domingo, 3 de julio de 2016

OCHO PUEBLECITOS CATALANES (más): esta vez de Tarragona, Lleida y Barcelona

Calle con todo el viejo encanto del pueblo de Rupit

RUPIT (BARCELONA)



Ubicado en la comarca de Osona, en la llamada "Cataluña central", este pueblo se ubica a poco menos de 100 kms. de Barcelona. Aparte de por su único y vistoso conjunto urbano, es conocido en estas tierras por su original (e inestable) puente colgante, por el que se accede al pueblo. Un letrero a la entrada aconseja que no pasen más de 10 personas a la vez por el mismo, aunque bastan bastantes menos para darse cuenta del movimiento que nos regala cuando lo cruzamos.

Sin estar ubicado en alta montaña, Rupit se ubica cercano a diversos parajes hermosos. Desde el mismo Rupit se pueden hacer diversas excursiones de senderismo, como la que va hasta la cascada o salto de Sallent.

Rupit se encuentra a unos 30 kms. al noreste de Vic.


CASTELLAR DE N'HUG (BARCELONA)



Este pueblo del Prepirineo barcelonés acoge en su seno el nacimiento del Llobregat, uno de los principales ríos de Cataluña, que como sabréis desemboca en el Mediterráneo junto a Barcelona. Las llamadas "fuentes del Llobregat" están a pocos kilómetros del centro del pueblo, bajo éste, y son uno de sus puntos de interés.

Vista general de Castellar de n'Hug
Aparte de esto el pueblo acoge un bonito conjunto de casas y plazas en la que un par de iglesias románicas son la guinda del pastel. Como curiosidad, nos llamaron la atención los gigantescos y sabrosos croissants que se hacen en la localidad. Compramos uno por unos 10€ (pero pesaba casi un kilo) y necesitamos 3 desayunos para acabárnoslo.

A pesar de estar en la provincia de Barcelona pilla a unos 140 kms. de la capital catalana.


CARDONA (BARCELONA)



Cardona forma parte de esta lista no por su conjunto urbano, más "corriente" comparado con casi cualquier otro de los que cito aquí, sino por tener dos puntos de gran interés para visitar: su montaña de sal y su castillo.

La montaña de sal ha sido explotada ya desde el neolítico, aunque más especialmente en época romana. Se trata de una mole de sal de 1 km2 de superficie y gran profundidad. En época antigua lo que atrajo el interés fue su cloruro de sodio (la sal común), pero en el siglo XX el descubrimiento de sal potásica en sus profundidades llevó a una empresa a su explotación, hecho que duró unos 60 años, cerrándose en los años 90.

Las peculiares estalactitas de sal son protagonistas en la montaña de sal de Cardona
Por desgracia, el cierre fue un duro golpe para una Cardona que dependía mucho de la mina de sal. Hoy un servicio de guías muestra una pequeña parte de la mina, en lo que nos pareció una especie de cueva donde las estalagtitas y estalacmitas son de sal.

Para intentar levantar el ánimo de la localidad, el castillo de Cardona, sin duda uno de los más notables de Cataluña, se transformó en parador recientemente. Al ver la fortaleza no sorprende descubrir que este lugar fue el último en caer en la guerra de sucesión, más tarde incluso (una semana) que Barcelona, que como muchos sabrán capituló el 11 de septiembre de 1714 frente a las tropas borbónicas.

Cardona se encuentra a 90 kms. de Barcelona, en la comarca del Bages, unos 20 kms. al oeste de Manresa.


SIURANA DE PRADES (TARRAGONA)



Si Cardona fue el último reducto contra los Borbones, Siurana fue el último musulmán, cayendo en 1153. Este hecho puede resultar curioso viendo un mapa, puesto que no está precisamente en un extremo de Cataluña; el motivo es su singular ubicación, en un promontorio sobre el río que da nombre a la localidad, cuyas aguas hoy están embalsadas. A todas luces parece un lugar por un lado escondido, y por otro, una vez descubierto, difícil de tomar al asalto.

Siurana apenas tiene cuatro casas, casi en el sentido literal de la expresión, pero sus muros de piedra dorada y especialmente lo singular del lugar en el que está emplazada, hacen que merezca estar en esta lista. La iglesia románica de Santa María se funde con el fabuloso paisaje que la rodea.

Siurana, con su iglesia y con vistas a las celestes aguas del pantano ubicado a sus pies
Una ruta de senderismo rodea el pantano pasando por el pueblo, y tras haberlo hecho la recomiendo sin dudarlo. Se puede aparcar el coche en un pequeño parking junto a la presa, y si se calcula bien el tiempo se puede llegar a Siurana a la hora de comer. Cuando fuimos nosotros el bonito color del agua fue el complemento a una visita fabulosa.

Siurana está en la comarca del Priorat, conocida por sus vinos, a unos 50 kms. de Tarragona.


MIRAVET (TARRAGONA)



De un pueblo pintoresco en el interior tarraconense, a otro; en este caso, Miravet es un pueblo casi literalmente colgado del río Ebro, el cual protagoniza sus vistas aunque también puede causar estragos, ya que con grandes crecidas Miravet puede pasarlo mal.

Justo el hecho de que el Ebro haga un meandro en el pueblo permite sacar la que sin duda es su foto por excelencia; el Ebro con el pueblo detrás, mojando incluso algunas de sus paredes, presidido en lo alto por el castillo, parcialmente en ruinas.

Vista de Miravet, junto al río Ebro, presidido por el castillo
El castillo es visitable, y desde él se tienen unas bonitas vistas de buena parte de la comarca. Ojo cuando sopla el cierzo, ya que especialmente en el castillo puede resultar molesto este viento del noroeste.

Miravet está a unos 70 kms. de Tarragona, yendo hacia Teruel. Hay que desviarse a mano izquierda nada más cruzar el río Ebro en Mora de Ebro (Mora d'Ebre).


SOLSONA (LLEIDA)



Reconozco que Solsona no es lo que entenderíamos por un pueblecito, sino toda una capital comarcal de 9.000 habitantes, además de sede episcopal. Pero como uno de los rincones con más encanto de su provincia lo incluyo aquí.

Como no es de extrañar, este pueblo está presidido por la catedral, de estilo gótico, que sustituyó a una iglesia románica anterior. Otros palacios anexos, todos hechos con la misma piedra dorada, son la portada a un casco antiguo medieval muy agradable para pasear. Y todavía hay sitio para algún edificio modernista...

Vista del conjunto monumental de Solsona
Como curiosidad, decir que en Cataluña a sus habitantes se les denomina coloquialmente "mata-asnos", por la tradición por la que cuelgan un asno (de juguete) y lo suben hasta una torre de la localidad, en lo que es el episodio más famoso de su carnaval.

Solsona equidista, más o menos, de Lleida y Barcelona, a unos 100 kms. cada una.


ARTIES (LLEIDA)



El Valle de Arán (en catalán "La Vall d'Aran" y en aranés "Era Val d'Aran") es el único territorio bajo administración catalana que está al norte de los Pirineos, y esta singularidad, unida a su paisaje de alta montaña, lo hacen sumamente atractivo.

Aparte de sus encantos naturales, posiblemente su pueblo más pintoresco es Arties, con una de las iglesias más bonitas de la comarca, dedicada a Santa María. Esta iglesia conserva en su interior unas preciosas pinturas murales.

Por lo demás, el pueblo es el típico conjunto pirenaico de casas de piedra y pizarra, muy embellecido gracias a la prosperidad de la que goza la comarca.

Pinturas murales de la iglesia de Santa María de Arties
Arties se encuentra a unos 165 kms. de Lleida y a unos 300 de Barcelona.


TAÜLL (LLEIDA)



Taüll, que ya ha salido en este blog cuando hablé del valle de Boí, va sobrado para salir en esta lista con sus dos iglesias patrimonio de la humanidad, siendo la de Sant Climent una de las más famosas de toda Cataluña. Su situación, a unos 1500 metros de altura en pleno Pirineo, pone la guinda al pastel.

Taüll, donde la iglesia de Santa María preside la plaza central

domingo, 22 de mayo de 2016

Durmiendo entre paredes de un palacio romano: SPLIT

Split, la mayor ciudad de Dalmacia y la segunda más grande de toda Croacia (tras Zagreb, la capital), es uno de los primeros lugares del mundo que fue protegido como "patrimonio de la humanidad" por la UNESCO, allá por 1979. En su pequeño casco antiguo, de calles de un gris claro, casi blanco, se alza uno de los monumentos romanos más singulares de todo el mundo, donde llama casi más la atención la forma en la que se ha conservado que el valor artístico que tuvo cuando se construyó. Y es que no creo que haya muchos más edificios romanos entre cuyas paredes viva hoy gente, normal y corriente, como el lector o este humilde bloguero. Paredes con casi 2000 años de historia conviven pacíficamente con ropa tendida o con pequeños comercios en sus bajos.

Peristilo de Split, el centro del palacio romano, con la catedral a la derecha
Cuenta la historia que Diocleciano, un emperador romano que gobernó entre los años 286 y 305 y nacido en la actual Croacia, ordenó la construcción de un gran palacio, cerca de su lugar de nacimiento, al que poder retirarse una vez dejará de ser el emperador de la mitad oriental del imperio romano. El palacio se construyó y el ya ex-emperador pudo disfrutarlo los últimos años de su vida, hasta que falleció en 311.
El imperio romano fue invadido, y con su caída el palacio quedó abandonado. Sin embargo, las invasiones eslavas que sacudirían la zona varios siglos después lo volvieron a poner de actualidad, haciéndolo sumamente útil. Y es que personas que vivían en poblaciones cercanas lo ocuparon para protegerse de esos invasores y desde entonces se ha mantenido siempre habitado. Las personas adaptaron las ruinas a sus necesidades, reconstruyeron lo que necesitaron, y todavía hoy hay personas viviendo con muros de la época romana en sus casas.

Plaza del centro de Split
Quizá el lugar donde se hace más evidente la esencia romana del centro de Split es el peristilo, la plaza central del palacio y hoy de todo Split. Según miramos hacia el mar, a mano izquierda queda la catedral de la ciudad, católica, que presume de ser la catedral en uso que más tiempo lleva sin alterar lo fundamental de su estructura. En el siglo VII se convirtió en catedral, y salvo la torre, cuya última modificación se realizó en el siglo XII, se mantiene prácticamente inalterada desde entonces.
Una catedral que esconde una curiosa paradoja. Y es que Diocleciano mandó construir ese edificio como su mausoleo, siendo como fue, uno de los emperadores que protagonizó las sangrientas persecuciones de cristianos del imperio romano. El karma ha hecho bien su trabajo esta vez, y hoy tiene que estar revolviéndose al ver que "su casa", una vez muerto, sirve para rendir el culto que tanto persiguió. Recordemos que el cristianismo fue permitido a partir del edicto de Milán, que defendía la libertad de culto en el imperio, promulgado en el año 313, solo dos años tras su muerte. Es decir, Diocleciano protagonizó algunas de las últimas purgas anticristianas del mundo romano.

Vista de Split desde el monte Suma Marjan
Recomiendo pues, visitar Split sin mapa, perdiéndose por las estrechas calles del centro intentando jugar a adivinar qué muros son romanos y cuáles no. Aunque fuera del casco antiguo, hay algunos sitios de interés. Uno de ellos es la vistosa plaza de la República, con sus edificios de color rojo, que está junto al centro aunque fuera de los límites del antiguo palacio de Diocleciano. Otro lugar es el parque del monte Suma Marjan, desde el que se disfruta de una espléndida vista de la ciudad, y al que se puede acceder a pie desde el centro.


ALREDEDORES



Yo visité la ciudad durante una semana santa en la que apenas pudimos quitarnos el abrigo, por lo que no puedo hablaros de las numerosas islas cercanas a Split y de sus posibilidades para bañarse en el mar o tomar el sol. No obstante, el puerto de Split es una referencia en el tráfico de ferries entre la ciudad e islas como Hvar o Korcula.

La vistosa catedral de Trogir, un tesoro tanto por dentro como por fuera
La visita cercana que sí hicimos fue a la pequeña población de Trogir. Con apenas 11.000 habitantes y situada en una isla de 1 km2 que ocupa por completo, pegada al continente, es también patrimonio de la humanidad; para nosotros fue un lujo pasear por sus calles en casi absoluta soledad. Está apenas a 30 kms. de Split, y tiene como principales atractivos su catedral, la plaza mayor (en la que se ubica) o el castillo de Camarlengo o Kamerlengo. Como en Split, se nota la influencia de la época en la que buena parte de la costa adriática estaba bajo dominio veneciano.


CÓMO LLEGAR



Croacia ha sido uno de los pocos sitios en los que he renunciado a mi afición a usar el transporte público de viaje, y he cogido un coche de alquiler. El motivo es que de Split hacia el sur, donde se encuentra entre otros Dubrovnik, (nuestro aeropuerto de entrada al país) no hay trenes. Pero en Split sí, y aunque no puedo hablar por mi experiencia, tengo entendido que en tren se puede llegar a las principales ciudades al norte de la costa croata y de su interior, incluyendo obviamente Zagreb, e incluso ciudades de otros países como Ljubljana (Liubliana, la capital eslovena).

Plaza de la República de Split, vista desde el lado que da al mar

Para ir hacia el sur, por ejemplo a Dubrovnik, hay que recurrir al autobús.

sábado, 30 de abril de 2016

OCHO PUEBLECITOS CATALANES (concretamente gerundenses)

Al calor de la conocida película "ocho apellidos catalanes", secuela de la aun más famosa película "ocho apellidos vascos", hoy os traigo una selección de mis ocho pueblos favoritos de tierras gerundenses de entre todos los que he visto hasta la fecha.

La película citada anteriormente se grabó en el pueblecito de Monells, entre Girona y la Costa Brava. Este pueblo, cuya visita tengo todavía pendiente, es un excelente ejemplo de población poco conocida pero con el encanto de lo auténtico, y así hay un montón de pueblecitos anclados en el medievo en tierras catalanas, siendo la provincia gerundense la que tiene el mayor número.

El puente medieval de Besalú
Dicho esto, aquí os traigo mi selección:


1.- BESALÚ



Empiezo por uno de los más famosos; Besalú tiene el suficiente caché como para salir en las guías turísticas a nivel español, y es que su puente románico, reconstruido tras el deterioro sufrido en épocas diversas (como la guerra civil española), es uno de los monumentos más imponentes de la Cataluña rural. Cruzado el puente, conviene dar un paseo por su centro medieval, típico de esta provincia, en el que se esconde una antigua sinagoga y un museo de miniaturas.

Besalú se encuentra en el cruce de caminos que unen Figueras y Olot por un lado, y la autovía que lo une con Gerona y Banyoles por el otro, en el centro de la provincia.


2.- CADAQUÉS



Otro pueblo imprescindible es el célebre Cadaqués. Probablemente una de las poblaciones costeras catalanas que mejor ha sabido mantener su encanto rural, alejado de los altos hoteles de otros enclaves. Cadaqués, inmaculado conjunto de casas blancas que mira hacia el mar, está para siempre ligado a la figura de Salvador Dalí, que tenía su residencia habitual en Port Lligat, población perteneciente al ayuntamiento de Cadaqués que queda a escasos kilómetros.

Vista de Cadaqués
En Cadaqués recomiendo pasear por su litoral, ver el pueblo desde el mar y el mar desde el pueblo, para luego pasear por sus calles estrechas de casas encaladas.

Cadaqués está en la zona más septentrional de la Costa Brava, en el "cuerno" que le sale al litoral gerundense, el cabo ("cap" en catalán) de Creus.


3.- TOSSA DE MAR



Si Cadaqués es el representante pintoresco del norte de la Costa Brava, Tossa es el del sur. Algo más "urbanizada", guarda gran encanto por el conjunto amurallado de la villa vieja, situado en un promontorio junto al mar en la parte sur de los límites del pueblo actualmente. En esta muralla con olor a sal hay sitio incluso para unos pinos característicos de la zona (confieso que una de las cosas que más me gusta de la Costa Brava son sus pinos, colgados de los acantilados, junto al mar).

Tanto al norte como al sur de ese conjunto amurallado se extienden sendas playas que nos permiten bañarnos frente a siglos de historia. La playa al norte es más grande aunque más bien con piedras, mientras que la pequeña playa al sur es de arena dorada.

Torre defensiva de Tossa de Mar
Tossa está en el sur de la costa Brava, en la comarca de la Selva.


4.- CALELLA DE PALAFRUGELL



Calella supone para mí el tercer miembro del tridente de pueblos preciosos de la Costa Brava junto a Tossa y Cadaqués. Se sitúa en el centro de la misma, y como leí en una guía: "parece un pedazo de mar Egeo en el Mediterráneo Occidental". Su encanto marinero, reflejado en sus casas de pescadores que casi tocan el agua, debió inspirar a Joan Manuel Serrat a escribir su famosa canción "Mediterráneo". Su fachada marítima es con diferencia lo más vistoso en Calella, y sus playas en el mismo pueblo dan para un agradable paseo o para tostarse al sol.


Calella de Palafrugell

Calella se encuentra junto a Palafrugell, en el centro del litoral gerundense.


5.- CASTELLFOLLIT DE LA ROCA


Nos vamos al interior, para disfrutar de una de las visiones rurales más extrañas no ya de Cataluña, sino de toda España. Castellfollit de la Roca está emplazado sobre una enorme mole de basalto, de varias decenas de metros de altura, fruto de algún tipo de erupción volcánica en la zona. La Garrotxa, la comarca en la que se ubica, acoge la única región volcánica de la península Ibérica. Y la visión de Castellfollit desde la carretera que se acerca al pueblo, es de una belleza sobrecogedora, extraña. Las casas, de color gris oscuro, ayudan a darle ese aura de misterio.

Por dentro el pueblo quizá resulte menos espectacular, pero es interesante. Se puede subir a la torre de la iglesia y ver Castellfollit desde otra óptica alternativa.

Vista del fantasmal pueblo de Castellfollit de la Roca, erigido sobre una enorme columna de basalto
Castellfollit está a pocos kilómetros de Olot, la capital de esta comarca prepirenaica, en la carretera que une esta población con Figueras/Figueres.


6.- BEGET



Beget ha sido una de las mayores sorpresas que la Cataluña rural ha brindado a un servidor. Que Tossa o Cadaqués te gusten es de esperar, pero este delicioso pueblo apenas sale como anexo de otros en las guías de turismo, y sin embargo es de los más bonitos de Cataluña.

Beget es uno de los pueblos del Pirineo que mejor ha sabido conservar su esencia; también aquí tenemos las casas más o menos modernas, de piedra, típicas de todo el lado español del Pirineo; pero digamos que en este caso esto se ha hecho con un urbanismo antiguo, en cuyas calles estrechas no se meten los coches; además, apenas hay gente, ya que al contrario de otros pueblos del estilo, éste no ha crecido desmesuradamente. Además, la iglesia de Beget, dedicada a Sant Cristòfol (San Cristóbal) es una joya del románico lombardo, estilo común en el Pirineo catalán. Por dentro, que yo no la pude ver, también debe ser interesante por el retablo y la policromía que conserva.

Beget, protagonizado por la iglesia románica de Sant Cristòfol
Beget está pegando a Francia, y pertenece al municipio de Camprodón, en la comarca del Ripollés. El acceso se debe hacer por Francia (a través de un puerto de montaña) o por el citado Camprodón.


7.- CAMPRODÓN



Sin salirnos del Ripollés, sin duda una de las comarcas gerundenses más interesantes, nos vamos a Camprodón, cuyo emblema es el asimétrico puente que cruza el río Ter. Este puente de estilo gótico tiene un arco que da acceso al centro del pueblo, y que en su momento lo protegía. Ayudan a darle ese aire pintoresco las casas de colores que se ubican junto al río, que están también presentes en otras zonas de Camprodón, lo que me hizo pensar en una especie de Gerona en miniatura, por su parecido con la estampa del río Onyar en la capital provincial. Otro aliciente de Camprodón es la iglesia del Carme.

Puente de Camprodón

Para llegar a Camprodón, debemos acceder desde Ripoll u Olot por la C-38.


8.- PERATALLADA



Termino esta complicada selección con un representante de los pueblos del interior de la Costa Brava. Distintos de los costeros pero a poca distancia de ellos, estos pueblos suelen estar hechos en piedra de color dorado, y tienen un trazado medieval. Representantes de estas características son por ejemplo Pals, Palau Sator o el citado anteriormente Monells, aunque posiblemente mi favorito sea Peratallada. Con estrechas calles, un pequeño castillo, y una iglesia de una peculiar espadaña rectangular, vive hoy del turismo, y es delicioso.

Peratallada está a la altura de Begur o Palafrugell, pero apenas una veintena de kilómetros tierra adentro. Desde Girona se puede acceder por la C-66, aunque desde Barcelona es mejor salirse de la AP-7 en Vidreres e ir pasando por Platja d'Aro, Palamós o el propio Palafrugell.

Rincón de Peratallada, con sus características casas en piedra dorada
Y por si esta selección os parece, poco, aparte de los recién citados pueblos de piedra del interior de la Costa Brava, todavía me dejo:
- Ripoll con su fabuloso monasterio.
- Las callejuelas de Santa Pau.
- Otro bonito monasterio en San Juan de las Abadesas (Sant Joan de les Abadesses en catalán)
- Peralada, con su castillo y el claustro de Sant Domènec.
- Hostalric y su muralla.
- El lago de Banyoles (o Bañolas).
- Otros pueblos pirenaicos como Setcases o Queralbs.
...

Y como siga no paro; probablemente sea la provincia más completa y diversa de Cataluña. ¡A disfrutarla!

martes, 19 de abril de 2016

Encrucijada mediterránea: SICILIA

La mayor isla del Mediterráneo es un lugar fascinante. Casi permanentemente invadida, y además por civilizaciones tan dispares que van de los griegos a los aragoneses pasando por romanos, bizantinos, árabes y normandos, en ella se da una de las mayores concentraciones de patrimonio monumental del sur de Italia, solo con permiso de Nápoles y sus alrededores.

Templo de la Concordia, en Agrigento, que se conserva entero a pesar de sus 2700 años de historia. En primer plano una escultura moderna.
A caballo entre Europa y África sin pertenecer estrictamente a ninguna de las dos, y a medio camino entre el Mediterráneo oriental y el occidental, Sicilia puede romper los esquemas de los que ya se hayan paseado a lo largo y ancho de la Italia peninsular, si es que no eran ya suficientemente complejos.


ARQUITECTURA DE SICILIA, A TRAVÉS DE SU HISTORIA



Con contadas excepciones, como Paestum, que está en el sur de Campania (cerca de Nápoles), los mejores edificios de origen griego en Italia, y posiblemente del mundo fuera de la Grecia actual, están en Sicilia. Teatros como el de Siracusa o el de Taormina y templos como los de Agrigento nos han llegado en muy buen estado, casi intactos, y en ocasiones se mezclan con modificaciones posteriores hechas por los romanos. Porque como es natural, hasta aquí llegó también el imperio romano, y si no que se lo digan a la villa del Casale, en Piazza Armerina, con su nutrido repertorio de mosaicos.

Cae el imperio romano y le siguió el bizantino, cuya influencia se ve especialmente en el interior de edificios tales como las catedrales de Monreale y Cefalù, la sublime iglesia de la Martorana y la capilla Palatina, estas dos últimas en Palermo.

La Capilla Palatina, en Palermo, es uno de los mejores exponentes del arte bizantino existente en Sicilia
La historia siguió su curso, y los sarracenos invadieron Sicilia. Todavía hoy, tanto la gastronomía como la arquitectura presumen de cierto carácter árabe sin comparación en Italia; no en vano durante más de dos siglos fue parte de su territorio. En la primera disciplina se hace notar en el abundante uso de las berenjenas o las uvas pasas, amén de otros platos más descaradamente magrebíes como el cuscús, cuya variante de pescado es la más apetitosa. En el apartado arquitectónico queda reflejado en el carácter "mestizo" de algunos de sus edificios, en un estilo singular que, salvando las distancias, me recordó al mudéjar español: iglesias como San Giovanni degli Eremiti o San Cataldo presumen de unas cúpulas moras, y una obra cumbre como la catedral de Monreale también hace claros guiños al arte árabe, especialmente en el claustro. Un estilo árabe que en muchos de los casos se mezcla con el estilo normando, llamado así porque es el de los edifios creados durante la dominación normanda de Sicilia, que siguió a la árabe. Sí, yo también me preguntó cómo llegaron hasta aquí los normandos, un pueblo de lo que hoy es el noroeste de Francia, sin haber conquistado las tierras que median entre Normandía y el sur de la Italia actual.

Pero Sicilia es una isla compleja; cuanto más al este, más se diluye esa influencia árabe-normanda-bizantina en la arquitectura. Posiblemente porque el terremoto de 1693 destrozó la mayoría de ciudades de la zona, como Catania, Noto o parte de Siracusa, en esa tierra el barroco es el rey, ya que ese estilo era el que estaba de moda en la época en la que se reconstruyeron. El esplendor barroco es probablemente el legado patrimonial más visible de la época de dominación española, que abarcó cinco siglos si se incluye la de la corona de Aragón anterior a la creación de España como la conocemos hoy. Fachadas curvas, cóncavas y convexas, e interiores recargados en los que la decoración lo abarca todo son frecuentes especialmente en el sureste de Sicilia.

Claustro de Monreale, de estilo normando con claros guiños al mundo musulmán
Y para terminar esta rápida introducción a Sicilia, no podía faltar el Etna, su volcán por excelencia, venerado y temido, que lo mismo emana la lava con la que se hacen edificios que ha destruido ciudades enteras a capricho. Sus erupciones a corto plazo son demoledoras, pero a largo plazo dejan tierras sumamente fértiles en las que crecen árboles frutales o viñas, entre otros. Catania, Aci Castello o Randazzo son tres ejemplos de poblaciones que han usado la piedra volcánica en sus edificios.

De todas formas, el Etna es la montaña más famosa de una isla que sorprende por las numerosas montañas que tiene. Nada más llegar al aeropuerto de Palermo nosotros divisamos las primeras, junto al mar, y desde el tren se ve que la orografía del interior de Sicilia ha dejado pocos sitios planos para que se asiente la población, que tradicionalmente siempre se ha localizado, principalmente, en la costa.

La catedral de Catania, segunda ciudad siciliana, es uno de los ejemplos del arte barroco nacido tras el devastador terremoto de 1693

CÓMO LLEGAR



Con este resumen, no sería de extrañar que a uno le entraran las ganas de ir a Sicilia. ¿Y cómo llegar? La mejor forma es el avión; en la época de las compañías de bajo coste se pueden encontrar vuelos directos desde España, como los que ofrece Vueling a Catania y Palermo (desde Barcelona) o Ryanair (desde Girona). Aunque desde otros aeropuertos es probable que nos veamos obligados a hacer escala en alguna ciudad de la Italia peninsular.

El tren creo que no resulta lo más apropiado, ya que aunque se ofrecen trenes entre Sicilia y la península itálica, nadie nos libra de tener que cambiarnos a un barco para pasar el estrecho de Messina. Además, la gran distancia entre el sur de Calabria y las zonas más pobladas del centro o norte de Italia hacen que el viaje sea bastante largo, incluso aunque los trenes sean cada vez más rápidos.

Catedral de Palermo, con ese estilo normando tan personal
Existen rutas en barco; aparte de entre Messina y Reggio di Calabria u otras poblaciones calabresas, también entre Palermo y ciudades portuarias del centro-sur, centro y centro-norte de Italia, como Nápoles, Civitavecchia y Livorno respectivamente. Estas opciones pueden ser interesantes si uno quiere llevarse su propio coche para explorar la isla, pero poco prácticas en caso contrario.


CÓMO RECORRER SICILIA



La idea de alquilar coche en Sicilia no me hacía excesiva ilusión: por un lado incrementaba el precio del viaje y por otro los sicilianos no tienen fama de ser especialmente disciplinados conduciendo. Una vez estás allí ves que esta segunda afirmación es muy cierta; en Sicilia los coches solo paran en un paso de cebra cuando no hacerlo significa atropellar al peatón, y no tienen problemas en pasarte a escasos centímetros mientras cruzas, ni tampoco en aparcar sobre el paso de cebra o en cualquier intersección. No es un pueblo que trate demasiado bien a los peatones, y los semáforos son ignorados en cierta medida.
Otro inconveniente de moverse en coche es la carencia sistemática de sitio para aparcar de la que adolecen las ciudades sicilianas. Y no solo las grandes, en Agrigento, con solo 60.000 habitantes, vimos ya no doble fila sino incluso "triple fila".
Sin embargo, a muchas zonas rurales, especialmente del interior, solo se podrá ir en coche.

Teatro greco-romano de Taormina, con el Etna, parcialmente escondido entre nubes, al fondo
Nosotros nos movimos casi exclusivamente en tren y las sensaciones fueron positivas. Es cierto que no hay infinidad de trenes y que llegan solo a las poblaciones más grandes, pero para un viaje de 9 días nos apañamos bastante bien con ellos. Las principales líneas van de Palermo hacia el oeste (Trapani), sur (Agrigento), este (Messina) y sureste (Catania), con precios populares. La línea que recorre la costa jónica, de Messina a Siracusa pasando por Catania, también ofrece muchas frecuencias, y sirve para ver Taormina. Ojo ya que muchas estaciones, entre ellas precisamente la de Taormina, están mal ubicadas para ver la ciudad; esto se debe a que están o bien lejos, a varios kms., o bien con un elevado desnivel entre la estación y la ciudad. Aparte de Taormina, esto pasa en ciudades un tanto más secundarias en la demografía siciliana como Enna o Caltagirone, que yo me planteé visitar.

Las guías que nos llevamos al viaje insistían en que en la batalla entre el bus y el tren ganaba casi siempre el bus, teniendo precios similares y siendo más rápido que el tren. Nuestra experiencia, sin embargo, no me permite ver con tan buenos ojos al bus; no es más barato (es parecido o más caro) y en la mayoría de rutas no es más rápido. La ventaja que ofrece es que siempre está cerca del centro de las poblaciones y que llega a más lugares que el tren. Nosotros, que siempre hemos preferido viajar en tren frente a hacerlo en bus, dimos preferencia al primero salvo que no fuera recomendable.


CUÁNDO IR



Los propios sicilianos nos recomendaron no acercanos por allí en pleno verano. Es posible que en esta norma se puedan poner dos excepciones: la primera sería la costa, especialmente si vamos interesados en un turismo de sol y playa, como el que cada año, por ejemplo, llena Taormina y sus alrededores. La segunda excepción sería subir al Etna, ya que con sus más de 3.000 metros, el verano es sin duda la mejor época para subir hasta los cráteres a mayor altura sin quedarse "pajarito".

El interior es extremadamente caluroso y seco en verano. Estamos a la misma latitud que zonas españolas como Murcia o Almería, también famosas por esa rigurosidad en el clima en esa época.

Las laderas del Etna nos hablan de las múltiples erupciones del único gran volcán activo de Europa. En marzo todavía suele haber nieve
Sin ser tan frío como otros sitios de Europa, sí que quizá lo sea suficientemente como para no recomendar tampoco la visita en pleno invierno, que además suele ser la época de más lluvias.

Nos quedan entonces primavera y otoño, por norma general, como mejores momentos para abordar Sicilia. Por el tipo de bosque que tiene la isla, me atrevería a decir que el otoño no da el colorido que se ve en otras regiones más al norte, así que me inclino a creer que es mejor la primavera, con los naranjos y los limoneros con frutos, el campo con flores y el Etna con nieve. Nosotros fuimos a finales de marzo y aunque llevamos algo el abrigo y nos llovió ligeramente, en general las temperaturas fueron templadas y la lluvia, lo poco que hizo acto de presencia, fue en forma de chirimiri.

lunes, 8 de febrero de 2016

Lagos de película: EL VALLE DE BOÍ / LA VALL DE BOÍ + AIGÜESTORTES

Vistas del refugio Joan Calvell i Ventosa, con el estany Negre a sus pies y el macizo de Besiberri detrás, que supera por poco los 3.000 metros


LA NATURALEZA DEL VALLE DE BOÍ: AIGÜESTORTES



El parque nacional de "Aigüestortes y Estany de Sant Maurici" aglutina lo mejor del Pirineo. Con cimas que coquetean o ligeramente superan los 3.000 metros, es seguramente el territorio pirenaico con mayor concentración de lagos, llamados "estanys" en catalán, que se suceden en ocasiones a pocos metros unos de otros. Lamentablemente la codicia del franquismo por la generación eléctrica mediante pantanos, provoca que algunos se vean aumentados artificialmente por pequeñas presas (o no tanto), pero pese a eso, el conjunto es digno de elogio. Ya he estado dos veces y estoy deseando volver.

El parque tiene dos accesos principales, y de esa dualidad deriva su nombre, siendo el acceso occidental el valle de Boí (para ver Aigüestortes) y el oriental por el pueblo de Espot (para ver el lago de Sant Maurici / San Mauricio). Por ello, aquí nos centraremos en las dos excursiones que se pueden hacer fácilmente por el acceso occidental.

Uno de los brazos de la planicie de Aigüestortes, de aguas limpísimas
La primera da acceso al paraje de Aigüestortes, cuyo significado en castellano sería algo así como "aguas tortuosas". Para acceder deberíamos dejar el coche en un parking en la ribera de Sant Nicolau, remontando el valle desde la carretera principal unos pocos kilómetros más allá de los desvíos a Erill la Vall, Boí y Taüll. La excursión es larga en longitud pero sencilla por su poco desnivel. El primer gran hito de la misma es el lago o estany de Llebreta, un aperitivo de lo que nos espera después.

Seguimos subiendo por una sucesión de cascadas que alimenta al citado lago hasta llegar a una peculiar planicie (planell en catalán), extraña, que aloja Aigüestortes. El río de Sant Nicolau se divide en numerosos brazos de agua limpísima, con riberas pobladas de árboles, en lugar de formar un solo brazo como suelen tener los ríos. Una pasarela de madera nos permite adentrarnos y disfrutar un poco más de este fenómeno, constituyendo además una pequeña alternativa por la que hacer el viaje de vuelta ligeramente distinto al de ida.

Estany llong, el lago en el que muchos acaban la ruta que pasa por Aigüestortes
Un posible final a esta ruta está algo más lejos, en el lago o Estany Llong, que cuenta con su propio refugio. Este vistoso y "largo" lago (es lo que significa "llong") es sin embargo, uno de tantos lagos majestuosamente emplazados. En este caso se encuentra a 2.000 metros de altura casi exactos, y cuenta con 7 hectáreas de superficie.

Para nosotros la excursión no finalizó ahí, ya que nos vimos con ganas de subir a otro lago, el "estany Redó" (literalmente el "lago redondo"), un lago bastante más pequeño, que hace honor a su nombre, y donde disfrutamos de unos peces exfoliantes; mientras aguantamos con los pies en sus gélidas aguas una multitud de pequeños peces aprovechó para darnos mordisquitos y alimentarse de nuestras pieles muertas. ¡Y gratis!

Peces exfoliantes en el estany redó


EL REFUGIO JOAN VENTOSA I CALVELL: ALGO MÁS QUE UN CHALET CON VISTAS



La segunda ruta que hicimos en Boí es la otra gran ruta popular del valle: dejando el coche a los pies de la presa dels Cavallers llegar hasta el refugio Joan Ventosa pasando, aparte de por el embalse citado, por el estany negre, visible desde el refugio. Para ello hay que ir en coche hasta el fondo del valle, más allá de Caldes, y aparcar casi pegando al muro de la presa.

En esta ocasión la ruta, longitudinalmente es más corta, aunque no se hace menos dura sino casi al contrario. A excepción del rato que se rodea el pantano (por un camino no muy cómodo) no deja de subir apenas en ningún momento hasta el refugio, al que se llega tras poco más de 2 horas y media. Pero tampoco es nada del otro mundo, ya que no llegan a los 500 metros de desnivel los que separan el aparcamiento del refugio.

Subiendo hacia el lago /estany negre se tienen estas vistas sobre el embalse de Cavallers
Desde el refugio, donde gustoso me habría quedado a dormir (pero el viajar con el gato nos lo impidió), multitud de lagos quedan a tiro de piedra, y nosotros soñábamos con ir al lago / estany de la roca, llamado así por el gran pedrusco que emerge del centro de sus aguas, pero nuestra forma física y el sentido común nos lo impidieron. A cambio vimos otros lagos más cercanos e igualmente pintorescos.

Junto al refugio, todo un chalet en medio de la naturaleza, comimos disfrutando de esta joya del Pirineo.

sábado, 6 de febrero de 2016

Arte románico CON MAYÚSCULAS: EL VALLE DE BOÍ / LA VALL DE BOÍ

Torre de la iglesia de la Natividad, en Durro

Me mojaré al reconocerlo; el mejor lugar de montaña de Cataluña, y posiblemente de España, al hablar de reunir patrimonio cultural y artístico de primer orden junto a una naturaleza deslumbrante es el valle de Boí, en el pirineo ilerdense.

El conjunto de preciosas iglesias románicas en pueblecitos tranquilos, que es patrimonio de la humanidad desde 2000, está curiosamente a las puertas de uno de los tres parques nacionales pirenaicos y el único de toda Cataluña en el momento de escribir estas líneas: el parque nacional de Aigüestortes y lago de San Mauricio (en catalán y oficialmente "Parc nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici"), constituyendo así una pareja de atractivos que nos motivaron para pasar cinco intensos días en un puente de junio de 2015.

Montaje de vídeo y sonido realizado en la iglesia de Sant Climent de Taüll. Se retrata el soberbio pantocrátor. El original está hoy en el museo nacional de arte de Cataluña, en Barcelona


LOS PUEBLOS Y SUS IGLESIAS



Constituidos en un único ayuntamiento cuya capital es Barruera, la mayoría de pueblos tiene interés monumental, con núcleos típicamente pirenaicos (con casas de piedra oscura y tejados de pizarra) y una o dos iglesias románicas, de estilo lombardo, que hablan de la época en que la mayor parte de la Cataluña actual era musulmana y tanto aquí como en el resto de España los territorios cristianos se refugiaron en el montañoso norte, de Asturias a Gerona. Por suerte, a pesar del turismo cultural, natural y deportivo (el valle tiene espacio también para una pista de esquí: Boí-Taüll), los pueblos mantienen su personalidad.

La famosa iglesia de Sant Climent (San Clemente) de Taüll, con su fabuloso campanario
Los pueblos más interesantes, cuyo interés parece crecer cuanto más nos adentramos en el valle, tienen sus iglesias abiertas (en esta página se pueden ver los horarios y las tarifas) y se pueden visitar con entradas individuales o con un pack que las incluye a todas. Son los siguientes:
- Coll y Cardet: las iglesias de estos pueblos, con algo menos de vida que los que vienen a continuación, no las pudimos ver por dentro, puesto que estaban cerradas en junio. La de Cardet muestra la única espadaña del conjunto.
- Barruera: la capital del valle presume de tener la iglesia de Sant Feliu, que como casi todas las demás disfruta de buena iluminación para poder disfrutarla de noche. Ha sufrido modificaciones posteriores aunque su esencia sigue siendo románica, y su entrada está presidida por una bonita alameda.

La ermita de Sant Quirc, a las afueras de Durro, se conjunta magníficamente con el paisaje que le rodea
- Durro: en un desvío de la carretera principal, Durro es un delicioso pueblo que aglutina no una, sino dos iglesias patrimonio de la humanidad: la de la Natividad, en el centro del pueblo, y una pequeña ermita alcanzable tras un paseo a 10 minutos de la población (Sant Quirc). La fisionomía del pueblo parece no haber cambiado mucho desde hace siglos, ubicado en una ladera a casi 1400 metros y la iglesia de la Natividad, una de las más impresionantes del valle, es ejemplo del más puro románico catalán. Perderse por sus calles es un placer.

Iglesia de Erill la Vall
- Erill la Vall: en el fondo del valle, y al contrario de Durro, ubicado en un llano, Erill la Vall impresiona con su iglesia, que presume de una torre de seis pisos de altura, la más alta junto a la de Sant Climent de Taüll. La iglesia aloja un curioso descendimiento de Cristo de madera. Junto a ella se ha creado un centro de interpretación del arte románico del valle, para el que la entrada conjunta también da acceso. 
- Boí: el pueblo que da nombre al valle es quizá el que conserva un mayor conjunto de calles y plazas pintorescas, en las que caminar buscando perderse. Está en un desvío de la carretera principal que lleva también a Taüll, y aloja otra de las iglesias románicas del valle, la de Sant Joan.

Una de los pintorescos rincones de Boí
- Taüll: el último pueblo quizá sea el más famoso de todos ellos, por contar, como Durro, con dos iglesias patrimonio de la humanidad, aunque en esta ocasión ambas están en el núcleo urbano actual. La de Sant Climent (o San Clemente) es sin lugar a dudas el símbolo o emblema del valle (y uno de los símbolos de Cataluña), con sus proporciones, su esbelto campanario y sus frescos del interior, que aunque fueron trasladados al museo nacional de arte de Cataluña, en Barcelona, se recrean con un espectáculo de luces y sonido al que tenemos derecho con la entrada. Menos conocida, la iglesia de Santa María no desmerece a su famosa vecina, y preside la plaza mayor del pueblo. Callejear por en Taüll también es un placer.

Vista nocturna de la iglesia de Santa María de Taüll. Todas las iglesias cuentan con una excelente iluminación que permite verlas con otros ojos de noche
Decir que algunas de las iglesias conservan frescos (o reproducciones de los mismos, estando los originales normalmente en el MNAC de Barcelona) y en varias se pueden subir a los campanarios para tener otras vistas de los pueblos y del fabuloso valle en el que se encuentran. Eso sí, cuidado con no subir cuando vayan a dar las campanadas para no llevarse un buen susto :)

jueves, 3 de diciembre de 2015

Hay arte en el CINTURÓN METROPOLITANO de BARCELONA (II): parte sur

Tras una primera entrada dedicada a las poblaciones más interesantes del área metropolitana de Barcelona al norte de la capital, aquí tenéis esta otra dedicada a las poblaciones del sur:

Bodega Güell (Celler Güell en catalán), el desconocido edificio que Gaudí construyó en el pequeño pueblo de Garraf, es hoy un restaurante


SANTA COLOMA DE CERVELLÓ



Junto a Barcelona capital, pero fuera de ella, hay sitio incluso para un lugar patrimonio de la humanidad, como es la cripta de la colonia Güell, desconocida obra de Antoni Gaudí.

La colonia Güell fue una colonia obrera industrial, que de algún modo sigue activa hoy como atracción turística. El empresario Eusebi Güell, el mayor mecenas que nunca tuviera Gaudí, quiso construir algo así como "una ciudad industrial ideal", en la que las viviendas de los obreros estuvieran integradas en el conjunto junto a los talleres, así como otros edificios adyacentes como la citada cripta, que hace las veces de iglesia. Este edificio, sin duda el más destacable del conjunto, fue ideado como algo mucho más ambicioso, pero finalmente solo se realizó la cripta, ya de por sí una obra maestra por sus sinuosas líneas y sus llamativas vidrieras.

Cripta de la colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló
Para Gaudí, así como para los que desean estudiar su evolución, éste es un lugar destacado porque es el preámbulo de otras obras suyas posteriores, tales como la Sagrada Familia.

La colonia Güell tiene su propia parada en las línea S8, que va de la plaza de España barcelonesa a Martorell (también pasan por allí las líneas S4 y S33). No obstante, al estar esta en zona 2 de la TMB, yo recomiendo bajarse en la parada anterior (Molí Nou - Ciutat Cooperativa), porque es de la zona 1 y porque a ella llegan más trenes, y hacer el resto a pie, que es cosa de 10 minutos.

Actualización 2020: La parada de la colonia Güell, aunque está en zona 2, ya forma parte del área a la que se puede acceder con billetes de la zona 1 de transporte público.


GARRAF



Este pueblecito, que administrativamente pertenece a Sitges, está ubicado en una pequeña tregua que se dan el mar y el macizo montañoso del Garraf (que cae a plomo sobre el Mediterráneo durante casi todo el viaje entre Castelldefels y Sitges), y guarda uno de los edificios más desconocidos de Gaudí, el celler Güell (bodega Güell) hoy convertido en restaurante. Además, aquí se ubica también una de las playas urbanas más "coquetas" de los alrededores de Barcelona, con las pintorescas casetas de pescadores blancas y verdes en primera plana de un telón de fondo dominado por las montañas.

La playa de Garraf durante el verano, con las pintorescas casetas de pescadores, blancas y verdes
Garraf es la única población ubicada entre Castelldefels y Sitges, y tiene su propia parada en la línea de tren R2-sur desde Barcelona, estando en zona 2 de la red integrada de TMB y zona 3 de los trenes de cercanías (Rodalies). Para llegar hasta ella hay que sufrir casi la mitad del trazado de las curvas del Garraf, ya que la autopista de peaje que va hasta Sitges no tiene salida para el pueblo.


SITGES



La que probablemente sea la población costera más bonita de la mitad sur de Cataluña (excluyendo las capitales de provincia Tarragona y Barcelona, aunque en estos casos la belleza no está muy relacionada con el mar) está sorprendentemente solo a 35 kms. de Barcelona, aunque puede parecer mucho más lejos. El motivo es el bloque montañoso del Garraf, que la aleja de Barcelona y dificulta las comunicaciones con ella.

Sitges se ha hecho famosa en los últimos años por su conocida fama de población "gay-friendly", y de hecho la nutrida población homosexual se hace evidente al pasear por ella, haciendo que sea una especie de "Chueca de Cataluña". Además, el festival de cine fantástico que se celebra a principios de otoño, uno de los carnavales más concurridos de la zona y el hecho de ser un referente del turismo de sol y playa acaban de justificar la buena reputación de esta población.

Museo Cau Ferrat, en Sitges
Al margen de sus agradables playas, o del paseo marítimo coronado por la iglesia principal de la ciudad, ubicada en un promontorio, a nivel cultural tiene tres rincones muy recomendables para la visita: el palau (palacio) Maricel, el museo del mismo nombre y el museo Cau Ferrat.

La visita al palacio, cuyos encantos apenas se pueden intuir desde el exterior, es guiada y solo se puede hacer los domingos durante la mayor parte del año; en verano se puede visitar otros días (+ info aquí). Los otros dos museos son casi como uno solo, ya que están ubicados en el mismo edificio. En los tres casos las lujosas y bien decoradas estancias hablan de la vida de Santiago Rusiñol y Charles Deering, sus distinguidos dueños. Salas con nombres como "salón de oro", "salón azul" o el vistoso claustro nos dejaron maravillados, con el encanto extra de estar ubicadas casi casi colgadas sobre el mar.

Línea costera de Sitges

Sitges, está bien comunicada con Barcelona, pero por desgracia llegar es muy caro para la poca distancia a la que se encuentra de la capital catalana. En tren está en zona 3 del área integrada de TMB y en la zona 4 de la red de cercanías de Barcelona, y se va desde Barcelona en la línea R2-sur. En coche, hay que aguantar la complicada carretera de las curvas del Garraf, con mucho tráfico de coches y ciclistas, o la cómoda pero carísima autopista de peaje, por la que se piden unos 7€ por solo 16 kms (sin duda uno de los peajes más caros de España).


VILANOVA I LA GELTRÚ



Tras pasar por Garraf y Sitges, la siguiente población importante es Vilanova i la Geltrú, que también merece una visita. En esta ocasión, quizá sus encantos no sean tan evidentes, ya que nuestra visita se centró en dos museos: el famoso museo del ferrocarril de Cataluña, y el quizá más desconocido museo Víctor Balaguer. Aunque no lo hemos visitado, las fotos que se pueden encontrar por internet nos dicen que Vilanova también puede presumir de un agradable paseo marítimo jalonado por palmeras.

Interior del museo Víctor Balaguer, que tenía maneras de ciudad bastante más grande
Sin desmerecer al primer y más famoso museo, la sorpresa nos la dio el segundo, ya que nos pareció una interesante y ecléctica colección de pintura y escultura de la que ni siquiera habíamos oído hablar antes de ir, y a la que entramos simplemente porque estaba enfrente del museo del ferrocarril y su edificio nos llamó la atención.

El museo del ferrocarril es una de las mejores colecciones de locomotoras y vagones de tren de España, y están representadas todas las épocas de nuestra historia ferroviaria. Hay que recordar que la primera línea de tren de la España actual fue la Barcelona-Mataró, inaugurada en 1848 (Cuba, por aquel entonces provincia española, construyó su primera línea unos años antes).

Para llegar a Vilanova i la Geltrú precisamente en tren hay que seguir la misma línea R2-sur que lleva hasta Garraf y Sitges, siendo la siguiente parada tras estas dos si vamos desde Barcelona. Está en zona 4 de ambas redes de transporte, la de TMB y la de cercanías de Renfe. Como dije para Sitges, en coche hay que soportar las curvas de la carretera convencional o el caro peaje de la autopista.

Dos de los ejemplares de trenes más modernos del museo del ferrocarril de Vilanova i la Geltrú