museo y de terraza del complejo.

Una de las iglesias del complejo episcopal de Egara, en lo que en la actualidad es Terrassa/Tarrasa
Un segundo lugar es el curioso edificio modernista de la masía Freixa, más cercano al centro actual de la ciudad. Me recordó a las construcciones bizantinas de Bulgaria o Turquía, eso sí, con los arcos afilados característicos de Gaudí, que se extendieron a otros arquitectos modernistas. En este caso, a Lluís Muncunill i Parellada, que también dejó otros edificios modernistas en Tarrasa tales como la fachada del ayuntamiento.

Interior de una de las iglesias del complejo episcopal egarense (Tarrasa)
Pero Terrassa no acaba aquí; tras los discretos muros de la casa Alegre de Sagrera se esconde una opulenta casa de la antigua burguesía de la ciudad, vinculada a su pasado textil. De estilo ecléctico, donde el modernismo es protagonista, posee elegantes salones, una vistosa vidriera modernista y una llamativa colección de figuras chinas de porcelana, que nos sorprendió gratamente.

Por último el castillo-cartuja de Vallparadís completa el póker de ases del museo de Terrassa, junto al conjunto de iglesias de Égara y la casa Alegre. Estos edificios se pueden visitar gratuitamente cada primer domingo de mes, de 11 a 14 horas.

Terrassa es accesible desde Barcelona en tren de Renfe (línea R4 de cercanías, "rodalies" en catalán), en tren de la Generalitat (S1) y en coche (C-58). Está en zona 3 del área pública de transportes (TMB).


SANT CUGAT DEL VALLÈS (San Cugat del Vallés en castellano)



Esta privilegiada población, una de las de mayor prosperidad económica de los alrededores de Barcelona, guarda un soberbio monasterio medieval, que de hecho, da nombre a la ciudad, ya que está dedicado a San Cugat.

De estilos fundamentalmente románico y gótico, construido entre los siglos IX y XVI, destaca por su enorme claustro, por su rosetón en la fachada principal o por las vistosas capillas barrocas del interior. Por fuera, se conserva incluso parte de la muralla que lo resguardaba.

Monasterio de San Cugat del Vallés
San Cugat es accesible en coche, por la C-16 (de peaje y no precisamente barato) o dando algo de vuelta sea por la carretera de l'Arrabassada, o con la combinación de la C-58 y la A-7 o la de la A-2 y la A-7. En tren se accede con las líneas S1, S2, S5 o S55 desde la plaza de Cataluña de Barcelona. Está en zona 2 del área pública de transportes.


SABADELL



El interés de Sabadell se centra en lo que esconden sus muros. El "Institut Català de Paleontologia" es un museo que acoge exposiciones temporales, dedicadas a este mundo. Cuando lo visité tenían una interesante exposición sobre huesos de dinosaurios y el desarrollo de sus crías. Precisamente poco antes de ir nosotros a la exposición, una reproducción del esqueleto de un triceratops, muy apreciada en Sabadell, volvía al museo, y se ofrece con las puertas abiertas a todo aquel que quiera visitarlo.

Uno de los salones de la casa Turull, hoy en el museo de arte de Sabadell
Aparte de esto, el museo de arte de Sabadell, se ubica en la casa Turull, y precisamente ese hecho es lo que más interesante me pareció, ya que tras su modesta apariencia se conservan aun varias de las salas originales de la familia Turull, del siglo XIX. Típicas estancias de una familia de la burguesía catalana, que son si cabe más lujosas de lo normal en estos casos, debido a la visita a las mismas de la reina Isabel II en 1860.

El triceratops del ICP, en Sabadell
Sabadell está en zona 2 de la TMB. Se puede llegar desde Barcelona en trenes de Renfe (línea R4), de la Generalitat (línea S2) y en coche a través de la C-58.



BADALONA



Como dice la guía que tengo en casa, Badalona, "más que bonita, resulta entrañable". Sin grandes hitos turísticos, Badalona sí tiene cositas, que unidos a la cercanía a Barcelona, tal que casi parece un barrio más, la hacen interesante. Por orden cronológico, empezamos por visitar su legado romano, cuando Badalona era Baetulo. Bajo el subsuelo del museo de Badalona se conservan muros, mosaicos o esculturas de la Badalona romana.

Avanzamos varios siglos sin apenas movernos, dejamos atrás el patrimonio romano, porque en el un tanto olvidado barrio de "Dalt la Vila" se conserva la esencia de la Badalona medieval. Calles y casas encaladas que en algún momento me recordaron a Andalucía, algún edificio modernista y en general rincones alejados del ruido.

Mosaico romano en las ruinas de Baetulo, la ciudad romana escondida en el subsuelo de Badalona
Acabo Badalona con su agradable litoral, recuperado (como el de Barcelona) recientemente al haber dejado atrás un pasado industrial que actuaba como frontera entre la ciudad y la playa, ya que las fábricas estaban ubicadas junto al mar e impedían a los ciudadanos el acceso fácil a la costa. Como legado de ese pasado ha quedado la fábrica histórica de Anís del Mono. La escultura dedicada al símbolo de la bebida está frecuentemente asediada por los fotógrafos ocasionales, más veces habitantes de la propia ciudad que turistas propiamente dichos.

Badalona está en zona 1 de la TMB. Esto es, ir a ella vale lo mismo que desplazarse en metro o bus sin salir de Barcelona. Las líneas 2 y 10 de metro llegan a la ciudad, y también se puede ir en tren (línea R1) desde la plaza de Cataluña, el Arco de Triunfo o la estación de Sants, entre otras estaciones barcelonesas. Badalona cuenta con su propia red de líneas de bus que la comunican con Barcelona, especialmente con la parte norte, la más cercana al municipio.