miércoles, 11 de marzo de 2015

19 horas de escala en DUBAI

La no existencia de vuelos directos a la India, país del que ya he hablado largo y tendido, nos obligó a hacer escala en una ciudad antes de llegar al país de Gandhi. Al final nos decantamos por volar con Emirates, cuyo "hub" está en Dubai. Por lo tanto Dubai fue la ciudad en la que hicimos escala tanto a la ida como a la vuelta de nuestro viaje.
A la ida cogimos una escala de apenas 4 horas y llegamos de noche, por lo que no salimos del aeropuerto. A este respecto debo decir que la terminal 3, en exclusiva de esta compañía aérea, me sorprendió por lo bien montada que está para el descanso del viajero. Se nota que es un aeropuerto concebido para los vuelos en escala, y existen tumbonas para dormir (algo impensable en España) y las más modernas instalaciones.

Vista en la playa del Burj al Arab, considerado el hotel más lujoso del mundo
 A la vuelta, sin embargo, se nos ocurrió coger una escala larga, de 19 horas, para conocer un poco la ciudad. Dubai tiene la ventaja de ser una urbe con edificios de fama mundial, muy distinta de Europa pero también de la India, y que con la reciente inauguración del metro (2009) se ha vuelto más accesible en transporte público. Además, frente a Doha (Qatar) Dubai no exige visado para abandonar el aeropuerto, por lo que económicamente disfrutar de una escala larga en la ciudad emiratí no se os irá de precio. Para aquellos que prefieran pasar más tiempo lo que yo escribo bajo estas líneas se les quedará corto, ya que no exploré a fondo la ciudad.


INTRODUCCIÓN A DUBAI



Dubai, famosa por su hotel "con barriga" de 7 estrellas y por alojar el edificio más alto del mundo, es la ciudad más poblada de un pequeño país llamado "Emiratos Árabes Unidos", ubicado en la península arábiga. Como su propio nombre indica, es la suma de 7 territorios autónomos llamados emiratos por estar gobernados por un emir, una especie de monarquía "a lo árabe". Dubai (que por adaptación a las reglas en castellano de acentuación se escribe "Dubái" en castellano) sin embargo es solo capital de su emirato y no de todo el país, ya que ese papel lo juega otra ciudad también famosa por sus petrodólares: Abu Dhabi (o Abu Dabi si lo castellanizamos).

Atardece sobre Dubai, en la zona del Burj Khalifa
Con una población actual similar a la de Barcelona, unos 1,6 millones de habitantes, y con un área metropolitana de 2,3 millones, reúne los estereotipos que se puedan imaginar de una próspera ciudad árabe. Aunque hace solo 40 años era una pequeña ciudad portuaria, hoy es un paradigma de la modernidad y prosperidad que las ventas de petróleo o gas han reportado a todo el país. Pero Dubai, consciente de que los hidrocarburos no estarán ahí para siempre, ha invertido su dinero de tal forma que su futuro no se base solo en la venta de materias primas, apuntando hacia el turismo o el negocio aéreo (al que ayuda mucho su ubicación en el centro del conjunto formado por Europa, Asia y África), entre otros sectores. Como España, una burbuja inmobiliaria explotó en 2007-2008 y la construcción ha bajado el ritmo desmedido de los primeros años del s.XXI, pero aun así, el lujo es el santo y seña de la ciudad. Testigos son, aparte de los edificios ya citados, la isla artificial con forma de palmera o las islas llamadas "the world", que se han hecho con forma de mapamundi.


QUÉ VIMOS EN DUBAI



Nuestra curiosidad nos llevó a querer ver los dos edificios ultramodernos que han dejado boquiabierto al mundo y han puesto a Dubai en el mapa: el hotel de 7 estrellas "Burj al Arab" y el edificio más alto del mundo, el "Burj Khalifa", con 828 metros, acabado en 2010, apenas dos años antes de que estuviéramos allí. Con nuestro poco manejo del transporte público de la ciudad y las enormes distancias apenas tuvimos tiempo para más. Quizá algún día podamos volver y disfrutar de algún otro lugar.

BURJ AL ARAB


El considerado hotel más lujoso del mundo es un curioso edificio "con barriga", como yo digo, ubicado en una isla artificial ligeramente metido en el mar. Dubai, como otras ciudades costeras lujosas, tiene numerosos tramos de playa considerados privados y no accesibles a personas ajenas a los mismos, y el área más cercana a este hotel es un ejemplo de ello. La vista con el sol de frente nos gustó mucho, y estuvimos sacando fotos del mismo mientras nos bañábamos en el mar Rojo en pleno invierno. Llegamos hasta allí desde el aeropuerto en metro, y no conscientes de lo lejos que pillaba del metro (a pesar de tener contacto visual) tuvimos una larga y cansada caminata hasta el mismo. Consejo: si compráis un billete ilimitado de metro para un día, como hicimos nosotros (poco más de 5€), no cometáis la novatada, y buscad la forma de acercaros al edificio en bus, ya que el uso de los buses también está incluido en el billete.

BURJ KHALIFA


Si ya os parece irreal el Burj al Arab, posiblemente os impresione más aun este gigante, que se va estrechando a medida que se gana altura. Parece increíble, pero su base está a prácticamente la altura del nivel del mar, con su cima a la altura a la que, por ejemplo, está situada la ciudad de León. Es impresionante tanto de día como de noche, y aconsejo la visita por la noche, ya que se monta un espectáculo gratuito de música, luces y juegos de agua en las fuentes que se ubican a sus pies, algo así como lo que se hace en Montjuic.

Burj Khalifa, con 828 metros, la construcción humana más alta de planeta

La torre es visitable, y se puede acceder a un mirador, que aunque no está en su cima, está a una altura considerable (a unos 600 metros). Eso sí, el mirador no es barato: a principios de 2012 pedían 22€ por la reserva anticipada, que se ha de hacer por internet, y el cuádruple por acceder sin reserva anticipada ni hacer cola. Viendo los precios hoy, el precio es todavía mayor, algo a lo que no ayuda la baja cotización del euro en el momento de escribir estas líneas. Yo no subí.


QUÉ NOS LLAMÓ LA ATENCIÓN DE DUBAI



Merece la pena pasar unas horas en Dubai, incluso aunque no te guste ese prototipo de ciudad ultramoderna (como es mi caso), por lo singular del lugar, especialmente para alguien no acostumbrado a viajar a estos países donde los petrodólares están hasta debajo de las piedras. Aquí os dejo algunas de las cosas que me llamaron poderosamente la atención de la ciudad emiratí, por las que no me habría importado pasar algo más de tiempo:
1.- A pesar de la modernidad y el nulo rechazo a las relaciones con Occidente, con el que el comercio es enorme aunque la distancia no ayude, me pareció un país en el que la gente no ha renunciado a muchas de sus costumbres, empezando por la forma de vestir. Sorprende ver muchas mujeres con el velo integral (niqab), dejando ver solo sus ojos; y la inmensa mayoría de hombres, a excepción de turistas y extranjeros residentes, con el velo sobre la cabeza sujetado por una cinta negra, y las largas túnicas que les cubren de cuello a tobillos. En general, todos los países de la península arábiga son bastante conservadores en cuanto a religión se refiere.

Espectáculo nocturno de efectos de agua, luz y sonido, en la zona del Burj Khalifa
2.- El lujo. Si bien en el Islam está mal visto presumir de la prosperidad económica y en la mayoría de países musulmanes eso se aplica a rajatabla, no sucede lo mismo en Dubai. La moderna arquitectura compite presumida con los coches de los dubaitíes. La última muestra de ese gusto por los coches caros es el capricho de la policía de la ciudad, que desde 2013 patrulla las calles en Lamborghini.
3.- Y sin embargo, no se puede decir que Dubai sea caro: el hecho de ser un país libre de impuestos, ya que las ganancias vendiendo materias primas permiten eximir del pago de impuestos a sus ciudadanos, hace que los precios sean similares a los de una ciudad de ese tamaño en España, o incluso más baratos. Cenamos unos bocadillos por unos 6€ por persona en el centro comercial junto al Burj Khalifa, e ir en taxi de nuestro hotel al aeropuerto a las 5 de la madrugada, algo que nos llevó unos 15 minutos, tuvo un precio de menos de 10€. Nuestro hotel nos costó 38€ y tenía dos estrellas.


CLIMA. CUÁNDO IR.



Dubai nos ofreció un tiempo excelente porque fuimos en pleno invierno, un 10 de febrero. En ese momento tuvimos unos 23-25ºC de temperatura máxima, y poco menos de temperatura mínima, con un sol radiante. El agua no estaba fría, y de hecho aun sin tener bañador nos levantamos los pantalones y nos mojamos hasta las rodillas encantados.

En general las lluvias son muy escasas en cualquier época del año, y no en vano el desierto rodea a la ciudad. Se calcula una media anual de poco más de 100 litros de agua por metro cuadrado.

Vista nocturna del Burj Khalifa
El verano allí es la temporada baja ya que se superan casi todos los días los 40ºC estando en ocasiones la temperatura coqueteando con los 50ºC. Durante la noche baja algo la temperatura pero tampoco demasiado: en agosto la temperatura mínima media es de unos 30ºC. En todo caso, el aire acondicionado es el mejor amigo del ser humano durante esas épocas.

sábado, 14 de febrero de 2015

El puerto amurallado: DUBROVNIK

Un servidor frente a las murallas de Dubrovnik, disfrutando de la vista del fuerte de Revelin
Llevo tiempo queriendo escribir sobre esta ciudad, la más famosa y sin lugar a dudas singular ciudad costera de la antigua Yugoslavia, hoy en la región croata de Dalmacia. Un lugar de cuento de hadas, una especie de "Ávila con sabor a sal", con arquitectura de aires venecianos pero que durante siglos fue "a su bola", sin depender de la hoy ciudad italiana. Dubrovnik lo tiene todo, un patrimonio muy interesante, unas murallas imponentes y una privilegiada situación junto al mar pero a escasa distancia de las montañas que la separan de Bosnia y Herzegovina, antaño otra república del mismo país, hoy otro país distinto, cada vez más distante culturalmente.

Pero tras el innegable aire pintoresco de la antigua Ragusa, Dubrovnik también es una ciudad que ha sufrido. Dos fechas han quedado marcadas en el calendario de su vida. La primera, el terremoto que la destrozó el 1 de abril de 1667, matando a casi la mitad de sus habitantes (5.000 muertos). La segunda, el bombardeo y asedio al que fue sometida durante la guerra de los Balcanes. Los ocho meses de asedio (entre 1991 y 1992) provocaron la muerte de casi un centenar de personas, y que 2/3 de las viviendas recibieran impactos que obligaron a cambiar las tejas de los tejados. Esto puede comprobarse ya que aunque se procuró utilizar materiales similares el color más "nuevo" y oscuro de las tejas deja ver su modernidad.

No obstante, la ciudad hoy luce de tal modo que no se notan las huellas de esa todavía cercana y horrible guerra. Tras haber visto Sarajevo y Mostar, donde sí se notan esas huellas, ver Dubrovnik (y Croacia en general) deja claro que sufrió menos y que ha tenido mayores recursos para recuperarse antes de aquel infierno.

Detalle de la muralla interior de Dubrovnik, contundente como pocas


HISTORIA



Ragusa, el nombre que recibía la histórica Dubrovnik (y por el que todavía se la puede denominar) ha sido una pujante ciudad desde tiempos remotos. Al contrario que Split, no conserva restos romanos ya que fue fundada con posterioridad, y la información escrita más antigua sobre ella data del siglo VII. Tras un primer periodo bizantino, Ragusa estuvo bajo control veneciano varios siglos. Hasta que en 1358 Venecia se retiró de la ciudad.

La llegada de los turcos motivó a Ragusa a llegar un acuerdo con el imperio otomano por el cual éste no invadiría la ciudad a cambio de que Ragusa pagara un tributo. Y así fue, Dubrovnik fue una pujante república independiente durante siglos, nunca fue invadida por los otomanos, a pesar de que se quedaron muy cerca. La frontera entre los otomanos y Ragusa coincide, y no por casualidad, con la línea que hoy separa Bosnia y Herzegovina con Croacia, a apenas 7 kms. en línea recta y 12 si se va en coche.

Ragusa, cuya capital tenía apenas 1 kilómetro cuadrado, se enriqueció y embelleció durante esta época, gracias al comercio marítimo, hasta el punto de ser una dura rival de Venecia en el Adriático y el resto del Mediterráneo Central. Hasta que el ya citado terremoto de 1667 acabara con buena parte de ella. Fue el fin de una era en la que en Dubrovnik se hablaba un dialecto similar al veneciano para pasar a ser territorio de habla eslava, como sigue siendo hoy.

Vista de Dubrovnik desde un mirador de la carretera
En 1808 Napoleón conquistó la república, que pasó a manos austriacas solo siete años después. Como el resto de la zona, Dubrovnik pasó a formar parte de Yugoslavia tras el final de la primera guerra mundial, y así seguiría siendo hasta principios de los 90.

En 1979, cuando España y muchos otros países aun no tenían ningún lugar en la exclusiva lista, el centro de la ciudad Dubrovnik entró a formar parte del patrimonio de la humanidad. Aunque esta privilegiada denominación no la salvó de los daños que sufrió en la guerra de los Balcanes.

Dubrovnik, como la mayor parte de Croacia, votó masivamente a favor de independizarse de Yugoslavia en el referendo del 19 de mayo de 1991. Pero su historia y su emplazamiento geográfico, a 7 kms. de Bosnia y Herzegovina y apenas a 40 de Montenegro, hicieron que el ejército yugoslavo iniciara las hostilidades poco después, llegando incluso a asediar la ciudad entre octubre de 1991 y mayo de 1992. Aunque el número de víctimas y el destrozo general causados por la guerra fueron muy inferiores a lo ocurrido en Bosnia y Herzegovina (ya he hablado de Mostar y de Sarajevo en el blog, dos de las protagonistas de esa horrible guerra), murieron más de un centenar de personas. El resto de la guerra, la amenaza serbomontenegrina permaneció, aunque no se produjeron daños comparables a los del sitio. En esos años se habló incluso de que Dubrovnik se constituyera como "ciudad-estado", al estilo de Mónaco, aunque esa aspiración se ha ido diluyendo con el tiempo. La reconstrucción, bajo la guía de la UNESCO, se llevó a cabo durante la segunda mitad de la década de los 90.

Dubrovnik desde las murallas que la envuelven
Una vez acabada la guerra, y más aún cuando acabó la reconstrucción, Dubrovnik volvió "por sus fueros", recibiendo el turismo cultural y de sol y playa que ya empezó a recibir en la época yugoslava y que temporalmente perdió debido a la guerra. La reciente incorporación de Croacia a la Unión Europea probablemente provoque un aumento de la popularidad del país con un potencial turístico excelente, no solo por su más de un millar de islas o el resto del litoral, sino por una naturaleza preciosa (tiene 8 parques nacionales, entre ellos el famoso parque de los lagos de Plitvice, en un área similar a la de Aragón y Navarra juntas) y un patrimonio muy rico, con otras ciudades patrimonio mundial declarado por la UNESCO, tales como Split, Sibenik o Trogir (todas en Dalmacia, no muy lejos de Dubrovnik).


QUÉ VER EN DUBROVNIK



Como pasa con otras ciudades, el conjunto parece imponerse sobre un monumento o edificio de esta ciudad dálmata. Pero si tuviera que empezar la lista con uno, diría que debo hacerlo por la muralla. Con una longitud de 2 kms. aproximadamente, y una altura de entre 4 y 6 metros, no son puro atrezzo sino que han servido como defensa de la ciudad. Datan de los s. XII a XVII, y son notablemente mayores en los lados que dan a tierra que en los que dan al mar; la parte marítima está protagonizada por un acantilado de grandes dimensiones que ya otorga cierta protección por sí solo. Contiene fundamentalmente dos puertas históricas, una a cada extremo (Pila y Ploca), en la parte que da a tierra, más una tercera más reciente (Buza); hoy resulta fácil pasar por ella pero antaño, con dos arcos y un foso, no debió resultar en absoluto sencillo a los posibles conquistadores... en la parte marítima menos escarpada se encuentra el puerto histórico, protegido por fuertes y/o la propia muralla. En la práctica, el puerto de la ciudad en la actualidad se ubica fuera del recinto histórico, en la parte moderna, pero la zona del puerto histórico nos proporcionará una foto clásica y típica de Dubrovnik.



En Dubrovnik todo se adapta a su pasado, a sus murallas, como este campo de juego. Pero ojo, que Ante Tomic, estrella del Barça de baloncesto, es natural de la ciudad :P
Las murallas son visitables, se puede recorrer su perímetro completo, y proporcionarán preciosas vistas de la ciudad y del mar que la envuelve, aparte de otras curiosidades, como este singular campo de baloncesto :)

Una vez pasadas las murallas por cualquiera de las dos puertas históricas, sorprende la monumental calle principal. Se llama "Stradun", y se ubica en el lugar que ocupaba antiguamente un canal que separaba Ragusa de tierra firme. Sí, el casco antiguo de Dubrovnik fue en su día una isla. Esta ancha y equilibrada calle tiene edificios similares a ambos lados, algo inusual en un conjunto medieval; el motivo es que esa zona sufrió destrozos durante el terremoto de 1667, y al ser reconstruida, se decidió hacerlo de esa forma algo más moderna y estética.

A los extremos de Stradun, se erigen algunos de los edificios más interesantes que tiene la ciudad intramuros. Según entramos desde la puerta norte, tenemos la fuente de Onofrío, que sigue surtiendo de agua a la ciudad, junto a la iglesia del Salvador, una iglesia renacentista que presume de haber sobrevivido al terremoto de 1667. Junto a ella, el monasterio de San Francisco, que sí sufrió más las consecuencias del terremoto, y que guarda en su interior un vistoso claustro.

Bastiones defensivos junto al puerto
Al otro lado, nos encontraremos con la plaza de la Logia (Luza en croata). Esta plaza, una de las principales de la ciudad, tiene a un lado el palacio "Sponza", sede del archivo municipal donde una muestra permanente honra a los caídos en Dubrovnik durante la guerra de los Balcanes. Junto a él, la torre del reloj, bajo cuyo arco se puede pasar para salir por la muralla sur de la ciudad. Y frente al palacio Sponza la iglesia de San Blas, una de las más destacables de Dubrovnik, de estilo barroco y que está dedicada al patrón de la ciudad. Presidiendo la plaza veremos una estatua de Rolando, que me recordó (en pequeño) a la que existe en Bremen (Alemania). En ambos casos simbolizan la independencia de estas ciudades-estado, aunque en el caso de Dubrovnik también parecen honrar a un soldado que les salvó de la invasión árabe.

Apenas salimos de la plaza dejando San Blas a mano derecha llegamos al palacio de los rectores, precioso edificio gótico del s. XV, que hoy es el museo de la ciudad.  Detrás de ella, llegamos a la catedral. Es barroca, estilo en el que se reconstruyó buena parte de la ciudad tras el fatídico terremoto, y está dedicada a la asunción de la virgen María.

Vista nocturna de Stradun, con sus casas homogéneas posteriores al terremoto. Ésta es hoy la arteria principal del casco antiguo de la antigua Ragusa, hoy Dubrovnik
El fuerte de Revelin, situado extramuros al norte de la ciudad, os dará una visita espectacular del conjunto amurallado. Esta construcción militar, un tanto tosca, ofrece una de las mejores vistas sin contar las propias murallas.

¡Y sin contar el teleférico! Aquí no subímos, lo confieso, pero a juzgar por las fotos debe estar bastante bien. Nosotros estuvimos dos días nublados en los que no se veía apenas la estación superior del teleférico, así que no merecía la pena subir. ¡Tendremos que volver!

Por lo demás, Dubrovnik es pasear, pasear y pasear, viendo las murallas junto al mar, el puerto o simplemente las calles de baldosas y edificios blancos, tan típicamente dálmatas. De noche la ciudad ofrece un halo de misterio con su iluminación, así que recomiendo pasear también en ese momento y dejarse enamorar por esta ciudad llena de encanto.

Vista del fuerte de Ravelin desde las murallas de Dubrovnik

miércoles, 28 de enero de 2015

AYAZ QALA: arenas rojas, yurtas y fortalezas de barro en el desierto de Uzbekistán

Campamento de yurtas de Ayaz Qala, con la fortaleza que le da nombre al fondo

Como alto en el camino entre tanta madraza y mezquita de color turquesa, bien puede valer esta escapada de una noche, que se puede hacer fácilmente desde la ciudad de Jiva (o Khiva), eso sí, con la ayuda de un guía. Comparado con el precio de visitar las ciudades, la experiencia de la yurta será más cara, pero merece la pena, y resultará más económica cuantos más seáis los que compartáis coche.


HACER EL KAZAJO (O EL KIRGUIKO) SIN PAGAR MÁS VISADOS, EN UZBEKISTÁN



Eso es dormir en una yurta. Como ya expliqué en otra entrada introductoria sobre Uzbekistán, el territorio en el que hoy está Uzbekistán es uno de los lugares de Asia Central donde la gente menos se ha dedicado al nomadismo; a eso se debe que sea más rico en arquitectura monumental que cualquiera de sus vecinos. Aunque naturalmente, cuando tienes 450.000 km2 de superficie, casi tanto como la España peninsular, no hay un patrón uniforme de comportamiento. También ha habido nómadas en Uzbekistán.

En las tierras que hoy ocupa Uzbekistán las principales poblaciones se colocaron cercanas a los ríos (Syr Darya y Amu Darya), y eso ayudó a que sus pobladores se volvieran sedentarios. Cosa que ocurrió en una media muy inferior en sus vecinos, como por ejemplo Kirguistán y Kazajistán, que seguían practicando masivamente el nomadismo cuando llegó el imperio ruso primero y los bolcheviques después.

Esqueleto de una yurta
Sin embargo, aprovechando el tirón turístico que puede tener el pasar una "noche nómada" evitando el engorro de tener que cruzar fronteras para ello, existen campamentos de yurtas en Uzbekistán, y son una buena opción para pasar una noche bajo las estrellas del desierto y conocer lo que es una yurta, aparte de acercarse a una de las características más singulares de la población de Asia Central, su carácter nómada.


¿QUÉ ES UNA YURTA?



Una yurta es la casa de la población nómada de Asia Central, siendo probablemente Mongolia su primera patria. Tiene un esqueleto hecho en madera, sobre el que se pone una cubierta gruesa que permite aislar térmicamente el interior, ya que en esa parte del mundo las temperaturas son muy extremas, tanto por calurosas en verano y de día como por frías en invierno. Por fuera son austeras pero por dentro se suelen decorar con telas de vivos colores, y su capacidad está pensada para una familia, pudiendo dormir en ella sin apreturas unas 6-8 personas.

Los turistas suelen dormir en ellas, al menos en la medida de lo posible, sin compartirlas con desconocidos. En nuestro campamento, cuando fuimos nosotros, había unas 10-12 yurtas montadas, y los turistas ocupábamos solamente 4. 

Interior de nuestra yurta comedor
Viendo cómo son me pregunto cómo los nómadas podían transportarlas... porque no tienen pinta de pesar poco precisamente.


¿DÓNDE DORMIR EN UNA YURTA?



Existen varios campamentos de yurtas en Uzbekistán, y el elegirlo dependerá de qué queramos hacer durante el tiempo que pasemos en ellos y de cuál nos interese más a nivel logístico para llegar. Los dos más populares son el de Ayaz Qala, que es en el que dormimos nosotros, que está junto a la fortaleza homónima, unos 60 kms. al norte de Urgench (100 desde Jiva), y el del lago Aydarkul, un pantano ubicado unos 160 kms. al norte de Samarcanda, cerca de la frontera con Kazajistán. En el primero, existe la posibilidad de ver el reducido lago Ayaz, y las diferentes fortalezas de barro de la zona. El segundo es una buena opción para pegarse un chapuzón en este país doblemente cerrado al mar.


¿CÓMO LLEGAR?



No hay transporte público para llegar al campamento de yurtas de Ayaz Qala, y la única opción posible es yendo en viaje organizado, sea en coche o en bus. Nosotros contratamos los servicios de un guía, que habla un español más que correcto, además de ruso e inglés como idiomas extranjeros. Disfrutamos mucho de su compañía y ayuda y os lo recomendamos, se llama Izzat Jumaniyazov y contacté con él con el mail khorezm@gmail.com.

Ayaz Qala, vista desde su lado sur
El viaje es algo más largo de lo que podría parecer por los baches de la carretera. Creo recordar que nosotros tardamos algo más de 2 horas en llegar desde Jiva (100 kms.). Con Izzat se puede contratar la visita a 3 fortalezas de barro de los alrededores (una visible desde las yurtas, el resto a varias decenas de kilómetros), la visita a 8 fortalezas o incluso el ir hasta Nukus (famoso por su museo de arte moderno) o Moynaq, para apreciar la huella del desastre ecológico del mar de Aral. Para esto último sería necesario pasar una noche más, sea en Moynaq, con escasas opciones de alojamiento, o en Nukus.

Nosotros solo cogimos el pack de las 3 fortalezas, ya que aunque yo tenía curiosidad por ver los barcos oxidados varados en el desierto que antes era un mar que daba de comer a los pueblos costeros, Moynaq está muy lejos y no nos motivaba lo suficiente hacer 400 kms. para ver un lugar pasto de la desolación, la contaminación o la emigración.

Lagartija típica de esa zona
El pack que se coja en el campamento de yurtas directamente, o a través de Izzat o algún otro guía, incluirá a buen seguro el desayuno y, si se desea, la cena de la noche anterior o la comida del día siguiente. Nuestro precio fue de 35$ por persona y noche incluyendo desayuno y cena. El desplazamiento va aparte, y en nuestro caso fue de 60$. Izzat se quedó allí a dormir.


¿QUÉ HACER? AYAZ QALA Y SU EXTRAÑÍSIMO LAGO



Desde el campamento de yurtas se ve la Ayaz Qala, situada a poco más de 1 kilómetro, que es un buen lugar para ver el atardecer. Este conjunto de fortalezas de los siglos III al VIII se sitúa en unas pequeñas colinas con espléndidas vistas en lo que es el principio del desierto de Kyzyl Kum; no muy lejos queda "Boston", el último pueblo, que nada tiene que ver con su homónimo estadounidense. Las construcciones, hechas de barro, mucho me temo que seguirán sufriendo el desgaste producido por las pisadas de los turistas, por lo que se pide caminar con cuidado. Sorprende ver que hace más de 1.500 años ya alguien poblaba estas áridas e inhóspitas tierras, en lo que parece que era una especie de territorio feudal.

Fantasmagórica planta convertida en escultura de sal. Lago de Ayaz Qala. El líquido junto a ella se supone que es agua
También visible y accesible a pie desde el campamento de yurtas (aunque en dirección opuesta) podemos disfrutar del extraño lago "Ayaz", o "Ayaz Qala". Y digo extraño porque tanto el viaje hasta él como el lago en sí fueron quizá lo más raro que vimos en Uzbekistán, teniendo en cuenta que cada día vimos cosas que nos parecieron muy extrañas. Para empezar, el lago parece cerca del campamento, y tiene una pista claramente definida que llega hasta él, pero no está tan cerca como parece, tardamos media hora solo en ir; yo me acordé de los míticos espejismos que se dice que se sufren en el desierto cuando fuimos hasta él. Además, la caminata la hicimos sin agua, ni sombrero, ni protección solar; eran las 9 de la mañana cuando comenzamos y la temperatura era agradable, pero enseguida nos dimos cuenta del error. El sol pica aun estando en septiembre y siendo esa hora, y el clima más seco que he sufrido nunca me hizo echar de menos algo de agua, que engullí al llegar a la yurta. Por último, decir que la caminata no la haces solo, no... ese desierto está lleno de vida, con lagartijas y moscas mostrando su presencia, las primeras corriendo según sienten que caminas junto a ellas, y las segundas molestando constantemente.

Otro detalle del color del agua de este lago
Cuando llegas al lago piensas: ¿qué es esto? Yo me sentí en el último rincón de la tierra. Aquello es una pequeña franja de agua de un color muy oscuro en la parte más profunda que tiende al color rojizo y luego marrón conforme la profundidad es menor. El agua debe tener un alto contenido en sal, y de hecho las orillas están llenas de sal, y me asusté al caminar por ellas y hundir los tobillos con mi peso. Para colmo, las plantas más cercanas al lago se han convertido en petrificadas estatuas de sal, configurando un lugar que es de lo más bizarro que he visto en toda mi vida. Al ver el lago entendimos que Izzat nos dijera antes que no era apropiado para el baño; da la sensación de que aquello es algún tipo extraño de ácido más que de agua, aunque el perro del campamento de yurtas, que nos siguió, se bañó con la naturalidad de aquél que lo hace todos los días.


OTRAS FORTALEZAS



El paquete que contratamos con Izzat incluía la visita a otras dos fortalezas, ya alejadas del campamento de yurtas. La primera fue la "Toprak Qala", la de mayor tamaño de todas y quizá la más impresionante. Las ruinas de este enorme palacio de barro de 350 x 500 metros, que según Izzat tienen más de 2000 años de antigüedad, empiezan inexorablemente a erosionarse, pero siguen siendo imponentes. Hay que pisar con cuidado para evitar incrementar ese deterioro. Izzat nos explicó a qué se cree que se dedicaban las estancias del palacio, debido a lo que nos ha llegado hasta nuestros días. Por ser más popular coincidimos en ella con dos autobuses de turistas y hay que pagar una pequeña suma por aparcar junto a ella, siendo la única fortaleza de las tres que no vimos en la más absoluta soledad.

La inmensa e impresionante ruina de Toprak Qala
A poca distancia de la Toprak Qala se llega a la Kyzyl Qala, una fortaleza más moderna, en cierto modo mejor conservada, pero por su edad de menor valor artístico e histórico. Datada en los siglos XIII y XIV, la "fortaleza roja", que es lo que literalmente, es otra muralla desdentada de barro a la que se puede entrar en total soledad (y abandono).


LA UNESCO Y UN POSIBLE FUTURO RECONOCIMIENTO



La Ayaz Qala y la Toprak Qala son las primeras fortalezas del listado existente en el desierto uzbeko que aspiran a ser patrimonio de la humanidad por la UNESCO, ya inscritas como candidatas. Sinceramente ese reconocimiento es de las pocas opciones que quedan para que estas fortalezas no desaparezcan víctimas del abandono y de la erosión natural o provocada por los todavía pocos visitantes que reciben. Espero que no caigan en el olvido.

Kyzyl Qala, con sus muros ruinosos de una decena de metros

viernes, 2 de enero de 2015

Hay arte en el CINTURÓN METROPOLITANO de BARCELONA (I): parte norte

Este blog suelo hablar de lugares alternativos, y creo que pocas cosas hay más alternativas que hablar no de una gran capital, sino de su área metropolitana. Lo que tradicionalmente es tierra de un urbanismo rápido, desordenado y más modesto que el de las grandes capitales... y encima de la de Barcelona, que no goza precisamente de una situación de privilegio entre los viajeros.

Masía Freixa, curioso edificio modernista en Terrassa/Tarrasa.
No voy a engañar a nadie, los mayores encantos del área metropolitana de Barcelona, están en la propia ciudad de Barcelona. Fuera de ella encontraremos pequeños rincones mucho más desconocidos, alternativos y dispersos. Pero existen, y aquí estoy yo para enseñarlos. Edificios medievales, modernistas, algún museo peculiar... allá vamos.


TERRASSA (Tarrasa en castellano)



La ciudad más poblada del Vallés, con más de 200.000 habitantes, conserva varios lugares que me llamaron especialmente la atención, siendo sin duda una de las poblaciones más interesantes de la zona. Uno es el conjunto episcopal de Égara, un lugar que nos traslada 1300 años hacia atrás, hacia uno de los mejores conjuntos de arte prerrománico, visigótico exactamente, del país. Las iglesias, que datan de los s. V al VIII, nos muestran cómo se entendía el cristianismo durante esa época: son pequeñas, muy oscuras, y sin apenas elementos decorativos, pero sin embargo bellas. El conjunto está formado por tres iglesias, y se ha anexado un pequeño edificio que hace las veces de museo y de terraza del complejo.

Una de las iglesias del complejo episcopal de Egara, en lo que en la actualidad es Terrassa/Tarrasa
Un segundo lugar es el curioso edificio modernista de la masía Freixa, más cercano al centro actual de la ciudad. Me recordó a las construcciones bizantinas de Bulgaria o Turquía, eso sí, con los arcos afilados característicos de Gaudí, que se extendieron a otros arquitectos modernistas. En este caso, a Lluís Muncunill i Parellada, que también dejó otros edificios modernistas en Tarrasa tales como la fachada del ayuntamiento.

Interior de una de las iglesias del complejo episcopal egarense (Tarrasa)
Pero Terrassa no acaba aquí; tras los discretos muros de la casa Alegre de Sagrera se esconde una opulenta casa de la antigua burguesía de la ciudad, vinculada a su pasado textil. De estilo ecléctico, donde el modernismo es protagonista, posee elegantes salones, una vistosa vidriera modernista y una llamativa colección de figuras chinas de porcelana, que nos sorprendió gratamente.

Por último el castillo-cartuja de Vallparadís completa el póker de ases del museo de Terrassa, junto al conjunto de iglesias de Égara y la casa Alegre. Estos edificios se pueden visitar gratuitamente cada primer domingo de mes, de 11 a 14 horas.

Terrassa es accesible desde Barcelona en tren de Renfe (línea R4 de cercanías, "rodalies" en catalán), en tren de la Generalitat (S1) y en coche (C-58). Está en zona 3 del área pública de transportes (TMB).


SANT CUGAT DEL VALLÈS (San Cugat del Vallés en castellano)



Esta privilegiada población, una de las de mayor prosperidad económica de los alrededores de Barcelona, guarda un soberbio monasterio medieval, que de hecho, da nombre a la ciudad, ya que está dedicado a San Cugat.

De estilos fundamentalmente románico y gótico, construido entre los siglos IX y XVI, destaca por su enorme claustro, por su rosetón en la fachada principal o por las vistosas capillas barrocas del interior. Por fuera, se conserva incluso parte de la muralla que lo resguardaba.

Monasterio de San Cugat del Vallés
San Cugat es accesible en coche, por la C-16 (de peaje y no precisamente barato) o dando algo de vuelta sea por la carretera de l'Arrabassada, o con la combinación de la C-58 y la A-7 o la de la A-2 y la A-7. En tren se accede con las líneas S1, S2, S5 o S55 desde la plaza de Cataluña de Barcelona. Está en zona 2 del área pública de transportes.

Actualización 2020: Las paradas de todo el término municipal de Sant Cugat, aunque están en zona 2, ya forman parte del área a la que se puede acceder con billetes de la zona 1 de transporte público.


SABADELL



El interés de Sabadell se centra en lo que esconden sus muros. El "Institut Català de Paleontologia" es un museo que acoge exposiciones temporales, dedicadas a este mundo. Cuando lo visité tenían una interesante exposición sobre huesos de dinosaurios y el desarrollo de sus crías. Precisamente poco antes de ir nosotros a la exposición, una reproducción del esqueleto de un triceratops, muy apreciada en Sabadell, volvía al museo, y se ofrece con las puertas abiertas a todo aquel que quiera visitarlo.

Uno de los salones de la casa Turull, hoy en el museo de arte de Sabadell
Aparte de esto, el museo de arte de Sabadell, se ubica en la casa Turull, y precisamente ese hecho es lo que más interesante me pareció, ya que tras su modesta apariencia se conservan aun varias de las salas originales de la familia Turull, del siglo XIX. Típicas estancias de una familia de la burguesía catalana, que son si cabe más lujosas de lo normal en estos casos, debido a la visita a las mismas de la reina Isabel II en 1860.

El triceratops del ICP, en Sabadell
Sabadell está en zona 2 de la TMB. Se puede llegar desde Barcelona en trenes de Renfe (línea R4), de la Generalitat (línea S2) y en coche a través de la C-58.



BADALONA



Como dice la guía que tengo en casa, Badalona, "más que bonita, resulta entrañable". Sin grandes hitos turísticos, Badalona sí tiene cositas, que unidos a la cercanía a Barcelona, tal que casi parece un barrio más, la hacen interesante. Por orden cronológico, empezamos por visitar su legado romano, cuando Badalona era Baetulo. Bajo el subsuelo del museo de Badalona se conservan muros, mosaicos o esculturas de la Badalona romana.

Avanzamos varios siglos sin apenas movernos, dejamos atrás el patrimonio romano, porque en el un tanto olvidado barrio de "Dalt la Vila" se conserva la esencia de la Badalona medieval. Calles y casas encaladas que en algún momento me recordaron a Andalucía, algún edificio modernista y en general rincones alejados del ruido.

Mosaico romano en las ruinas de Baetulo, la ciudad romana escondida en el subsuelo de Badalona
Acabo Badalona con su agradable litoral, recuperado (como el de Barcelona) recientemente al haber dejado atrás un pasado industrial que actuaba como frontera entre la ciudad y la playa, ya que las fábricas estaban ubicadas junto al mar e impedían a los ciudadanos el acceso fácil a la costa. Como legado de ese pasado ha quedado la fábrica histórica de Anís del Mono. La escultura dedicada al símbolo de la bebida está frecuentemente asediada por los fotógrafos ocasionales, más veces habitantes de la propia ciudad que turistas propiamente dichos.

Badalona está en zona 1 de la TMB. Esto es, ir a ella vale lo mismo que desplazarse en metro o bus sin salir de Barcelona. Las líneas 2 y 10 de metro llegan a la ciudad, y también se puede ir en tren (línea R1) desde la plaza de Cataluña, el Arco de Triunfo o la estación de Sants, entre otras estaciones barcelonesas. Badalona cuenta con su propia red de líneas de bus que la comunican con Barcelona, especialmente con la parte norte, la más cercana al municipio.

martes, 30 de diciembre de 2014

De MUSEOS por VALENCIA

Cuando me puse a preparar la que fue nuestra cuarta escapada a Valencia, por ser invernal, me centré en descubrir Valencia más allá de sus muros, en ver sus museos. Y me sorprendió ver que había muchos, y algunos bastante o muy buenos. Casi todos son gratuitos domingos y festivos, algunos también los sábados, así que son aptos para los bolsillos más ajustados.


1.- MUSEO DE CERÁMICA - PALACIO DEL MARQUÉS DE DOS AGUAS



Este museo merece ser mencionado en primer lugar porque es una maravilla. Más allá de la cerámica expuesta, digna de la que es una de las tierras de mayor tradición y arraigo en España en este terreno, es mayor el placer de ver este palacio por dentro que el de apreciar la colección expuesta.

Interior del palacio del marqués de Dos Aguas, hoy museo de cerámica
El palacio, de los siglos XVIII y XIX, y de estilo barroco y rococó, parece un palacio real en pequeño, por el lujo de sus salas y salones. Se alternan salas más corrientes con habitaciones y salones sin apenas cerámica en los que el encanto del edificio es el reclamo.

Precio: gratuito sábados tarde, domingos y festivos, además de 18 de abril, 18 de mayo, 12 de octubre, 6 de diciembre. 3€ en caso contrario.


2.- MUSEO DE BELLAS ARTES



Este museo se disputa el título de ser una de las mejores y mayores colecciones de pintura de España, tras el Prado, y rivalizando con otras colecciones como la de su homólogo sevillano. Pintura gótica, renacentista, naturalista; de origen español, italiano, flamenco, holandés... todo eso tiene representación en el museo.

El palacio de Pío V aloja el museo de Bellas Artes de Valencia
Precio: gratuito


3.- MUSEO DE CIENCIAS NATURALES (PALEONTOLOGÍA)



Mucho antes de la existencia de la ciudad de las artes y las ciencias, Valencia ya disponía de este museo, que ahora está especialmente enfocado a la paleontología, aunque no en exclusiva. Presume de tener los mejores fósiles sudamericanos existentes en un museo europeo, y su sección dedicada a los dinosaurios, con esqueletos completos (o casi) de varios de estos gigantescos reptiles, hará las delicias de sus aficionados.

Uno de los fósiles del museo de ciencias naturales (paleontología) de Valencia

Pero no solo hay dinosaurios, ya que allí se encuentran otros fósiles de seres prehistóricos. Más allá de la paleontología, el museo acoge, por ejemplo, una reproducción del estudio de Ramón y Cajal, uno de los dos únicos premios Nobel de medicina españoles.

Precio: domingos y festivos gratuito. 2€ en caso contrario.


4.- MUSEO FALLERO



Es mucho mejor ir a las fallas para ver fallas (del 15 al 19 de marzo todos los años, más información sobre esta fiesta aquí). Pero si se va en cualquier otra época del año uno bien se puede conformar con este museo. Ubicado junto a la ciudad de las artes y las ciencias, cerca del palau de les arts, acoge cartelería y muñecos ("ninots" en valenciano) indultados para salvarse de ser pasto de las llamas. Sorprende ver cómo ya en tiempos de Franco las Fallas eran impresionantes y sus muñecos casi tan llenos de detalles como los actuales.

Ejemplo de "ninot" o muñeco de las Fallas, representando a Casillas parando balones
Está prohibido sacar fotos, por lo que no os pongo una del museo aquí (sino de uno de los muñecos que he visto durante la fiesta de las Fallas).

Precio: 2€.


5.- L'IBER. MUSEO DE LOS SOLDADITOS DE PLOMO



Este singular museo, sin lugar a dudas uno de los más especiales de la ciudad, presume de tener la mayor colección de miniaturas históricas del mundo. Ubicado en el palacio de Malferit, antigua residencia del marqués homónimo, se sitúa en el casco antiguo valenciano, a pocos minutos a pie de la catedral o de la lonja, en la calle Caballeros ("Cavallers" en valenciano). Muestra una extensa colección de miniaturas, colocadas individualmente o en grupo en escenas de batallas históricas, muy bien ambientadas. Las escenas bélicas son protagonistas, pero también podremos disfrutar de una sección dedicada a pueblos antiguos en sus quehaceres diarios (egipcios, romanos, aztecas, etc.), o de otra sección dedicada a personajes de cómic, por poner dos ejemplos.

Los hermanos Dalton, uno de los personajes de cómic representados en este museo de la miniatura

Precio: 5€ la entrada general, y 3€ la tarifa reducida.


6.- MUSEO DE LA CIUDAD



El museo general de la ciudad de Valencia, ubicado en otro vistoso palacio en la plaza de arzobispo (al lado de la puerta de l'Almoina de la catedral), muestra los fondos del ayuntamiento, destacando en primer lugar las pinturas de artista de la zona, aunque también dispone de escultura, monedas, medallas...

Una de las piezas del museo de la ciudad de Valencia

Precio: gratuito domingos y festivos. 2€ el resto del tiempo.

sábado, 27 de diciembre de 2014

NUEVE puntos que no debes perderte si visitas VALENCIA

Eclipsada en España por la más célebre Barcelona, por la capital política y museística Madrid o incluso por la más pequeña pero también más célebre Sevilla, Valencia ha permanecido mucho tiempo a la sombra de las otras tres ciudades de mayor tamaño de España. Pero eso se acabó.

El museo de las ciencias Príncipe Felipe, uno de los edificios de la ciudad de las artes y las ciencias
Puede que sea al calor del creciente interés turístico que ha despertado la relativamente cercana Barcelona, o por la construcción de la ciudad de las artes y las ciencias, o por un mayor énfasis en vender los encantos de la Comunidad Valenciana más allá de su sol y su playa; el caso es que Valencia cada año acapara mayor interés turístico. Bien merecido, dicho sea de paso.

Hoy os traigo los NUEVE lugares que no deberías perderte en una visita a Valencia, que van de aquellos sobradamente conocidos a rincones que mucha gente desconoce de la ciudad.


1.- CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS (CAC)



Alejada del centro, ubicada en una zona antiguamente deprimida de la ciudad, es probablemente el proyecto que ha colocado a Valencia en el mapa turístico mundial en los últimos años. El lugar se ha convertido en polémico por su elevado precio, ya que se tasó inicialmente en algo más de 300 millones de euros y ha acabado costando casi 1.000 millones más. Santiago Calatrava, arquitecto responsable de la mayor parte del complejo, arrastra varias obras polémicas, entre otras cosas, por sus sobrecostes.

El hemisfèric y el palau de les arts, dos de los seis edificios que componen el complejo de la ciudad de las artes y las ciencias
Pero es innegable que este conjunto de edificios de asombrosa modernidad es capaz de sorprender a casi todos por sus formas y tamaño. Está compuesto por seis edificios, que son el "Palau de les Arts" (que actúa como ópera de la ciudad), el "Hemisfèric" (un gigantesco cine IMAX y en 3D), el museo de las ciencias, el "Umbracle" (una disimulada manera de tapar con un paseo y jardines lo que realmente es el parking del complejo), el "Ágora" (un enorme edificio multiusos) y el oceanográfico de Valencia, que dice ser el mayor de Europa, con representación de los ecosistemas marinos de todo el mundo.

Para ver por dentro, sin lugar a dudas el más interesante es el "oceanogràfic", por la muestra ambiciosa que hace de la vida de nuestros mares y océanos.


2.- CATEDRAL



Sin estar entre las catedrales más reconocidas e impresionantes de España, la de Valencia también tiene su encanto; de hecho, su campanario apodado "Micalet" o "Miguelete" (valenciano y castellano respectivamente) era, hasta la llegada de la CAC, el símbolo indiscutible de la ciudad, al que se puede subir para contemplar las mejores vistas de la misma.

Detalle de las pinturas de la capilla mayor, sobre el altar mayor de la catedral de Valencia
Esta catedral, destaca aparte de por el peculiar campanario ya citado, por la amalgama de estilos que muestra. Probablemente sea la única catedral española con tres puertas en tres estilos arquitectónicos distintos: al este, una puerta románica (L'Almoina). Al norte, junto a la basílica de los desamparados, una puerta gótica (puerta de la Virgen). Y al sur, en la plaza de la Reina, una puerta barroca (puerta de los hierros). No obstante, el estilo predominante es el gótico. Otras estructuras destacadas de la catedral son su cimborrio o la capilla mayor, con vistosas pinturas de ángeles y una bonita combinación de retablo y arquitectura de la propia capilla (más renacentista y barroca que gótica).


3.- LA LONJA DE LA SEDA



Menos conocido que los dos conjuntos anteriores, sin embargo es el único lugar de Valencia que es patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Este edificio, obra maestra del gótico civil, es una de las lonjas construidas en la Corona de Aragón, junto a otras ubicadas en Barcelona y Mallorca, ambas anteriores a la valenciana. Como éstas, la lonja de Valencia fue utilizada como lugar de comercio.

Sala de contratación, la de mayor tamaño de la lonja de la seda
Esta construcción, de recios muros almenados y con una especie de torre del homenaje, que le dan cierto aire de fortaleza, reviste también interés por su interior. La sala de contratación es el lugar principal, una gran estancia con columnas retorcidas sujetando el peso de la estructura de bóvedas con nervaduras en el techo. También es de destacar la sala del consulado de mar, con un vistoso artesonado, o el patio de los naranjos por el que tendremos que pasar para ver estas salas.


4.- JARDINES DEL TURIA



El río Turia tradicionalmente ha abrazado a la ciudad, marcando en buena medida las dimensiones de su casco histórico por el oeste, norte y este . Apreciado y temido al mismo tiempo, como buen río mediterráneo, es capaz tanto de venir prácticamente seco en verano como de desbordarse en época de lluvias. Pero en octubre de 1957 cayeron, en solo dos días, más de 400 l/m2 en la cuenca del río. La ausencia de grandes desniveles en la ciudad provocó que tanta agua se convirtiera en un desastre: dos tercios de Valencia quedaron inundados, y al menos 80 personas fallecieron. La reacción fue drástica y contundente: se decidió desviar el curso del río al sur, una zona más alejada del centro, dotando a ese nuevo curso de agua de una gran capacidad para hacer frente sin problemas a otra riada semejante o incluso mayor a la que causó el desastre.

En pleno centro de Valencia quedó pues un vacío con el antiguo cauce con el que no se sabía que ocurriría. Se habló de crear un nuevo eje de comunicaciones, pero finalmente ganó la batalla la idea de construir un inmenso parque a lo largo de los 8 kms. y 110 hectáreas que el río dejó cuando se le "echó" de allí. Con esto Valencia pasó de ser una ciudad en la que no abundaban las zonas verdes a tener el mayor parque urbano de España. De hecho la propia Ciudad de las Artes y las Ciencias está en el antiguo cauce del Turia (en su parte final, cercana ya al mar), y estos jardines albergan también otro edificio moderno emblemático de la ciudad, el palacio ("palau" en valenciano) de la música.

El lugar es perfecto para pasear, correr, jugar con niños...


5.- JARDINES DE MONFORTE Y DEL REAL



Frente a las grandes dimensiones de los jardines del Turia, los jardines de Monforte son pequeños, recoletos, históricos y un tanto solitarios. Originarios del s. XIX, son de estilo neoclásico, caracterizado por sus numerosas estatuas y los setos recortados al milímetro. Preside el conjunto un pequeño palacete junto a la única puerta de acceso al jardín.

Jardín de Monforte
Cercano al jardín de Monforte están los jardines del Real o Viveros, bastante más grandes y con mayor cantidad de público. En su superficie se encuentra el museo de ciencias naturales de Valencia (del que hablaré en otro post dedicado a los museos valencianos) y el museo de bellas artes, una de las mejores muestras de pintura de España.


6.- MERCADOS DE VALENCIA



No conformándose con su labor práctica, existen en Valencia dos mercados que son dos monumentos por sí solos.

El mercado central, ubicado junto a la lonja, presume de ser el mayor de Europa dedicado a la venta de productos frescos, y es una obra modernista, de principios del s. XX, ejecutada por dos colaboradores de Domènech i Montaner, el famoso arquitecto catalán autor del palau de la música o el hospital de Sant Pau de Barcelona.

Mercado de Colón
De la misma época y estilo es el mercado de Colón, también muy céntrico, cerca de la parada de metro del mismo nombre. En este caso el mercado se ha transformado como lugar de comercio y de hostelería.


7.- PUERTAS DE LAS ANTIGUAS MURALLAS DE VALENCIA



En su mayor parte demolidas para permitir el crecimiento urbano, se conservan todavía dos puertas de la antigua muralla de Valencia; estas son las torres de Serrano y las de Quart. Las primeras son de planta poligonal, de estilo gótico (finales del s. XIV), y flanquean el acceso norte a la ciudad. Las segundas son de planta circular, también de estilo gótico aunque algo más modernas (s. XV), y flanquean el acceso oeste.

Torres de Quart, con las heridas de las hordas napoleónicas aún visibles
Ambas son imponentes, se puede acceder gratuitamente a su interior (cuyo interés radica fundamentalmente en las vistas) y en el caso de las segundas muestran la huella de las hordas napoleónicas, ya que las heridas de los proyectiles lanzadas por los franceses son todavía visibles.


8.- OTROS EDIFICIOS RELIGIOSOS



Valencia contiene un patrimonio religioso interesante más allá de la catedral, destacando quizá el estilo barroco del interior de templos tales como la basílica de la Virgen de los Desamparados, junto a la catedral, o la iglesia de los Santos Juanes, que completa un tridente monumental al noroeste del casco antiguo, junto al mercado central y a la lonja de la seda, de las que ya he hablado.

Otro rincón interesante es la iglesia/museo del Patriarca, que cuenta con una iglesia y una capilla llenas de pinturas murales.

Pinturas de la pequeña basílica de la Virgen de los Desamparados
En general, casi cualquier iglesia del centro de Valencia esconde, tras sus sobrios muros, un interior vistoso y trabajado donde el estilo barroco es en muchos casos el predominante.


9.- OTROS EDIFICIOS CIVILES (AYUNTAMIENTO, MODERNISMO)



Algunos rincones de la ciudad de Valencia muestran trabajados edificios civiles junto a los que bien vale la pena darse un paseo. El primero bien puede ser el ayuntamiento, en la plaza homónima, un gran edificio barroco.

En esa misma plaza podemos ver otras obras, de corte modernista, aunque el edificio que más me llama la atención en este estilo es el cercano banco de Valencia, en la calle del Pintor Sorolla, a escasos metros de la citada plaza. Con permiso de la estació del nord (o estación del norte), la estación de tren más importante de Valencia, también modernista, siendo una de las terminales de ferrocarril más bonitas de España.

Estació del nord, la estación de trenes principal de Valencia
Otra calle que aglutina edificios de interés es la calle de la Paz, o carrer de la Pau, que nace de la plaza de la Reina y muere junto a la plaza de la puerta del Mar, una puerta en una rotonda que bien puede recordarnos a la puerta de Alcalá de Madrid.

Acabo citando al precioso palacio del Marqués de Dos Aguas, que por albergar el museo de cerámica, abordaré con mayor amplitud en el post que dedicaré a los museos valencianos. Este palacio rococó, es por méritos propios, uno de los lugares más hermosos de la ciudad tanto por lo que exhibe su exterior como por lo que esconde su interior.

Palacio del Marqués de Dos Aguas
Me reservo otra entrada dedicada a la variedad museística de la ciudad.