jueves, 27 de marzo de 2014

Joyas maragatas: ASTORGA y CASTRILLO DE LOS POLVAZARES

Hace tiempo ya que quiero escribir de la que es seguramente la excursión con mejor "calidad/precio" desde León pero siempre acabo escribiendo sobre otro sitio... pero ya está, aquí está mi entrada dedicada a Astorga y el pueblecito más hermoso de la comarca: Castrillo de los Polvazares.

Palacio episcopal de Astorga, obra de Gaudí
La Maragatería es una comarca del centro de la provincia de León. Su capital, Astorga, se encuentra en el extremo este de la comarca, y es el único núcleo medianamente urbano de una comarca con un marcado carácter rural; bueno, todo lo urbana que pueda considerarse una población con algo más de 12.000 habitantes... que aun así bastan para agrupar al 75-80% de la población de la comarca.
Astorga se ubica a medio camino de las dos grandes ciudades de la provincia, a unos 47 kms. al oeste de León y a algo menos de 60 kms. de Ponferrada hacia el este, sirviendo de unión a ambas, ya que es un punto de conexión importante entre la vía que sigue el camino de Santiago (N-120, Logroño-Burgos-León-Astorga) y la A-6 (Madrid - la Coruña). A pesar de su reducido tamaño es una población muy importante a nivel histórico no solo en la provincia, sino en todo el país, debido a su pasado bimilenario, que nos indica que fue una de las principales poblaciones del imperio romano en la península, que es sede episcopal desde tiempos remotos y que por estos y otros motivos aglutina un conjunto monumental muy grande para el tamaño actual de la población. De hecho, para mí es sin lugar a dudas la población más interesante de la provincia solamente tras la propia capital. Si a eso juntamos el encanto de Castrillo y las posibilidades gastronómicas, desde luego que estamos ante un buen plan para una excursión de un día si se está cerca, y combinado con León capital o con el Bierzo, un lugar perfecto para un fin de semana o incluso un puente.

HISTORIA


Astorga presume de haber nacido antes del comienzo de nuestra era, y esto se debe a que fue fundada por los romanos poco antes del nacimiento de Cristo. Primero fue campamento romano, como León, hasta convertirse en ciudad, siendo una de las más importantes del noroeste peninsular, junto con las actuales Lugo, Braga (Portugal) o la propia León. Su nombre, "Asturica Augusta", se debe a la relativa cercanía a uno de los pueblos de la península ibérica más rebeldes frente a Roma: los astures. Por lo que etimológicamente Astorga y Asturias tienen un pasado común, aunque la primera no pertenezca a la segunda, sino a la provincia de León.

Tal fue la importancia de Asturica Augusta que la Vía de la Plata nació como la vía que la unía con Emérita Augusta (actual Mérida), camino que sigue vertebrando el oeste español todavía hoy, aunque no exento de polémica; del tradicional camino entre Astorga y Mérida de la época romana se ha pasado a denominar Ruta de la Plata una evolución de la anterior, que une Sevilla, o incluso Cádiz, por el sur, con Gijón por el norte, ruta que yendo por su camino más recto no pasa por Astorga, algo que molesta a los astorganos ya que se ha dejado de lado a una de las dos poblaciones referencia del trazado romano, y se ha extendido "artificialmente" a Andalucía y Asturias, ajenas al mismo.

Vista parcial de la fachada de la catedral de Astorga
Se cree que Astorga ha sido sede episcopal al menos desde el siglo III de nuestra era, siendo esa época una de las de mayor prosperidad de la ciudad, principalmente debido a que era la población a la que llegaba el oro extraido del (relativamente) cercano yacimiento de las Médulas, en el Bierzo, del que ya hablé en una entrada anterior. Y el hecho de ser sede episcopal le ha otorgado a la ciudad los que son sus dos edificios más vistosos, la catedral y el palacio episcopal, aunque sus fechas de construcción son muy posteriores, como es natural...

Con la Edad Media, Astorga irá perdiendo protagonismo frente a la vecina ciudad de León. Bajo el reino leonés, no obstante, siguió teniendo una cierta importancia ya que temporalmente, y por causas como alguna revuelta mora en León, se tiene documentado el traslado de la capitalidad a Astorga durante pequeños periodos de tiempo. También en esta época se fue asentando el camino de Santiago, en el que Astorga siempre ha sido una de las plazas de mayor importancia, contando siempre con numerosos hospitales de peregrinos.

Ya en época más moderna, Astorga vivió momentos convulsos durante la ocupación francesa, siendo de las primeras poblaciones en levantarse en armas contra el ejército de Napoleón. Algo más tarde la pujanza de la industria alimentaria y la llegada del ferrocarril y las autovías han consolidado a una población que sin embargo nunca ha vuelto a vivir el esplendor de la época romana. A día de hoy, el turismo también reporta unos jugosos ingresos a la población, que recibe visitantes por su importancia cultural, histórica y gastronómica.

¿QUÉ VER EN ASTORGA?


El primer reclamo puede ser el romano. Pero por desgracia a mi juicio éste no es el punto fuerte de Astorga, y diré por qué. Mientras que en otros sitios como Tarragona, Lugo o no hablemos ya de Mérida, los edificios romanos que han llegado hasta nuestros días son grandes, muy bien conservados e imponentes, de Astorga por desgracia no nos llevamos la misma impresión. Y no es que se haya borrado de la faz de la tierra la huella romana de Astorga, sino que se ha conservado solamente lo menos vistoso: termas, cloacas (todavía en uso) o una cárcel, todo visitable, eso sí, contactando con la oficina de turismo. Del foro apenas se conservan vestigios, y como complemento a esto tenemos algún mosaico como el del oso y los pájaros, ubicado en una de las zonas termales conservadas.

Los maragatos marcan las horas... detalle de la fachada del ayuntamiento de Astorga
Pero la falta de vistosidad de los restos romanos se ve claramente compensada con otros alicientes; empezando por su catedral, que si bien no es tan famosa como la de León, impresiona por tamaño y factura. Cuenta con rasgos de varios estilos como el gótico o el barroco, y con piedra de varios colores (me imagino que por ser de épocas distintas de construcción o incluso de varias canteras distintas) rojizo, marrón, crema... y representa el poder de esta sede episcopal, poco conocida aun siendo una de las más antiguas de todo el país, así como nada despreciable en cuanto a tamaño. Aparte de toda la mitad oeste de León, abarca buena parte del norte de la provincia de Zamora y el este de la de Orense.

No nos alejamos mucho de la catedral para ir al otro edificio episcopal, situado en la misma plaza, que es el palacio episcopal. Que hoy ese palacio sea un edificio modernista obra de un archiconocido arquitecto catalán llamado Antoni Gaudí, es todo un azar del destino... resulta que en 1889 es obispo de Astorga un paisano y amigo de Gaudí, de Reus (Tarragona) como él, y decide encargarle la construcción de un nuevo palacio tras la destrucción del anterior a causa de un incendio. Las obras comenzaron y solo 4 años más tarde, en 1893, el obispo Grau falleció, por lo que Gaudí perdió su mayor motivación para hacer el palacio a lo que hubo que sumar sus desacuerdos con el cabildo... desacuerdos económicos y también de concepto, ya que Gaudí quería construir un edificio demasiado grande y ostentoso para el gusto conservador astorgano. Tras un parón que se alargó durante años, de 1907 a 1915 otro arquitecto cogió el testigo y finalizó la obra. Este último arquitecto siguió en general el diseño dejado por Gaudí, aunque eliminando elementos de tal forma que resulta algo más austero que lo que Gaudí ideó.
Como curiosidad, decir que nunca se llegó a utilizar como palacio episcopal en sí, es decir, como residencia del obispo, y por iniciativa de otro obispo, fue convertido en 1956 en lo que es hoy: el museo de los caminos. Un interesante museo que, además de permitir ver la obra de Gaudí por dentro, enseña objetos para mostrar la relevancia de Astorga como cruce de caminos, de tal importancia como el camino de Santiago o la vía de la plata. Se trata de uno de los tres únicos edificios de Gaudí ubicados fuera de Cataluña, junto a la casa Botines de León y el Capricho de Comillas (Cantabria).

Las murallas de Astorga no se conservan completas, pero sí en un porcentaje digno de mención, y sus alrededores han sido embellecidos de tal modo que bien merece la pena tenerlas en cuenta durante nuestra visita. Concretamente en el parque Melgar se puede sacar la que es una de las fotos más típicas de Astorga, con el parque y la muralla en primer plano tapando parcialmente el palacio episcopal y la catedral, ubicados por detrás. En total se conservan algo más de 2 kilómetros de muralla que circunvalan buena parte del casco antiguo y que están ahí desde época romana, aunque muy transformados a posteriori, especialmente en el medievo.

Vista nocturna del palacio episcopal, sede del museo de los caminos

Otro espacio de la ciudad interesante es la plaza mayor, un armónico conjunto de edificios presidido por un ayuntamiento muy similar al de otras poblaciones leonesas como Ponferrada o León (en esta última ha habido hasta tres ayuntamientos; me refiero al de la plaza mayor). En él dos muñecos vestidos con el traje típico maragato marcan las horas golpeando con un mazo la campana que se ubica en la parte alta de la espadaña.

MUSEOS


Acabo la visita cultural citando alguno de los museos astorganos, aparte del citado museo de los caminos del palacio episcopal, claro está. El primero que me viene a la cabeza ha de ser obligatoriamente el museo del chocolate, producto muy ligado a Astorga, que se sigue produciendo en la ciudad y que se sigue vendiendo de todos los tipos y maneras, incluyendo de colores fosforitos como el visitante podrá ver en algún escaparate. El museo del chocolate de Astorga muestra ese mundo que rodea al chocolate, desde su historia, su forma de fabricación o viejos utensilios tradicionales. Al final se puede degustar y comprar el chocolate astorgano en el mismo museo.

Otro museo que tiene buena pinta (pero que no conozco, seré honesto) es el museo romano, ubicado en otro edificio "poco vistoso", como dije arriba, pero de gran valor histórico: la "Ergástula", que se cree que fue una cárcel de la época romana. Entre muchos otros objetos romanos, en el museo destacan las "pinturas pompeyanas".

GASTRONOMÍA


Mencionado ya el chocolate, Astorga tiene unos cuantos motivos más para merecerse un sitio destacado en la gastronomía leonesa e incluso nacional. Podemos empezar por sus mantecadas, una especie de magdalenas especialmente típicas allí y conocidas en todo el país; se puede continuar con los hojaldres, bien llenos de miel y que marcas como "Alonso" comercializan en la zona (marca que por cierto tiene todo un imperio en la provincia en forma de numerosos bares-chocolatería).

Aunque el gusto salado no se queda atrás, ubicándose en Astorga el centro que acoge a la IGP "Cecina de León", sabroso embutido ahumado hecho con carne de vaca y de aspecto parecido al jamón, que se hace en toda la provincia, especialmente en las zonas montañosas del norte. Pero es otro producto el que provoca que haya gente que haga centenares de kilómetros para ir a Astorga... el cocido maragato. Un cocido hecho con los mejores embutidos y legumbres de la zona, con la peculiaridad de que se come al revés que el resto de los cocidos: se empieza por el plato fuerte, la carne, se pasa luego a los garbanzos con berza y se acaba con la sopa. ¿Y por qué? Pues está extendida la leyenda que dice que se debía a la guerra de la independencia... que para luchar contra los franceses se comía primero la carne por si no daba tiempo a comerlo todo habiendo que salir corriendo a batallar... pero parece que la verdadera razón hay que encontrarla más allá, en los arrieros, profesión muy extendida en la zona antiguamente. Como llevaban la carne cocida fresca en sus zurrones, se la comían primero y acababan con una sopa calentita, ya en una posada, para entonar los estómagos con el calor. Más detalles aquí.

CASTRILLO DE LOS POLVAZARES


No me cabe duda de que Astorga no le habrá sabido a poco a nadie, pero es que además, por si no fuera suficiente, agrupa en su municipio uno de los pueblos más bonitos de la provincia. A solo 6 kms. del centro de Astorga, por una carreterita local, pero en cierto modo a años luz arquitectónicamente, se ubica Castrillo de los Polvazares. Este pueblo, genuinamente "caminero" (se hace notar en su estructura el estar atravesado por el camino de Santiago), muestra un encantador color anaranjado, color de la piedra usada en las casas, típica de la arquitectura rural maragata. Y también del empedrado, no apto para mujeres con tacones, aunque en el caso de este último estemos ante algo reciente, apenas de los años 50 del siglo XX. Eternamente anclado en la edad media, Castrillo también se ha hecho un hueco gastronómico y numerosos restaurantes del pueblo ofrecen el ya mencionado cocido maragato.

Una vista del delicioso pueblo de Castrillo de los Polvazares

Recorrerlo apenas os llevará una hora, porque el tamaño de Castrillo es realmente reducido, pero será una hora encontrando rincones preciosos en un pueblo con el que aprovecho para cerrar este capítulo dedicado a la Maragatería, la comarca del corazón de la provincia de León.

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