jueves, 31 de mayo de 2012

Viaje a la India, día 7: Jaisalmer -> Jodhpur (el día que me amenazó la mafia india :P)

JAISALMER


Volvimos a desayunar en la habitación del hotel.

Vista parcial del fuerte de Jaisalmer desde el palacio del marajá
Jaisalmer nos pareció suficientemente maravillosa como para no dejarla nada más levantarnos, y con Steffi ya recuperada, fuimos a descubrir la "Pawas haveli", la mansión más impresionante de la ciudad. Tuvimos que esperar 30 minutos a que la abrieran, y preguntando cuándo iban a abrirla tuve otro de esos diálogos surrealistas tan típicos allí:
Yo: - ¿Cuándo abrís? (eran las 8:55)
Indio: - En 10 minutos
(Llegan las 9:10, y vuelvo)
Y: - ¿Está todavía cerrado?
I: - Sí.
Y: - ¿Cuándo abrís?
I: - 9:15
Y: - ¿9:15?
I: - 9:30
Y: - ¿9:15 o 9:30?
I: - Medium. (Medio, queriendo decir "punto medio entre las dos")
Acto seguido, me empecé a reír, y conmigo el hombre de la "taquilla", que no era más que un pequeño pupitre con una silla instalado en plena calle. Pero esa vez tenía razón, poco antes de las 9:25 finalmente entramos.

Interior de la Pawas haveli
La haveli fue una pasada, con varias salas muy decoradas, ricas en colores y espejos. Desde la azotea, además, se contemplaba una vista soberbia del fuerte, quizá la mejor que vimos, ya que esta haveli se sitúa fuera de las murallas pero cerca de ellas.

Posteriormente nos trasladamos al palacio del marajá, en la entrada del fuerte, ya protegido por sus regias murallas. Era algo más modesto que el de Bikaner, pero las vistas de las murallas y su historia hicieron que mereciera sobradamente la pena conocerlo.

Vista del fuerte desde la azotea de la Pawas haveli

HACIA JODHPUR


Nos ponemos en camino hacia Jodhpur; 285 kms., uno de los viajes más largos (unas 5-6 horas). Había echado cuentas y saliendo a esa hora llegaríamos poco antes del anochecer a la "ciudad azul". Lo quisimos hacer así porque en Jodhpur íbamos a pasar tres noches (mucha gente pasa solo una y casi no ve la ciudad), y por eso era más prioritario acabar de disfrutar de Jaisalmer que para Jodhpur había tiempo de sobra.

Paramos a comer en un hotel "heritage" (les encanta usar esa palabra), y después de haber pedido en la terraza la comida, y a pesar de estar en un patio, se levantó un fuerte viento que empezó a tirarlo todo... el camarero, todo asustado, nos pidió que por favor pasáramos dentro y así hicimos. Este país no deja de sorprenderme.

La comida resultó mediocre, algo picante a pesar de pedir que no lo fuera. Esto me mantiene en mi teoría de que se come mejor y más barato en las poblaciones que en ruta. El camarero, aparentemente más joven que nosotros, nos preguntó hasta 3 veces durante la comida si queríamos pan indio... la última vez pensé en decirle "¡¡QUE NO, PESADO!!", jeje.

Por el camino volví a mear en una cuneta, cosa que otros días ya había hecho dos veces. A este "retrete" lo llamé "Thar toilet", "retrete del Thar", el nombre del desierto del oeste de Rajastán. Cachondeándome, le decía a Noor, nuestro chófer, que era el retrete más grande de la India (y probablemente también el más limpio :D).

JODHPUR


Nuestra habitación de la Pal haveli

Llegamos a Jodhpur. Por la distancia desde las primeras calles al hotel se notaba que era una ciudad más grande. Los bulevares exteriores parecen más limpios que en ciudades precedentes, pero en el centro pasa más bien al contrario, más contaminado y caótico si cabe que los de Bikaner o Jaisalmer.

Después del check-in en nuestro hotel, el "Pal Haveli", vamos a la plaza de la torre del reloj, apenas a 100 metros del hotel, y epicentro absoluto de la ciudad de Jodhpur. Ya caía la noche sobre la ciudad, y quisimos comprar un mapa de la misma, porque Noor nos había pedido que le dejáramos libre el día siguiente para poder disfrutar con sus padres en casa, que vivían allí (algo a lo que accedimos encantados). Tras pagar, examiné el mapa y vi que no me daba ninguna información nueva... ¡mi gozo en un pozo! Aprovechamos para sacar unas fotos de esa contaminada y masificada plaza antes de que cayera del todo el sol.

De repente apareció "Nando", el indio al que vimos durante el atropello de perro de Jaisalmer el día anterior y que se "autoinvitó con nuestro dinero" a una cerveza si le veíamos aquí. Casi nada más vernos me pidió "amablemente" que le invitáramos a la birra hoy (casi 1,5€) que era su último día en Jodhpur, y yo me negué. Él insistió, culpando a Steffi (que es abstemia) de invitarle, cosa que era una burda mentira: "Tú me lo dijiste, ¡¡una promesa es una promesa!!" Le dije que nos olvidara, que no le habíamos dicho nada, y antes de irse me amenazó con llamar a la mafia de Jodhpur. Sin pensarlo apenas le reté a hacerlo, y me entraron ganas de darle una hostia. Se fue finalmente, visiblemente contrariado, y viendo que era un pobre harapiento de 1,60 de estatura y que lo que pedía no tenía ni pies ni cabeza, pensé en que no había nada que temer...

Torre del reloj de Jodhpur
Volvimos al hotel, solos, cenamos en el restaurante, con una magnífica vista del fuerte de Mehrangarh, y nos fuimos a dormir.

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