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jueves, 21 de febrero de 2013

ASTURIAS rural con sabor a sal: CUDILLERO, playa del SILENCIO y cabo de PEÑAS

Como muchos ya sabréis adoro Asturias y he disfrutado mucho de esta genial región cuando he vivido cerca de ella. Aunque no debo ser el único, porque realmente es difícil acercarse a Asturias y no quedar prendido de la belleza de este paraíso natural, de su gente y de su gastronomía, con una relación calidad/precio que quizá en España solo se dé en el noroeste, en ese rincón que conforman Galicia, Asturias y la provincia de León (con permiso de Zamora, a la que se puede incluir perfectamente).

Playa del Silencio, parcialmente tapada por la vegetación, junto a los enormes acantilados que la protegen
En esta ocasión os traigo un trío de lugares encantadores, con un toque rural, de la costa asturiana.

Cudillero está ubicado en la zona centro-oeste de la costa de Asturias, a 25 kilómetros al oeste de Avilés y a unos 15 del aeropuerto de Asturias y es probablemente el pueblo costero más bonito de la región. Excluido Gijón, por no poder ser denominado "pueblo", otras poblaciones destacables de la costa asturianas son Lastres o Tazones, pero yo me quedo con Cudillero. No es un lugar con un gran bagaje monumental, pero es difícil no apreciar el encanto de este apretado puerto pesquero, con casitas de colores genuinamente asturianas que se sitúan escalonadas en la falda de la ladera como queriendo todas y cada una de ellas tener acceso visual al puerto del pueblo. En este anfiteatro natural tan encajonado no faltan árboles en los rincones que no ocupan las casas y por supuesto que no faltan restaurantes, aunque no os recomendaría el que probé yo puesto que me dejó decepcionado para lo normal en Asturias (consecuencias de querer comer en primera línea de mar, me imagino).

Vista de Cudillero desde el puerto, con sus casas apretadas en su "anfiteatro" natural
Quizá el único gran monumento destacable de Cudillero sea un edificio que no pude conocer por estar cerrado por obras cuando estuve por allí: la quinta de Selgas; aunque el apelativo de "Versalles asturiano" pueda ser exagerado, la verdad es que tiene buen aspecto. Se encuentra fuera del casco urbano de Cudillero, a 2 kms. yendo por la carretera que nos lleva a Avilés y a la autovía.

Cambiamos de tercio y salimos de Cudillero yendo en dirección a Galicia, y tras algo menos de 15 kilómetros dejamos la N-632 o la autovía (hay tramos con autovía y otros con carretera, así que lo que toque) buscando el pueblo de Castañeras. Desde este pueblo sale una carretera muy estrecha, pero de sentido único, que nos acerca hasta una hermosa playa con un nombre evocador que le hace justicia: la "playa del Silencio". De esta playa, una de las más bonitas de Asturias, se dice que es una playa para "viajeros" más que para "turistas". Y es que como pasa con la playa de las Catedrales, su encanto no está en sus posibilidades para el baño, sino en la belleza natural de la misma.

Playa del Silencio
Esta playa está formada por cantos rodados, lo cual ya le resta atractivo para el baño frente a todas las playas de arena fina con que cuenta Asturias; al margen de eso, su mayor encanto está en el contraste entre la playa en sí y el abrupto saliente que tiene detrás que forma un gran acantilado, todo esto coronado por el casi siempre presente color verde de la costa asturiana.

Para salir de la playa del Silencio sigamos la carretera, todavía de sentido único, que nos ha permitido llegar a la playa sin dar media vuelta, puesto que es circular y nos acercará a Castañeras de nuevo. Como resulta lógico, que yo sepa, no hay posibilidad de llegar en transporte público a este rincón asturiano.

Cabo de Peñas, punto más septentrional de Asturias, y sus acantilados de unos 100 metros de altura
Aunque para acantilados soberbios, vayámonos a otro punto carismático de la costa asturiana: el cabo de Peñas. Este cabo es el punto más al norte de Asturias y podría serlo de España si no fuera porque buena parte de las rías altas gallegas está aún más al norte (con la Estaca de Bares como poseedora de ese mérito). Se encuentra coronando la conurbación urbana del centro de Asturias, a más o menos la misma distancia de Gijón y de Avilés. En este lugar, aparte del cabo y de un viento normalmente fuerte (que puede provocar algún susto si nos acercamos mucho al borde de los acantilados, así que cuidado) nos encontramos con unos de los acantilados más altos y hermosos de toda Asturias.

Para acabar el día podemos desplazarnos a una de las playas del oeste del cabo de Peñas y disfrutar de una bonita puesta de sol como ésta. Con el Atlántico lejos, y sus atardeceres mágicos, nos tenemos que conformar con un pequeño rincón como éste donde el oeste esté presidido por el agua... ¡y disfrutar!

Atardecer en una de las playas de las cercanías del cabo de Peñas, una buena alternativa ibérica cuando Galicia y Portugal quedan lejos

martes, 5 de junio de 2012

Picos de Europa (IV): Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu

Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu en la parte final de la subida a Vega Urriellu, cara norte
Con sus 2519 metros, este pico no es en absoluto el más alto del parque nacional ni del macizo en el que se encuentra, pero sin embargo es a buen seguro la cima más famosa de todos los Picos de Europa. El motivo está en su singular forma, una especie de tótem que parece dejado por los dioses en este lugar, algo así como una esbelta pirámide precolombina que, en lugar de escaleras, tiene enormes paredes difícilmente más verticales.

Esta cima forma parte de la historia del alpinismo español. Y es que solo pudo ser ascendida cuando ya la mayoría de las grandes cimas de los Alpes o los Pirineos llevaban décadas conquistadas. No se necesitan más que unas horas para llegar a su base desde los pueblos más cercanos, pero el problema se presenta al subir sus verticales paredes, ya que la más corta supera el centenar de metros y su dificultad es altísima. En 1904, el Marqués de Villaviciosa, don Pedro Pidal, y don Gregorio Pérez, el "cainejo" (por ser natural de Caín, León, el pueblo que protagoniza la garganta del Cares, de la que ya he hablado en este blog), consiguieron llegar a la cima sin material de escalada, con una modesta cuerda y en el caso del cainejo, incluso descalzo.

DESDE DÓNDE VER EL "PICU"


El "Picu" se encuentra en el macizo central de los Picos de Europa, en la vertiente asturiana de este conjunto de cumbres compartido por León, Cantabria y la propia Asturias. La cima protagoniza el que debió ser el mayor glaciar de los Picos de Europa, y sin otras cimas más altas que lo escondan, puede ser divisado desde diversos puntos. Paso a enumerar los más conocidos:

Picu Urriellu, orgulloso, desde el mirador de Carreña de Cabrales
- Mirador de Carreña de Cabrales: este pueblo, fuera de los límites del parque nacional y capital del municipio de Cabrales, tiene a las afueras un aparcamiento con una hermosa vista del Picu, en el que se le ve alejado pero completo.
- Mirador de Camarmeña: ya dentro de los los límites del parque nacional, esta localidad, que está colgada sobre Poncebos (final de la ruta de la garganta del Cares), ofrece una vista más cercana aunque algo "recortada", porque las estribaciones de Peña Maín impiden verlo mejor al estar ubicadas entre medias.

Mirador de Camarmeña
- Collado de Horcados Rojos: no es la mejor vista pero sobrecoge tanto o más que las anteriores. Si tenemos la suficiente energía para subir a este collado a unos 2350 metros de altura, al que se puede llegar tras un par de horas desde la estación superior del teleférico de Fuente Dé (en Liébana, Cantabría, zona a la que dediqué otro post en el blog), veremos la cara sur del Picu, la menos difícil de ascender, y parte de la oeste, la más espectacular.
- Vega Urriellu: sin duda la mejor forma de ver un lugar es posicionarse junto a él. Los aficionados a la montaña y a la escalada tienen la suerte de contar con un refugio en la base del Naranjo, a casi 2000 metros de altura, que está guardado de finales de mayo o principios de junio hasta el final del verano, aproximadamente. Este refugio proporciona la posibilidad de alojarse en él, así como comidas y servicio de cantina. Es una base excelente para escaladores o para simples aficionados a la montaña que deseen dormir en plena naturaleza, en un lugar mágico.

Ojo, porque el Naranjo, a pesar de su nombre, no se ve desde el pueblo de Bulnes, desde aquí habría que subir cierta altura para poder admirarlo.

Vista desde el collado de Horcados Rojos. El Picu es la cumbre más a la izquierda

CÓMO LLEGAR A LA BASE DEL "PICU": VEGA URRIELLU


- Desde Sotres: desde la carretera que viene de Poncebos, justo antes de llegar a este pueblo, uno de los más altos del parque nacional, una curva de herradura a la izquierda nos muestra una pista que baja a los "invernales del Texu". Por aquí podemos aparcar (aunque muchos lo hacen más adelante, lo cual en principio puede ser "multable"), y empezar a caminar por la pista hasta el collado de Pandébano, donde veremos la punta de la cresta del Naranjo. A partir de aquí una pequeña senda irá rodeando una cumbre menor, pasando por la Terenosa (donde el refugio homónimo, antes abandonado, ha sido recuperado y da servicio de bar, comidas y alojamiento), llegando hasta el collado Vallejo desde donde veremos ya toda su cara norte, aunque nos quedará la subida más dura. Finalmente, tras poco más de 1000 metros de desnivel y unas 4 horas de subida que pueden aumentar según la forma física de cada uno, habremos llegado.
- Desde Bulnes: esta localidad, la más escondida del parque, ya que no llega ninguna carretera ni pista hasta ella, es alcanzable con una precaria senda desde Poncebos, o bien con el funicular subterráneo abierto hace unos pocos años. Desde Bulnes, se puede subir por la canal de la Balcosín y la majada de Camburero (ruta de gran dificultad) o bien ir hasta el collado de Pandébano y desde ahí subir por el mismo sitio citado para ir desde Sotres. Esta segunda variante recorre más distancia horizontalmente pero salva el desnivel más poco a poco, bajando la dificultad. Tendríamos en ambos casos más de 1300 metros de desnivel.

Naranjo de Bulnes, al atardecer, desde Vega Urriellu. La sombra de otras cimas se refleja en su "barriguda" cara oeste, de 550 metros de altura
Dormir en Vega Urriellu es la mejor forma de descubrir por qué se llama "Naranjo" a esta montaña, que se tiñe de tonos anaranjados al atardecer, cuando su cara oeste, de unos 550 metros de vertical caída, nos dice "hasta mañana" en este rincón, tan agreste como bonito e inolvidable.

miércoles, 18 de abril de 2012

Encanto costero: RIBADEO Y LA PLAYA DE LAS CATEDRALES

Playa de las Catedrales
En la esquina nororiental gallega, pegando a Asturias y alejada de la mayoría de los grandes puntos de interés turístico de la región, Ribadeo es una de las principales poblaciones de la mariña lucense, la franja costera que tiene la provincia de Lugo.

Casa de indianos en la calle San Roque de Ribadeo
Ubicada frente a la ría del río Eo, de donde le viene el nombre, y a muy poquita distancia del mar, esta población se está haciendo un hueco en la lista de lugares gallegos a visitar por su ubicación frente a la ría, algunas casas de indianos y sobre todo por su cercanía a una fantástica playa de esas que se dice que son para "viajeros" más que para "turistas": la playa de las Catedrales.
La playa de Aguas Santas (en gallego: "praia de Augas Santas"), más conocida como "playa de las Catedrales" ("praia das Catedrais"), es un arenal ubicado en la parroquía ribadense de "a Devesa", cercana a Rinlo y a una decena de kilómetros de la capital del municipio, yendo hacia el oeste. Decía que es una playa para "viajeros", porque frente a las playas para turistas cuyo mayor interés son los baños de sol y de agua marina, nos encontramos frente a una playa en una zona escasa en sol (el norte de Galicia es una de las franjas costeras españolas con menos horas de sol al año), y poco apropiada para el baño, debido a que la mayor parte del tiempo está inundada por el agua (solo se puede disfrutar con marea baja), tiene peligrosas rocas y está expuesta al oleaje. Digamos que en lugar de eso, es una playa para disfrutar de la naturaleza.

Su principal peculiaridad son sus gigantescas rocas que adaptan caprichosas formas, con varios arcos y formaciones de varios metros de altura, lo que no impide que el resto del terreno sea como el de una verdadera playa de arena fina y color a medio camino entre el blanco y el dorado. Todo esto la hace muy fotogénica, incluyendo ciertos charcos que al menos el día de mi visita no desaparecieron ni con marea baja, y que con la claridad del agua y el color de la arena me permitieron sacar fotos muy originales, como ésta.

Charco de agua limpia con la marea baja, playa de las Catedrales

Aunque pueda tener algo de interés ver sus formaciones y arcos parcialmente inundados por el agua desde arriba (la zona junto a la playa, a mayor altura, es transitable a pie), no cabe duda de que para que la visita merezca plenamente la pena hay que acudir en horario de marea baja. Para saberlo, puede consultarse alguna web con información sobre las mareas, como ésta: (http://www.ribadeo.com/mareas/) o ésta: (http://www.larompiente.com/tablamareastabla.asp) o bien acudir a la oficina de turismo de Ribadeo, donde informan puntualmente de la hora de la bajamar. Se recomienda acudir para que la bajamar nos pille ya con los pies en la arena, más o menos a la mitad de la visita (se puede pasar perfectamente más de una hora en la arena, especialmente si os gusta sacar fotos), porque la marea sube bastante rápido y puede hacerlo antes de lo que nos gustaría. La subida de la marea hay que tomársela en serio, ya que el fuerte oleaje que puede sacudir a la playa y las formas de las rocas pueden ser nuestro peor enemigo. Para llegar hasta la zona de los tres arcos juntos, ubicada en el extremo este, recomendaría llevar botas de montaña, porque recuerdo que hay que andar un cachito sobre las rocas, húmedas cuando no mojadas, para llegar a este rincón.

Arcos de la playa de las Catedrales
De vuelta a Ribadeo y aunque sea un lugar sin muchas pretensiones, yo no me perdería la plaza de España y la calle de San Roque, con sus casa de indianos, así como las vistas de la ría, donde me llamó la atención la vista que se puede apreciar de la localidad asturiana de Castropol, en una península de la ría del Eo. Si tenéis la suerte que tuve yo, de pillar una oferta para dormir en el parador ribadense, la vista nocturna de las tranquilas aguas de la ría y de Castropol embriagará vuestros sueños.

Vista de Castropol (Asturias) y la ría del Eo desde el parador de Ribadeo

miércoles, 11 de agosto de 2010

Picos de Europa (II): Garganta del Cares

(Se recomienda haber leído el post anterior sobre el Parque Nacional previamente ^_^)

Y a aquí quería llegar yo, a la Garganta del Cares. Esta "Garganta Divina", con mayúscula, es a buen seguro la más espectacular de España y de la Península Ibérica, y una de las más espectaculares de Europa. En algunos momentos hay más de 1000 metros de diferencia de altura entre el río y lo alto de las montañas que la rodean, y esa diferencia de altura se produce de forma casi totalmente vertical. La ruta original empieza en Posada de Valdeón (León) y acaba en Poncebos (Asturias). No obstante, Caín (León), en la mitad del camino, suele tomarse como inicio o fin, puesto que el tramo entre Posada y Caín es accesible en coche y no es tan increíble (aunque es muy bonito, con rincones pintorecos como el "Mirador del Tombo", desde el que se aprecian algunas de las cumbres más altas del Parque). Cuando se habla de la Garganta, se suele referir a la mitad final de la ruta, entre Caín y Poncebos.

El acceso humano a la garganta durante toda la historia había sido casi imposible debido a la dificultad de la orografía, hasta que a un "iluminado" se le ocurrió aprovechar hidrológicamente la zona, algo bastante frecuente en todo el Parque, lleno de pequeñas presas. ¿Cómo hacer algo así? Se represa el agua en Caín, en el mismo pueblo, parte se deja caer por el cauce del río "normal", y parte se hace llevar por un canal excavado en la roca. Este canal, con un desnivel de un 0,1% se pasea por toda la Garganta, sus 11 kilómetros, para en Camarmeña, un pueblo junto a Poncebos pero subido a 300 metros más de altura, aprovechar el salto de agua para producir energía. Junto al canal, se decidió construir un sendero que ayudara a la propia construcción del canal y a su mantenimiento. Por ir paralelo al canal en muchos casos, el sendero se hizo prácticamente llano, y sólo en el tramo final, cuando hay que dejar el nivel del canal para bajar a Poncebos, se puede hablar de algo de pendiente. Los utensilios que se utilizaron fueron bastante precarios, los que existían en la zona a principios del siglo XX, cuando fue construído. Picos para hacer los túneles ayudados de algo de dinamita. El canal dio trabajo a mucha gente de la zona, aunque a un alto precio. Un letrero en la ruta recuerda que 11 personas perdieron la vida durante la construcción del canal en diversos accidentes, siendo en muchos casos personas que residían en los pueblos del Parque, especialmente el propio Caín.

Y es a esos trabajadores a los que debemos el poder disfrutar de forma sencilla de una de las sendas con más visitantes de toda España. Sacrificaron su esfuerzo y a veces su vida por una central hidroeléctrica que desconozco si es rentable (pero lo dudo mucho) y por hacer esta ruta para la que todas las palabras serán cortas, y la mejor de las fotos no le hará justicia.
Yo he tenido la oportunidad de hacerla dos veces, por suerte días entre semana (un miércoles y un viernes), porque por todas partes se dice que no se recomienda hacerla un fin de semana veraniego, por la cantidad de gente que lo hace. Puedo constatar que ambas veces que lo he hecho, me he encontrado con una cantidad notable de senderistas, comparable a pocos sitios de los demás en los que he tenido la oportunidad de andar. No me suele molestar el ver gente en un sitio de naturaleza, pero es posible que pierda encanto si se visita cuando hay mucha gente :) De la época del año, se recomienda hacerlo entre abril y octubre, ya que fuera de estos meses, aparte de que las condiciones meteorológicas no son las mejores (o directamente es de locos ir), son más probables los desprendimientos por la nieve y hielo de la parte alta de cañón, que lo convierten en peligroso.
Yo la he hecho en septiembre y junio, y me quedo sin duda con junio, porque había llovido o incluso nevado los días previos, y disfrutar de esta garganta con agua cayendo de todas partes en forma de cascadas, constituyó la cosa más bonita que he visto en cuanto a naturaleza en toda mi vida.
Al margen de eso, hay que tener MUCHO CUIDADO en todo momento, ya que han sido varios, los que en ésta y otras rutas de los Picos, se han caído por un barranco por cometer imprudencias, tales como hacer fotos y moverse para pillar la foto perfecta sin mirar donde se pisa. La montaña es de lo más maravilloso que tenemos en este mundo, pero hay que acercarse a ella con respeto y cuidado, porque puede resultar peligrosa.

¿Cómo hacer la ruta del Cares? Básicamente yo conozco dos formas de hacerla:

- En bus: El bus estándar de 50-55 plazas no puede pasar de Posada de Valdeón, ya que la carretera entre Posada de Valdeón y Caín es tan estrecha en algunos tramos que apenas entra un coche. El bus deja a la gente en Posada y los recoge en Poncebos. Vamos, se hace la ruta entera en sí, de 22 kilómetros, pero sencilla de hacer, cuya única dureza es la extensión. El desnivel es de 600 metros cuesta abajo (de 830 de Posada a poco más de 200 de Poncebos) y prácticamente no hay que subir ninguna cuesta.

- En coche: En este caso, uno puede ahorrarse la parte entre Posada y Caín, que aunque sea muy bonita, es un pelín mediocre al lado de la segunda mitad, la de la Garganta. No obstante, el mirador del Tombo, o el Chorco de los Lobos (una trampa de los pastores para atrapar a estos animales) son lugares muy interesantes para parar. Mucho ojo con la carretera, porque es de las más complejas que conozco. Tiene tramos de una anchura en la que apenas entra un coche, y aunque no tiene mucho tráfico, algún coche en sentido contrario te vas a cruzar... la gracia es saber dónde!
En estos tramos, si uno se encuentra un coche en sentido contrario, ha de tener paciencia... normalmente no hay que moverse mucho para encontrar un sitio por el que puedan pasar dos coches, aunque sea ocupando la cuneta. Al margen de eso, es una carretera de locos, con desniveles que pueden asustar, como el del 20% que hay cerquita del mirador del Tombo.
Una vez se llega a Caín, se aparca donde se pueda. El que esto escribe tuvo suerte de poder aparcar gratis, pero dependiendo de fechas, uno puede encontrarse con que no haya sitio físico para aparcar a excepción de los "parkings de pago". Entrecomillo esto, porque evidentemente no se trata de parkings subterráneos o similares a los de una ciudad, sino de simples fincas, con hierba, propiedad de algún vecino que cede a cambio de un dinerillo, para que dejes el coche.
Al acceder en coche, y si no se dispone de un piloto que quiera llevar el coche de Caín a Poncebos, hay que hacer la ruta dos veces, ida y vuelta. Otra solución para evitar esto es tener algún coleguilla que haga la ruta en sentido contrario, e hacer un intercambio de llaves cuando se encuentren. De todas formas, hacer esta ruta dos veces no es ningún suplicio, más bien al contrario. En ambas ocasiones que he ido, aproveché la ida para andar con calma y sacar todas las fotos que quise, y la vuelta para andar algo más rápido, mirar, admirar y disfrutar del paisaje.
Si uno quiere tenerlo más fácil para aparcar y para comer, o si le viene mejor dejar el coche en Poncebos, en sentido contrario la ruta puede ser aún mejor, porque la única zona de subida más dura se hace nada más empezar (que se supone que hará menos calor que después de comer), y porque se come en Caín, con más oferta para comer que Poncebos, un pueblo literalmente con 4 casas y 2-3 restaurantes para elegir.

¿Algo más que añadir? Que, como todo Picos, la Ruta del Cares para muchos es solamente asturiana. Si bien es cierto que Asturias aloja parte o la totalidad de muchos de los lugares más famosos del Parque Nacional (Covadonga y sus lagos, el Naranjo de Bulnes o la ruta del Cares), en superficie León supera por muy poquito a Asturias en cuanto a extensión total en el Parque (sin olvidar el 20% cántabro). En la Ruta del Cares pasa igual. Si se contabiliza desde Posada hasta Poncebos, es más leonesa que asturiana, y si sólo se mira a la Garganta, tiene más recorrido en Asturias que en León, pero los leoneses se enorgullecen de tener el tramo más bonito, por ser el más afilado y por tener los dos únicos puentes del recorrido, literalmente suspendidos en la garganta, y que sobrecogen a todo el que los cruza.
Esto es algo anecdótico, porque León y Asturias son dos territorios amigos, y porque, como dije, las líneas que separan este mismo territorio en 3 regiones no son más que una separación artificial hecha por los humanos, de la que no entiende el mundo natural.

lunes, 9 de agosto de 2010

Parque Nacional de Picos de Europa (I)

Picos de Europa es uno de los 14 Parques Nacionales con que cuenta el territorio español. El inicio del área protegida se encuentra a sólo 120 kilómetros de la ciudad de León, lo que me permite conocerlo bastante bien, ya que por cercanía he podido visitarlo varias veces.
  Se trata de un paraje montañoso donde se juntan las mayores cumbres de la cordillera Cantábrica, la cadena montañosa que separa la España húmeda del mar Cantábrico de la meseta norte, ocupada por Castilla y León. Algunas de sus características que le hacen ser especial en comparación con otros parques nacionales, son las siguientes:
- Fue el primero en España en ser declarado como tal en 1918, el pionero. Aunque cuando fue declarado no tenía este nombre, sino que se llamaba "Parque Nacional de la Montaña de Covadonga", debido a que abarcaba sólo el macizo occidental del parque actual, donde se ubica el santuario y los lagos de idéntico nombre (famosos estos últimos por ser fin de etapa muchos años de la Vuelta a España). Hoy día su extensión es casi 4 veces mayor a la original de 1918, después de la ampliación de 1995.
- Es el único en España que abarca territorios de 3 provincias y regiones distintas: Asturias, Cantabria y Castilla y León (provincia de León). Esta variedad le hace inigualable en riqueza etnográfica, ya que aunque los pueblos en línea recta están cerca unos de otros, las comunicaciones siempre han sido difíciles y las diferencias entre ellos, evidentes. También tiene sus inconvenientes, ya que las 3 regiones gestionan de forma conjunta (aunque no siempre bien coordinada) el Parque, promocionando en ocasiones sólo la parte correspondiente a cada región y no a Picos como lo que es, un conjunto, un todo, que existe desde mucho antes de que alguien trazara los límites regionales españoles que caprichosamente han dividido estas tierras (a juicio del que esto escribe).

Tresviso (Cantabria), uno de los muchos pueblos ubicados dentro de los límites del parque
- Volviendo a la parte etnográfica, resulta curioso que, al contrario de otros muchos parques nacionales, tenga numerosas poblaciones en su interior. La profundidad de los valles, con alturas comparables o incluso inferiores a las de territorios cercanos, hace que se hayan asentado poblaciones desde antiguo. Sólo en la parte leonesa (el 40% de la extensión del parque) se ubican más de 10 núcleos urbanos sumando una población censada de unos 1.000 habitantes, población que convive en armonía con el parque.
- Posee la que quizá sea la población más escondida de España: Bulnes. Por sus dificultades orográficas, nunca fue posible hacer una carretera que llegara hasta allí o ni siquiera un camino parcelario por el que acceder con vehículo de motor. La única forma de llegar era andando por un penoso camino que salva en 2 kilómetros los 400 metros de desnivel del acceso en carretera más cercano. En 2001, tras retrasos y quejas ecologistas, se ha inaugurado un funicular bajo la roca para los vecinos y los turistas más perezosos.

Comienzo de la subida a pie al pueblo de Bulnes
- La facilidad de acceso a algunos de sus puntos, como los Lagos de Covadonga o Fuente Dé, unido a su belleza, hacen del Parque el segundo más visitado en España, sólo por detrás del de las Cañadas del Teide (en la isla canaria de Tenerife). El número de visitas anual se acerca a los 2 millones de personas.

Los Picos de Europa están dentro de la Cordillera Cantábrica, aproximadamente ubicados en su centro, pero tienen personalidad propia. ¿Por qué? Porque las características de esta cordillera se agudizan con diferencia en esta zona: Sus picos, son los más altos de toda la cordillera, aunque sin tampoco sacar mucha diferencia a los de otras zonas, pero lo especial aquí es que estamos cerca del mar, muy cerca. Esto provoca que los valles sean profundos, y por tanto, los desniveles brutales. Puedo dejar como dato que Torre Cerredo, máxima altura del Parque, de Asturias y de Castilla y León, con 2.648 metros de altura, está apenas a 10 kilómetros en línea recta de Caín, el pueblo más septentrional de León, a unos 550 metros sobre el nivel del mar. De hecho, Caín tiene el llamado "Pico Jultayu" sobre el mismo pueblo, literalmente, con unos 2.000 metros de altura y 1.500 metros de desnivel sobre el pueblo. Poncebos, con poco más de 200 metros de altura, es el punto más bajo del parque, y desde él estaremos a sólo 25 kilómetros en línea recta de las hermosas playas del este asturiano. Sí, no es una utopía, el mismo día puedes disfrutar de cumbres de más de 2.500 metros de altura y pasear junto al mar. Y esto no es una isla volcánica. Ninguna otra cadena montañosa europea tiene cumbres tan altas tan cerca del mar. Los Pirineos o los Alpes tienden a suavizarse al acercarse al mar... aquí ha sido casi al revés.

Río Cares, en el punto en el que se une al Duje y al Bulnes, junto a Poncebos
Pero ahí no es todo. Con unos desniveles tan grandes y la roca caliza como protagonista, los ríos y concretamente las gargantas o desfiladeros que forman, son majestuosos. Cada uno de los ríos que nace en Picos ha desgastado la roca y ha creado gargantas de singular belleza, tan estrechas como profundas. Por motivos de comunicación, todos esos desfiladeros han sido atravesados por carreteras, que en cada caso (siendo quizá el más notable en el Desfiladero de los Beyos) han supuesto grandes y difíciles obras de ingeniería. Bueno, todos no, una garganta se ha mantenido al margen de los coches, por lo literalmente imposible que es meter una carretera ahí: La Garganta del Cares.