sábado, 1 de abril de 2017

Un PALACIO IDEAL de un cartero maravillosamente loco (Hauterives)

La entrada de hoy va sobre un sitio que es de esos que sabía que iban a acabar protagonizando una entrada en este blog incluso antes de visitarlo; si escribo en este blog es para enseñar desde esta pequeña ventana al mundo lugares como éste. Historias que hacen que un lugar sea especial, y la de hoy no es para menos.

Vista de la fachada este, posiblemente la que más llame la atención del conjunto


¿UN PALACIO IDEAL?



Sí, así se le llama a la original construcción que da fama a Hauterives, un pequeño pueblo de la región francesa de "Ródano-Alpes" ("Rhône-Alpes" en francés), unos 75 kms. al sureste de Lyon. Un edificio difícil de clasificar, con un estilo que es distinto en cada fachada, y que puede evocar a la vez a la arquitectura de la India, de Indonesia o de un jardín de Gaudí, entre otros.

Pero si el edificio es sumamente llamativo a simple vista, más incluso puede resultar el quién y cómo lo hizo, puesto que su creador es un cartero, sin formación de arquitectura ni de arte, que encontró la inspiración durante sus horas de trabajo.

Corría abril del año 1879 cuando el azar cruzó a Ferdinand Cheval con una piedra a la que acababa de dar una patada sin querer. La piedra le resultó sumamente original en cuanto a su forma, y la recogió. Al día siguiente, mientras recorría kilómetros repartiendo el correo, fue consciente de que había muchas más piedras cuya forma le resultaba atractiva, más incluso que la del día anterior, y las fue recogiendo. Al principio las guardaba en su bolsillo, luego se hizo con una cesta, y acabó repartiendo el correo llevando una carretilla llena de piedras. Pensó en hacer realidad un sueño, ya que si la naturaleza era capaz de crear piedras tan hermosas, él podría intentar juntar muchas para dar forma a un palacio de la naturaleza. No resulta extraño que sus vecinos lo tacharan de loco por embarcarse en este proyecto tan excéntrico y trabajar en esas condiciones :)

La fachada oeste, como todas, destaca por su originalidad
El "facteur Cheval" (facteur es "cartero" en francés) compró un terreno en Hauterives para empezar a construir ese palacio. Su trabajo como cartero le dio la inspiración necesaria para emular edificios de todo el mundo en su obra, ya que parte del correo que distribuía eran postales, que empezaron a ponerse de moda poco antes de que empezara a trabajar. Las reproducciones de una casa de Argel, un palacio hindú, o una mezquita son ejemplos de esa inspiración recibida a través de las postales. Aunque es la naturaleza la principal representada, con reproducciones de numerosos animales reales o mitológicos, así como de una cueva. Según fue siendo consciente de la magnitud de su obra, le fue entrando incluso una cierta megalomanía, que se ve reflejada en las numerosas frases que dejó grabadas en el edificio, vanagloriándose a sí mismo. La más llamativa es la que dice "10000 días, 93000 horas, 33 años de sacrificios. Si hay alguien más obstinado que yo, que se ponga a trabajar". Y es que tras 33 años de trabajo, en 1912 dio por concluida su obra. Cheval contaba ya con 77 años.

Fachada norte, cargada también de curiosos detalles
En un principio, las élites ignoraron o incluso se burlaron de un palacio tan excéntrico, pero tras la muerte del creador, algunos artistas como Picasso, empezaron a expandir las bondades de la obra de Cheval. En 1969, y en una decisión no carente de polémica, André Malraux, ministro de cultura francés en aquel momento, dio al edificio la categoría de "monumento histórico". Sus detractores decían del "palais idéal" algo que podría traducirse como que "el conjunto era horroroso. Un angustiante grupo de incoherencias borrosas ideadas por un cabeza de chorlito". Malraux, sin embargo, dijo que "el gran representante del arte naïf en arquitectura estaba en Francia. Y que sería infantil, ingenuo, que nosotros, los franceses, que tenemos la suerte de tener la única gran obra arquitectónica de este estilo, no la protegiéramos y esperáramos a que poco a poco se destruyese".


TRABAJANDO POR UN SUEÑO MÁS ALLÁ DE LA JUBILACIÓN



Hoy, son más de 100.000 visitas anuales (personas que suelen quedar más que satisfechas) las que atestiguan que somos muchos los que opinamos que esto también es arte, y que el cartero "Cheval" era un tipo maravillosamente loco; tan loco, que al serle negado el derecho a ser enterrado dentro de su palacio, todavía tendría tiempo de dedicar otros 8 años a construirse, a su manera, una vistosa tumba en el cementerio del mismo pueblo. Como colofón sugiero el acercarse a verla, a unos 15 minutos andando del palacio (aunque también se puede ir en coche), para admirar la obstinada decoración que Cheval fabricó para su descanso eterno, y que acabó cuando tenía 85 años, 3 años antes de su muerte.

Tumba de Ferdinand Cheval, creada por él mismo y acabada cuando tenía 85 años

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