viernes, 2 de enero de 2015

Hay arte en el CINTURÓN METROPOLITANO de BARCELONA (I): parte norte

Este blog suelo hablar de lugares alternativos, y creo que pocas cosas hay más alternativas que hablar no de una gran capital, sino de su área metropolitana. Lo que tradicionalmente es tierra de un urbanismo rápido, desordenado y más modesto que el de las grandes capitales... y encima de la de Barcelona, que no goza precisamente de una situación de privilegio entre los viajeros.

Masía Freixa, curioso edificio modernista en Terrassa/Tarrasa.
No voy a engañar a nadie, los mayores encantos del área metropolitana de Barcelona, están en la propia ciudad de Barcelona. Fuera de ella encontraremos pequeños rincones mucho más desconocidos, alternativos y dispersos. Pero existen, y aquí estoy yo para enseñarlos. Edificios medievales, modernistas, algún museo peculiar... allá vamos.


TERRASSA (Tarrasa en castellano)



La ciudad más poblada del Vallés, con más de 200.000 habitantes, conserva varios lugares que me llamaron especialmente la atención, siendo sin duda una de las poblaciones más interesantes de la zona. Uno es el conjunto episcopal de Égara, un lugar que nos traslada 1300 años hacia atrás, hacia uno de los mejores conjuntos de arte prerrománico, visigótico exactamente, del país. Las iglesias, que datan de los s. V al VIII, nos muestran cómo se entendía el cristianismo durante esa época: son pequeñas, muy oscuras, y sin apenas elementos decorativos, pero sin embargo bellas. El conjunto está formado por tres iglesias, y se ha anexado un pequeño edificio que hace las veces de museo y de terraza del complejo.

Una de las iglesias del complejo episcopal de Egara, en lo que en la actualidad es Terrassa/Tarrasa
Un segundo lugar es el curioso edificio modernista de la masía Freixa, más cercano al centro actual de la ciudad. Me recordó a las construcciones bizantinas de Bulgaria o Turquía, eso sí, con los arcos afilados característicos de Gaudí, que se extendieron a otros arquitectos modernistas. En este caso, a Lluís Muncunill i Parellada, que también dejó otros edificios modernistas en Tarrasa tales como la fachada del ayuntamiento.

Interior de una de las iglesias del complejo episcopal egarense (Tarrasa)
Pero Terrassa no acaba aquí; tras los discretos muros de la casa Alegre de Sagrera se esconde una opulenta casa de la antigua burguesía de la ciudad, vinculada a su pasado textil. De estilo ecléctico, donde el modernismo es protagonista, posee elegantes salones, una vistosa vidriera modernista y una llamativa colección de figuras chinas de porcelana, que nos sorprendió gratamente.

Por último el castillo-cartuja de Vallparadís completa el póker de ases del museo de Terrassa, junto al conjunto de iglesias de Égara y la casa Alegre. Estos edificios se pueden visitar gratuitamente cada primer domingo de mes, de 11 a 14 horas.

Terrassa es accesible desde Barcelona en tren de Renfe (línea R4 de cercanías, "rodalies" en catalán), en tren de la Generalitat (S1) y en coche (C-58). Está en zona 3 del área pública de transportes (TMB).


SANT CUGAT DEL VALLÈS (San Cugat del Vallés en castellano)



Esta privilegiada población, una de las de mayor prosperidad económica de los alrededores de Barcelona, guarda un soberbio monasterio medieval, que de hecho, da nombre a la ciudad, ya que está dedicado a San Cugat.

De estilos fundamentalmente románico y gótico, construido entre los siglos IX y XVI, destaca por su enorme claustro, por su rosetón en la fachada principal o por las vistosas capillas barrocas del interior. Por fuera, se conserva incluso parte de la muralla que lo resguardaba.

Monasterio de San Cugat del Vallés
San Cugat es accesible en coche, por la C-16 (de peaje y no precisamente barato) o dando algo de vuelta sea por la carretera de l'Arrabassada, o con la combinación de la C-58 y la A-7 o la de la A-2 y la A-7. En tren se accede con las líneas S1, S2, S5 o S55 desde la plaza de Cataluña de Barcelona. Está en zona 2 del área pública de transportes.


SABADELL



El interés de Sabadell se centra en lo que esconden sus muros. El "Institut Català de Paleontologia" es un museo que acoge exposiciones temporales, dedicadas a este mundo. Cuando lo visité tenían una interesante exposición sobre huesos de dinosaurios y el desarrollo de sus crías. Precisamente poco antes de ir nosotros a la exposición, una reproducción del esqueleto de un triceratops, muy apreciada en Sabadell, volvía al museo, y se ofrece con las puertas abiertas a todo aquel que quiera visitarlo.

Uno de los salones de la casa Turull, hoy en el museo de arte de Sabadell
Aparte de esto, el museo de arte de Sabadell, se ubica en la casa Turull, y precisamente ese hecho es lo que más interesante me pareció, ya que tras su modesta apariencia se conservan aun varias de las salas originales de la familia Turull, del siglo XIX. Típicas estancias de una familia de la burguesía catalana, que son si cabe más lujosas de lo normal en estos casos, debido a la visita a las mismas de la reina Isabel II en 1860.

El triceratops del ICP, en Sabadell
Sabadell está en zona 2 de la TMB. Se puede llegar desde Barcelona en trenes de Renfe (línea R4), de la Generalitat (línea S2) y en coche a través de la C-58.



BADALONA



Como dice la guía que tengo en casa, Badalona, "más que bonita, resulta entrañable". Sin grandes hitos turísticos, Badalona sí tiene cositas, que unidos a la cercanía a Barcelona, tal que casi parece un barrio más, la hacen interesante. Por orden cronológico, empezamos por visitar su legado romano, cuando Badalona era Baetulo. Bajo el subsuelo del museo de Badalona se conservan muros, mosaicos o esculturas de la Badalona romana.

Avanzamos varios siglos sin apenas movernos, dejamos atrás el patrimonio romano, porque en el un tanto olvidado barrio de "Dalt la Vila" se conserva la esencia de la Badalona medieval. Calles y casas encaladas que en algún momento me recordaron a Andalucía, algún edificio modernista y en general rincones alejados del ruido.

Mosaico romano en las ruinas de Baetulo, la ciudad romana escondida en el subsuelo de Badalona
Acabo Badalona con su agradable litoral, recuperado (como el de Barcelona) recientemente al haber dejado atrás un pasado industrial que actuaba como frontera entre la ciudad y la playa, ya que las fábricas estaban ubicadas junto al mar e impedían a los ciudadanos el acceso fácil a la costa. Como legado de ese pasado ha quedado la fábrica histórica de Anís del Mono. La escultura dedicada al símbolo de la bebida está frecuentemente asediada por los fotógrafos ocasionales, más veces habitantes de la propia ciudad que turistas propiamente dichos.

Badalona está en zona 1 de la TMB. Esto es, ir a ella vale lo mismo que desplazarse en metro o bus sin salir de Barcelona. Las líneas 2 y 10 de metro llegan a la ciudad, y también se puede ir en tren (línea R1) desde la plaza de Cataluña, el Arco de Triunfo o la estación de Sants, entre otras estaciones barcelonesas. Badalona cuenta con su propia red de líneas de bus que la comunican con Barcelona, especialmente con la parte norte, la más cercana al municipio.

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