sábado, 30 de abril de 2016

OCHO PUEBLECITOS CATALANES (concretamente gerundenses)

Al calor de la conocida película "ocho apellidos catalanes", secuela de la aun más famosa película "ocho apellidos vascos", hoy os traigo una selección de mis ocho pueblos favoritos de tierras gerundenses de entre todos los que he visto hasta la fecha.

La película citada anteriormente se grabó en el pueblecito de Monells, entre Girona y la Costa Brava. Este pueblo, cuya visita tengo todavía pendiente, es un excelente ejemplo de población poco conocida pero con el encanto de lo auténtico, y así hay un montón de pueblecitos anclados en el medievo en tierras catalanas, siendo la provincia gerundense la que tiene el mayor número.

El puente medieval de Besalú
Dicho esto, aquí os traigo mi selección:


1.- BESALÚ



Empiezo por uno de los más famosos; Besalú tiene el suficiente caché como para salir en las guías turísticas a nivel español, y es que su puente románico, reconstruido tras el deterioro sufrido en épocas diversas (como la guerra civil española), es uno de los monumentos más imponentes de la Cataluña rural. Cruzado el puente, conviene dar un paseo por su centro medieval, típico de esta provincia, en el que se esconde una antigua sinagoga y un museo de miniaturas.

Besalú se encuentra en el cruce de caminos que unen Figueras y Olot por un lado, y la autovía que lo une con Gerona y Banyoles por el otro, en el centro de la provincia.


2.- CADAQUÉS



Otro pueblo imprescindible es el célebre Cadaqués. Probablemente una de las poblaciones costeras catalanas que mejor ha sabido mantener su encanto rural, alejado de los altos hoteles de otros enclaves. Cadaqués, inmaculado conjunto de casas blancas que mira hacia el mar, está para siempre ligado a la figura de Salvador Dalí, que tenía su residencia habitual en Port Lligat, población perteneciente al ayuntamiento de Cadaqués que queda a escasos kilómetros.

Vista de Cadaqués
En Cadaqués recomiendo pasear por su litoral, ver el pueblo desde el mar y el mar desde el pueblo, para luego pasear por sus calles estrechas de casas encaladas.

Cadaqués está en la zona más septentrional de la Costa Brava, en el "cuerno" que le sale al litoral gerundense, el cabo ("cap" en catalán) de Creus.


3.- TOSSA DE MAR



Si Cadaqués es el representante pintoresco del norte de la Costa Brava, Tossa es el del sur. Algo más "urbanizada", guarda gran encanto por el conjunto amurallado de la villa vieja, situado en un promontorio junto al mar en la parte sur de los límites del pueblo actualmente. En esta muralla con olor a sal hay sitio incluso para unos pinos característicos de la zona (confieso que una de las cosas que más me gusta de la Costa Brava son sus pinos, colgados de los acantilados, junto al mar).

Tanto al norte como al sur de ese conjunto amurallado se extienden sendas playas que nos permiten bañarnos frente a siglos de historia. La playa al norte es más grande aunque más bien con piedras, mientras que la pequeña playa al sur es de arena dorada.

Torre defensiva de Tossa de Mar
Tossa está en el sur de la costa Brava, en la comarca de la Selva.


4.- CALELLA DE PALAFRUGELL



Calella supone para mí el tercer miembro del tridente de pueblos preciosos de la Costa Brava junto a Tossa y Cadaqués. Se sitúa en el centro de la misma, y como leí en una guía: "parece un pedazo de mar Egeo en el Mediterráneo Occidental". Su encanto marinero, reflejado en sus casas de pescadores que casi tocan el agua, debió inspirar a Joan Manuel Serrat a escribir su famosa canción "Mediterráneo". Su fachada marítima es con diferencia lo más vistoso en Calella, y sus playas en el mismo pueblo dan para un agradable paseo o para tostarse al sol.


Calella de Palafrugell

Calella se encuentra junto a Palafrugell, en el centro del litoral gerundense.


5.- CASTELLFOLLIT DE LA ROCA


Nos vamos al interior, para disfrutar de una de las visiones rurales más extrañas no ya de Cataluña, sino de toda España. Castellfollit de la Roca está emplazado sobre una enorme mole de basalto, de varias decenas de metros de altura, fruto de algún tipo de erupción volcánica en la zona. La Garrotxa, la comarca en la que se ubica, acoge la única región volcánica de la península Ibérica. Y la visión de Castellfollit desde la carretera que se acerca al pueblo, es de una belleza sobrecogedora, extraña. Las casas, de color gris oscuro, ayudan a darle ese aura de misterio.

Por dentro el pueblo quizá resulte menos espectacular, pero es interesante. Se puede subir a la torre de la iglesia y ver Castellfollit desde otra óptica alternativa.

Vista del fantasmal pueblo de Castellfollit de la Roca, erigido sobre una enorme columna de basalto
Castellfollit está a pocos kilómetros de Olot, la capital de esta comarca prepirenaica, en la carretera que une esta población con Figueras/Figueres.


6.- BEGET



Beget ha sido una de las mayores sorpresas que la Cataluña rural ha brindado a un servidor. Que Tossa o Cadaqués te gusten es de esperar, pero este delicioso pueblo apenas sale como anexo de otros en las guías de turismo, y sin embargo es de los más bonitos de Cataluña.

Beget es uno de los pueblos del Pirineo que mejor ha sabido conservar su esencia; también aquí tenemos las casas más o menos modernas, de piedra, típicas de todo el lado español del Pirineo; pero digamos que en este caso esto se ha hecho con un urbanismo antiguo, en cuyas calles estrechas no se meten los coches; además, apenas hay gente, ya que al contrario de otros pueblos del estilo, éste no ha crecido desmesuradamente. Además, la iglesia de Beget, dedicada a Sant Cristòfol (San Cristóbal) es una joya del románico lombardo, estilo común en el Pirineo catalán. Por dentro, que yo no la pude ver, también debe ser interesante por el retablo y la policromía que conserva.

Beget, protagonizado por la iglesia románica de Sant Cristòfol
Beget está pegando a Francia, y pertenece al municipio de Camprodón, en la comarca del Ripollés. El acceso se debe hacer por Francia (a través de un puerto de montaña) o por el citado Camprodón.


7.- CAMPRODÓN



Sin salirnos del Ripollés, sin duda una de las comarcas gerundenses más interesantes, nos vamos a Camprodón, cuyo emblema es el asimétrico puente que cruza el río Ter. Este puente de estilo gótico tiene un arco que da acceso al centro del pueblo, y que en su momento lo protegía. Ayudan a darle ese aire pintoresco las casas de colores que se ubican junto al río, que están también presentes en otras zonas de Camprodón, lo que me hizo pensar en una especie de Gerona en miniatura, por su parecido con la estampa del río Onyar en la capital provincial. Otro aliciente de Camprodón es la iglesia del Carme.

Puente de Camprodón

Para llegar a Camprodón, debemos acceder desde Ripoll u Olot por la C-38.


8.- PERATALLADA



Termino esta complicada selección con un representante de los pueblos del interior de la Costa Brava. Distintos de los costeros pero a poca distancia de ellos, estos pueblos suelen estar hechos en piedra de color dorado, y tienen un trazado medieval. Representantes de estas características son por ejemplo Pals, Palau Sator o el citado anteriormente Monells, aunque posiblemente mi favorito sea Peratallada. Con estrechas calles, un pequeño castillo, y una iglesia de una peculiar espadaña rectangular, vive hoy del turismo, y es delicioso.

Peratallada está a la altura de Begur o Palafrugell, pero apenas una veintena de kilómetros tierra adentro. Desde Girona se puede acceder por la C-66, aunque desde Barcelona es mejor salirse de la AP-7 en Vidreres e ir pasando por Platja d'Aro, Palamós o el propio Palafrugell.

Rincón de Peratallada, con sus características casas en piedra dorada
Y por si esta selección os parece, poco, aparte de los recién citados pueblos de piedra del interior de la Costa Brava, todavía me dejo:
- Ripoll con su fabuloso monasterio.
- Las callejuelas de Santa Pau.
- Otro bonito monasterio en San Juan de las Abadesas (Sant Joan de les Abadesses en catalán)
- Peralada, con su castillo y el claustro de Sant Domènec.
- Hostalric y su muralla.
- El lago de Banyoles (o Bañolas).
- Otros pueblos pirenaicos como Setcases o Queralbs.
...

Y como siga no paro; probablemente sea la provincia más completa y diversa de Cataluña. ¡A disfrutarla!

martes, 19 de abril de 2016

Encrucijada mediterránea: SICILIA

La mayor isla del Mediterráneo es un lugar fascinante. Casi permanentemente invadida, y además por civilizaciones tan dispares que van de los griegos a los aragoneses pasando por romanos, bizantinos, árabes y normandos, en ella se da una de las mayores concentraciones de patrimonio monumental del sur de Italia, solo con permiso de Nápoles y sus alrededores.

Templo de la Concordia, en Agrigento, que se conserva entero a pesar de sus 2700 años de historia. En primer plano una escultura moderna.
A caballo entre Europa y África sin pertenecer estrictamente a ninguna de las dos, y a medio camino entre el Mediterráneo oriental y el occidental, Sicilia puede romper los esquemas de los que ya se hayan paseado a lo largo y ancho de la Italia peninsular, si es que no eran ya suficientemente complejos.


ARQUITECTURA DE SICILIA, A TRAVÉS DE SU HISTORIA



Con contadas excepciones, como Paestum, que está en el sur de Campania (cerca de Nápoles), los mejores edificios de origen griego en Italia, y posiblemente del mundo fuera de la Grecia actual, están en Sicilia. Teatros como el de Siracusa o el de Taormina y templos como los de Agrigento nos han llegado en muy buen estado, casi intactos, y en ocasiones se mezclan con modificaciones posteriores hechas por los romanos. Porque como es natural, hasta aquí llegó también el imperio romano, y si no que se lo digan a la villa del Casale, en Piazza Armerina, con su nutrido repertorio de mosaicos.

Cae el imperio romano y le siguió el bizantino, cuya influencia se ve especialmente en el interior de edificios tales como las catedrales de Monreale y Cefalù, la sublime iglesia de la Martorana y la capilla Palatina, estas dos últimas en Palermo.

La Capilla Palatina, en Palermo, es uno de los mejores exponentes del arte bizantino existente en Sicilia
La historia siguió su curso, y los sarracenos invadieron Sicilia. Todavía hoy, tanto la gastronomía como la arquitectura presumen de cierto carácter árabe sin comparación en Italia; no en vano durante más de dos siglos fue parte de su territorio. En la primera disciplina se hace notar en el abundante uso de las berenjenas o las uvas pasas, amén de otros platos más descaradamente magrebíes como el cuscús, cuya variante de pescado es la más apetitosa. En el apartado arquitectónico queda reflejado en el carácter "mestizo" de algunos de sus edificios, en un estilo singular que, salvando las distancias, me recordó al mudéjar español: iglesias como San Giovanni degli Eremiti o San Cataldo presumen de unas cúpulas moras, y una obra cumbre como la catedral de Monreale también hace claros guiños al arte árabe, especialmente en el claustro. Un estilo árabe que en muchos de los casos se mezcla con el estilo normando, llamado así porque es el de los edifios creados durante la dominación normanda de Sicilia, que siguió a la árabe. Sí, yo también me preguntó cómo llegaron hasta aquí los normandos, un pueblo de lo que hoy es el noroeste de Francia, sin haber conquistado las tierras que median entre Normandía y el sur de la Italia actual.

Pero Sicilia es una isla compleja; cuanto más al este, más se diluye esa influencia árabe-normanda-bizantina en la arquitectura. Posiblemente porque el terremoto de 1693 destrozó la mayoría de ciudades de la zona, como Catania, Noto o parte de Siracusa, en esa tierra el barroco es el rey, ya que ese estilo era el que estaba de moda en la época en la que se reconstruyeron. El esplendor barroco es probablemente el legado patrimonial más visible de la época de dominación española, que abarcó cinco siglos si se incluye la de la corona de Aragón anterior a la creación de España como la conocemos hoy. Fachadas curvas, cóncavas y convexas, e interiores recargados en los que la decoración lo abarca todo son frecuentes especialmente en el sureste de Sicilia.

Claustro de Monreale, de estilo normando con claros guiños al mundo musulmán
Y para terminar esta rápida introducción a Sicilia, no podía faltar el Etna, su volcán por excelencia, venerado y temido, que lo mismo emana la lava con la que se hacen edificios que ha destruido ciudades enteras a capricho. Sus erupciones a corto plazo son demoledoras, pero a largo plazo dejan tierras sumamente fértiles en las que crecen árboles frutales o viñas, entre otros. Catania, Aci Castello o Randazzo son tres ejemplos de poblaciones que han usado la piedra volcánica en sus edificios.

De todas formas, el Etna es la montaña más famosa de una isla que sorprende por las numerosas montañas que tiene. Nada más llegar al aeropuerto de Palermo nosotros divisamos las primeras, junto al mar, y desde el tren se ve que la orografía del interior de Sicilia ha dejado pocos sitios planos para que se asiente la población, que tradicionalmente siempre se ha localizado, principalmente, en la costa.

La catedral de Catania, segunda ciudad siciliana, es uno de los ejemplos del arte barroco nacido tras el devastador terremoto de 1693

CÓMO LLEGAR



Con este resumen, no sería de extrañar que a uno le entraran las ganas de ir a Sicilia. ¿Y cómo llegar? La mejor forma es el avión; en la época de las compañías de bajo coste se pueden encontrar vuelos directos desde España, como los que ofrece Vueling a Catania y Palermo (desde Barcelona) o Ryanair (desde Girona). Aunque desde otros aeropuertos es probable que nos veamos obligados a hacer escala en alguna ciudad de la Italia peninsular.

El tren creo que no resulta lo más apropiado, ya que aunque se ofrecen trenes entre Sicilia y la península itálica, nadie nos libra de tener que cambiarnos a un barco para pasar el estrecho de Messina. Además, la gran distancia entre el sur de Calabria y las zonas más pobladas del centro o norte de Italia hacen que el viaje sea bastante largo, incluso aunque los trenes sean cada vez más rápidos.

Catedral de Palermo, con ese estilo normando tan personal
Existen rutas en barco; aparte de entre Messina y Reggio di Calabria u otras poblaciones calabresas, también entre Palermo y ciudades portuarias del centro-sur, centro y centro-norte de Italia, como Nápoles, Civitavecchia y Livorno respectivamente. Estas opciones pueden ser interesantes si uno quiere llevarse su propio coche para explorar la isla, pero poco prácticas en caso contrario.


CÓMO RECORRER SICILIA



La idea de alquilar coche en Sicilia no me hacía excesiva ilusión: por un lado incrementaba el precio del viaje y por otro los sicilianos no tienen fama de ser especialmente disciplinados conduciendo. Una vez estás allí ves que esta segunda afirmación es muy cierta; en Sicilia los coches solo paran en un paso de cebra cuando no hacerlo significa atropellar al peatón, y no tienen problemas en pasarte a escasos centímetros mientras cruzas, ni tampoco en aparcar sobre el paso de cebra o en cualquier intersección. No es un pueblo que trate demasiado bien a los peatones, y los semáforos son ignorados en cierta medida.
Otro inconveniente de moverse en coche es la carencia sistemática de sitio para aparcar de la que adolecen las ciudades sicilianas. Y no solo las grandes, en Agrigento, con solo 60.000 habitantes, vimos ya no doble fila sino incluso "triple fila".
Sin embargo, a muchas zonas rurales, especialmente del interior, solo se podrá ir en coche.

Teatro greco-romano de Taormina, con el Etna, parcialmente escondido entre nubes, al fondo
Nosotros nos movimos casi exclusivamente en tren y las sensaciones fueron positivas. Es cierto que no hay infinidad de trenes y que llegan solo a las poblaciones más grandes, pero para un viaje de 9 días nos apañamos bastante bien con ellos. Las principales líneas van de Palermo hacia el oeste (Trapani), sur (Agrigento), este (Messina) y sureste (Catania), con precios populares. La línea que recorre la costa jónica, de Messina a Siracusa pasando por Catania, también ofrece muchas frecuencias, y sirve para ver Taormina. Ojo ya que muchas estaciones, entre ellas precisamente la de Taormina, están mal ubicadas para ver la ciudad; esto se debe a que están o bien lejos, a varios kms., o bien con un elevado desnivel entre la estación y la ciudad. Aparte de Taormina, esto pasa en ciudades un tanto más secundarias en la demografía siciliana como Enna o Caltagirone, que yo me planteé visitar.

Las guías que nos llevamos al viaje insistían en que en la batalla entre el bus y el tren ganaba casi siempre el bus, teniendo precios similares y siendo más rápido que el tren. Nuestra experiencia, sin embargo, no me permite ver con tan buenos ojos al bus; no es más barato (es parecido o más caro) y en la mayoría de rutas no es más rápido. La ventaja que ofrece es que siempre está cerca del centro de las poblaciones y que llega a más lugares que el tren. Nosotros, que siempre hemos preferido viajar en tren frente a hacerlo en bus, dimos preferencia al primero salvo que no fuera recomendable.


CUÁNDO IR



Los propios sicilianos nos recomendaron no acercanos por allí en pleno verano. Es posible que en esta norma se puedan poner dos excepciones: la primera sería la costa, especialmente si vamos interesados en un turismo de sol y playa, como el que cada año, por ejemplo, llena Taormina y sus alrededores. La segunda excepción sería subir al Etna, ya que con sus más de 3.000 metros, el verano es sin duda la mejor época para subir hasta los cráteres a mayor altura sin quedarse "pajarito".

El interior es extremadamente caluroso y seco en verano. Estamos a la misma latitud que zonas españolas como Murcia o Almería, también famosas por esa rigurosidad en el clima en esa época.

Las laderas del Etna nos hablan de las múltiples erupciones del único gran volcán activo de Europa. En marzo todavía suele haber nieve
Sin ser tan frío como otros sitios de Europa, sí que quizá lo sea suficientemente como para no recomendar tampoco la visita en pleno invierno, que además suele ser la época de más lluvias.

Nos quedan entonces primavera y otoño, por norma general, como mejores momentos para abordar Sicilia. Por el tipo de bosque que tiene la isla, me atrevería a decir que el otoño no da el colorido que se ve en otras regiones más al norte, así que me inclino a creer que es mejor la primavera, con los naranjos y los limoneros con frutos, el campo con flores y el Etna con nieve. Nosotros fuimos a finales de marzo y aunque llevamos algo el abrigo y nos llovió ligeramente, en general las temperaturas fueron templadas y la lluvia, lo poco que hizo acto de presencia, fue en forma de chirimiri.

lunes, 8 de febrero de 2016

Lagos de película: EL VALLE DE BOÍ / LA VALL DE BOÍ + AIGÜESTORTES

Vistas del refugio Joan Calvell i Ventosa, con el estany Negre a sus pies y el macizo de Besiberri detrás, que supera por poco los 3.000 metros


LA NATURALEZA DEL VALLE DE BOÍ: AIGÜESTORTES



El parque nacional de "Aigüestortes y Estany de Sant Maurici" aglutina lo mejor del Pirineo. Con cimas que coquetean o ligeramente superan los 3.000 metros, es seguramente el territorio pirenaico con mayor concentración de lagos, llamados "estanys" en catalán, que se suceden en ocasiones a pocos metros unos de otros. Lamentablemente la codicia del franquismo por la generación eléctrica mediante pantanos, provoca que algunos se vean aumentados artificialmente por pequeñas presas (o no tanto), pero pese a eso, el conjunto es digno de elogio. Ya he estado dos veces y estoy deseando volver.

El parque tiene dos accesos principales, y de esa dualidad deriva su nombre, siendo el acceso occidental el valle de Boí (para ver Aigüestortes) y el oriental por el pueblo de Espot (para ver el lago de Sant Maurici / San Mauricio). Por ello, aquí nos centraremos en las dos excursiones que se pueden hacer fácilmente por el acceso occidental.

Uno de los brazos de la planicie de Aigüestortes, de aguas limpísimas
La primera da acceso al paraje de Aigüestortes, cuyo significado en castellano sería algo así como "aguas tortuosas". Para acceder deberíamos dejar el coche en un parking en la ribera de Sant Nicolau, remontando el valle desde la carretera principal unos pocos kilómetros más allá de los desvíos a Erill la Vall, Boí y Taüll. La excursión es larga en longitud pero sencilla por su poco desnivel. El primer gran hito de la misma es el lago o estany de Llebreta, un aperitivo de lo que nos espera después.

Seguimos subiendo por una sucesión de cascadas que alimenta al citado lago hasta llegar a una peculiar planicie (planell en catalán), extraña, que aloja Aigüestortes. El río de Sant Nicolau se divide en numerosos brazos de agua limpísima, con riberas pobladas de árboles, en lugar de formar un solo brazo como suelen tener los ríos. Una pasarela de madera nos permite adentrarnos y disfrutar un poco más de este fenómeno, constituyendo además una pequeña alternativa por la que hacer el viaje de vuelta ligeramente distinto al de ida.

Estany llong, el lago en el que muchos acaban la ruta que pasa por Aigüestortes
Un posible final a esta ruta está algo más lejos, en el lago o Estany Llong, que cuenta con su propio refugio. Este vistoso y "largo" lago (es lo que significa "llong") es sin embargo, uno de tantos lagos majestuosamente emplazados. En este caso se encuentra a 2.000 metros de altura casi exactos, y cuenta con 7 hectáreas de superficie.

Para nosotros la excursión no finalizó ahí, ya que nos vimos con ganas de subir a otro lago, el "estany Redó" (literalmente el "lago redondo"), un lago bastante más pequeño, que hace honor a su nombre, y donde disfrutamos de unos peces exfoliantes; mientras aguantamos con los pies en sus gélidas aguas una multitud de pequeños peces aprovechó para darnos mordisquitos y alimentarse de nuestras pieles muertas. ¡Y gratis!

Peces exfoliantes en el estany redó


EL REFUGIO JOAN VENTOSA I CALVELL: ALGO MÁS QUE UN CHALET CON VISTAS



La segunda ruta que hicimos en Boí es la otra gran ruta popular del valle: dejando el coche a los pies de la presa dels Cavallers llegar hasta el refugio Joan Ventosa pasando, aparte de por el embalse citado, por el estany negre, visible desde el refugio. Para ello hay que ir en coche hasta el fondo del valle, más allá de Caldes, y aparcar casi pegando al muro de la presa.

En esta ocasión la ruta, longitudinalmente es más corta, aunque no se hace menos dura sino casi al contrario. A excepción del rato que se rodea el pantano (por un camino no muy cómodo) no deja de subir apenas en ningún momento hasta el refugio, al que se llega tras poco más de 2 horas y media. Pero tampoco es nada del otro mundo, ya que no llegan a los 500 metros de desnivel los que separan el aparcamiento del refugio.

Subiendo hacia el lago /estany negre se tienen estas vistas sobre el embalse de Cavallers
Desde el refugio, donde gustoso me habría quedado a dormir (pero el viajar con el gato nos lo impidió), multitud de lagos quedan a tiro de piedra, y nosotros soñábamos con ir al lago / estany de la roca, llamado así por el gran pedrusco que emerge del centro de sus aguas, pero nuestra forma física y el sentido común nos lo impidieron. A cambio vimos otros lagos más cercanos e igualmente pintorescos.

Junto al refugio, todo un chalet en medio de la naturaleza, comimos disfrutando de esta joya del Pirineo.

sábado, 6 de febrero de 2016

Arte románico CON MAYÚSCULAS: EL VALLE DE BOÍ / LA VALL DE BOÍ

Torre de la iglesia de la Natividad, en Durro

Me mojaré al reconocerlo; el mejor lugar de montaña de Cataluña, y posiblemente de España, al hablar de reunir patrimonio cultural y artístico de primer orden junto a una naturaleza deslumbrante es el valle de Boí, en el pirineo ilerdense.

El conjunto de preciosas iglesias románicas en pueblecitos tranquilos, que es patrimonio de la humanidad desde 2000, está curiosamente a las puertas de uno de los tres parques nacionales pirenaicos y el único de toda Cataluña en el momento de escribir estas líneas: el parque nacional de Aigüestortes y lago de San Mauricio (en catalán y oficialmente "Parc nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici"), constituyendo así una pareja de atractivos que nos motivaron para pasar cinco intensos días en un puente de junio de 2015.

Montaje de vídeo y sonido realizado en la iglesia de Sant Climent de Taüll. Se retrata el soberbio pantocrátor. El original está hoy en el museo nacional de arte de Cataluña, en Barcelona


LOS PUEBLOS Y SUS IGLESIAS



Constituidos en un único ayuntamiento cuya capital es Barruera, la mayoría de pueblos tiene interés monumental, con núcleos típicamente pirenaicos (con casas de piedra oscura y tejados de pizarra) y una o dos iglesias románicas, de estilo lombardo, que hablan de la época en que la mayor parte de la Cataluña actual era musulmana y tanto aquí como en el resto de España los territorios cristianos se refugiaron en el montañoso norte, de Asturias a Gerona. Por suerte, a pesar del turismo cultural, natural y deportivo (el valle tiene espacio también para una pista de esquí: Boí-Taüll), los pueblos mantienen su personalidad.

La famosa iglesia de Sant Climent (San Clemente) de Taüll, con su fabuloso campanario
Los pueblos más interesantes, cuyo interés parece crecer cuanto más nos adentramos en el valle, tienen sus iglesias abiertas (en esta página se pueden ver los horarios y las tarifas) y se pueden visitar con entradas individuales o con un pack que las incluye a todas. Son los siguientes:
- Coll y Cardet: las iglesias de estos pueblos, con algo menos de vida que los que vienen a continuación, no las pudimos ver por dentro, puesto que estaban cerradas en junio. La de Cardet muestra la única espadaña del conjunto.
- Barruera: la capital del valle presume de tener la iglesia de Sant Feliu, que como casi todas las demás disfruta de buena iluminación para poder disfrutarla de noche. Ha sufrido modificaciones posteriores aunque su esencia sigue siendo románica, y su entrada está presidida por una bonita alameda.

La ermita de Sant Quirc, a las afueras de Durro, se conjunta magníficamente con el paisaje que le rodea
- Durro: en un desvío de la carretera principal, Durro es un delicioso pueblo que aglutina no una, sino dos iglesias patrimonio de la humanidad: la de la Natividad, en el centro del pueblo, y una pequeña ermita alcanzable tras un paseo a 10 minutos de la población (Sant Quirc). La fisionomía del pueblo parece no haber cambiado mucho desde hace siglos, ubicado en una ladera a casi 1400 metros y la iglesia de la Natividad, una de las más impresionantes del valle, es ejemplo del más puro románico catalán. Perderse por sus calles es un placer.

Iglesia de Erill la Vall
- Erill la Vall: en el fondo del valle, y al contrario de Durro, ubicado en un llano, Erill la Vall impresiona con su iglesia, que presume de una torre de seis pisos de altura, la más alta junto a la de Sant Climent de Taüll. La iglesia aloja un curioso descendimiento de Cristo de madera. Junto a ella se ha creado un centro de interpretación del arte románico del valle, para el que la entrada conjunta también da acceso. 
- Boí: el pueblo que da nombre al valle es quizá el que conserva un mayor conjunto de calles y plazas pintorescas, en las que caminar buscando perderse. Está en un desvío de la carretera principal que lleva también a Taüll, y aloja otra de las iglesias románicas del valle, la de Sant Joan.

Una de los pintorescos rincones de Boí
- Taüll: el último pueblo quizá sea el más famoso de todos ellos, por contar, como Durro, con dos iglesias patrimonio de la humanidad, aunque en esta ocasión ambas están en el núcleo urbano actual. La de Sant Climent (o San Clemente) es sin lugar a dudas el símbolo o emblema del valle (y uno de los símbolos de Cataluña), con sus proporciones, su esbelto campanario y sus frescos del interior, que aunque fueron trasladados al museo nacional de arte de Cataluña, en Barcelona, se recrean con un espectáculo de luces y sonido al que tenemos derecho con la entrada. Menos conocida, la iglesia de Santa María no desmerece a su famosa vecina, y preside la plaza mayor del pueblo. Callejear por en Taüll también es un placer.

Vista nocturna de la iglesia de Santa María de Taüll. Todas las iglesias cuentan con una excelente iluminación que permite verlas con otros ojos de noche
Decir que algunas de las iglesias conservan frescos (o reproducciones de los mismos, estando los originales normalmente en el MNAC de Barcelona) y en varias se pueden subir a los campanarios para tener otras vistas de los pueblos y del fabuloso valle en el que se encuentran. Eso sí, cuidado con no subir cuando vayan a dar las campanadas para no llevarse un buen susto :)

jueves, 3 de diciembre de 2015

Hay arte en el CINTURÓN METROPOLITANO de BARCELONA (II): parte sur

Tras una primera entrada dedicada a las poblaciones más interesantes del área metropolitana de Barcelona al norte de la capital, aquí tenéis esta otra dedicada a las poblaciones del sur:

Bodega Güell (Celler Güell en catalán), el desconocido edificio que Gaudí construyó en el pequeño pueblo de Garraf, es hoy un restaurante


SANTA COLOMA DE CERVELLÓ



Junto a Barcelona capital, pero fuera de ella, hay sitio incluso para un lugar patrimonio de la humanidad, como es la cripta de la colonia Güell, desconocida obra de Antoni Gaudí.

La colonia Güell fue una colonia obrera industrial, que de algún modo sigue activa hoy como atracción turística. El empresario Eusebi Güell, el mayor mecenas que nunca tuviera Gaudí, quiso construir algo así como "una ciudad industrial ideal", en la que las viviendas de los obreros estuvieran integradas en el conjunto junto a los talleres, así como otros edificios adyacentes como la citada cripta, que hace las veces de iglesia. Este edificio, sin duda el más destacable del conjunto, fue ideado como algo mucho más ambicioso, pero finalmente solo se realizó la cripta, ya de por sí una obra maestra por sus sinuosas líneas y sus llamativas vidrieras.

Cripta de la colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló
Para Gaudí, así como para los que desean estudiar su evolución, éste es un lugar destacado porque es el preámbulo de otras obras suyas posteriores, tales como la Sagrada Familia.

La colonia Güell tiene su propia parada en las línea S8, que va de la plaza de España barcelonesa a Martorell (también pasan por allí las líneas S4 y S33). No obstante, al estar esta en zona 2 de la TMB, yo recomiendo bajarse en la parada anterior (Molí Nou - Ciutat Cooperativa), porque es de la zona 1 y porque a ella llegan más trenes, y hacer el resto a pie, que es cosa de 10 minutos.

Actualización 2020: La parada de la colonia Güell, aunque está en zona 2, ya forma parte del área a la que se puede acceder con billetes de la zona 1 de transporte público.


GARRAF



Este pueblecito, que administrativamente pertenece a Sitges, está ubicado en una pequeña tregua que se dan el mar y el macizo montañoso del Garraf (que cae a plomo sobre el Mediterráneo durante casi todo el viaje entre Castelldefels y Sitges), y guarda uno de los edificios más desconocidos de Gaudí, el celler Güell (bodega Güell) hoy convertido en restaurante. Además, aquí se ubica también una de las playas urbanas más "coquetas" de los alrededores de Barcelona, con las pintorescas casetas de pescadores blancas y verdes en primera plana de un telón de fondo dominado por las montañas.

La playa de Garraf durante el verano, con las pintorescas casetas de pescadores, blancas y verdes
Garraf es la única población ubicada entre Castelldefels y Sitges, y tiene su propia parada en la línea de tren R2-sur desde Barcelona, estando en zona 2 de la red integrada de TMB y zona 3 de los trenes de cercanías (Rodalies). Para llegar hasta ella hay que sufrir casi la mitad del trazado de las curvas del Garraf, ya que la autopista de peaje que va hasta Sitges no tiene salida para el pueblo.


SITGES



La que probablemente sea la población costera más bonita de la mitad sur de Cataluña (excluyendo las capitales de provincia Tarragona y Barcelona, aunque en estos casos la belleza no está muy relacionada con el mar) está sorprendentemente solo a 35 kms. de Barcelona, aunque puede parecer mucho más lejos. El motivo es el bloque montañoso del Garraf, que la aleja de Barcelona y dificulta las comunicaciones con ella.

Sitges se ha hecho famosa en los últimos años por su conocida fama de población "gay-friendly", y de hecho la nutrida población homosexual se hace evidente al pasear por ella, haciendo que sea una especie de "Chueca de Cataluña". Además, el festival de cine fantástico que se celebra a principios de otoño, uno de los carnavales más concurridos de la zona y el hecho de ser un referente del turismo de sol y playa acaban de justificar la buena reputación de esta población.

Museo Cau Ferrat, en Sitges
Al margen de sus agradables playas, o del paseo marítimo coronado por la iglesia principal de la ciudad, ubicada en un promontorio, a nivel cultural tiene tres rincones muy recomendables para la visita: el palau (palacio) Maricel, el museo del mismo nombre y el museo Cau Ferrat.

La visita al palacio, cuyos encantos apenas se pueden intuir desde el exterior, es guiada y solo se puede hacer los domingos durante la mayor parte del año; en verano se puede visitar otros días (+ info aquí). Los otros dos museos son casi como uno solo, ya que están ubicados en el mismo edificio. En los tres casos las lujosas y bien decoradas estancias hablan de la vida de Santiago Rusiñol y Charles Deering, sus distinguidos dueños. Salas con nombres como "salón de oro", "salón azul" o el vistoso claustro nos dejaron maravillados, con el encanto extra de estar ubicadas casi casi colgadas sobre el mar.

Línea costera de Sitges

Sitges, está bien comunicada con Barcelona, pero por desgracia llegar es muy caro para la poca distancia a la que se encuentra de la capital catalana. En tren está en zona 3 del área integrada de TMB y en la zona 4 de la red de cercanías de Barcelona, y se va desde Barcelona en la línea R2-sur. En coche, hay que aguantar la complicada carretera de las curvas del Garraf, con mucho tráfico de coches y ciclistas, o la cómoda pero carísima autopista de peaje, por la que se piden unos 7€ por solo 16 kms (sin duda uno de los peajes más caros de España).


VILANOVA I LA GELTRÚ



Tras pasar por Garraf y Sitges, la siguiente población importante es Vilanova i la Geltrú, que también merece una visita. En esta ocasión, quizá sus encantos no sean tan evidentes, ya que nuestra visita se centró en dos museos: el famoso museo del ferrocarril de Cataluña, y el quizá más desconocido museo Víctor Balaguer. Aunque no lo hemos visitado, las fotos que se pueden encontrar por internet nos dicen que Vilanova también puede presumir de un agradable paseo marítimo jalonado por palmeras.

Interior del museo Víctor Balaguer, que tenía maneras de ciudad bastante más grande
Sin desmerecer al primer y más famoso museo, la sorpresa nos la dio el segundo, ya que nos pareció una interesante y ecléctica colección de pintura y escultura de la que ni siquiera habíamos oído hablar antes de ir, y a la que entramos simplemente porque estaba enfrente del museo del ferrocarril y su edificio nos llamó la atención.

El museo del ferrocarril es una de las mejores colecciones de locomotoras y vagones de tren de España, y están representadas todas las épocas de nuestra historia ferroviaria. Hay que recordar que la primera línea de tren de la España actual fue la Barcelona-Mataró, inaugurada en 1848 (Cuba, por aquel entonces provincia española, construyó su primera línea unos años antes).

Para llegar a Vilanova i la Geltrú precisamente en tren hay que seguir la misma línea R2-sur que lleva hasta Garraf y Sitges, siendo la siguiente parada tras estas dos si vamos desde Barcelona. Está en zona 4 de ambas redes de transporte, la de TMB y la de cercanías de Renfe. Como dije para Sitges, en coche hay que soportar las curvas de la carretera convencional o el caro peaje de la autopista.

Dos de los ejemplares de trenes más modernos del museo del ferrocarril de Vilanova i la Geltrú

lunes, 30 de noviembre de 2015

Un volcán multicolor, azufre y trabajadores incansables: el IJEN

Tras hablar del Bromo, no podía dejar de hablar de la otra zona volcánica de Java Oriental que visitamos, la del Ijen, igualmente inolvidable. Y a pesar de ser volcanes en ambos casos, son zonas muy distintas. Si bien en el Bromo el color que predomina es un gris oscuro, en el Ijen las tonalidades son más vivas y alegres, protagonizadas por el verde de los bosques que rodean el volcán, el amarillo del azufre que éste emite y el azul turquesa del agua del cráter. Puede parecer pintoresco, diría incluso que lo es, pero al mismo tiempo es un pedacito de infierno en la tierra, y explicaré más tarde por qué.

La caldera del Ijen, en una pequeña tregua que nos dio el humo
Pero empecemos por el principio.


¿QUÉ ES EL VOLCÁN IJEN Y DÓNDE ESTÁ? OS AYUDO A LLEGAR.



El volcán Ijen, o "kawah Ijen" en el idioma local, es un volcán en el extremo oriental de la isla de Java (Indonesia), famoso por su belleza y por los trabajadores que sacan azufre de él. Se encuentra situado cerca del estrecho que separa Java de Bali, aproximadamente a poco más de una hora en autobús del puerto javanés para ir a Bali (Ketapang), a pesar de que la carretera tiene su tramo montañoso.

Para llegar hasta allí, lo más común es contratar los servicios de una agencia que ofrezca un paquete para ver el Ijen desde Bali o Yogya. El paquete más común (que nosotros cogimos) es el Yogya - Bromo - Ijen - Bali en 3 días y 2 noches, pero existen otros, por ejemplo volviendo a Yogya o empezando y acabando en Bali, o desde Surabaya... nuestro paquete nos costó poco menos de 100€ por persona, lo que es un precio estándar, e incluía las 2 noches de hotel con desayuno y los maratonianos traslados: Yogya - Bromo (en tren y en todoterreno), la visita al Bromo, Bromo-Ijen (en minibús), los traslados para ver el Ijen y luego el viaje Ijen - Ketapang más el barco; no incluía el traslado en Bali desde Gilimanuk hasta la zona turística de la isla (que son unos 130 kms. por los que pagamos 35€ entre los dos aproximadamente por un coche privado). Hay agencias que sí incluyen este desplazamiento, tenedlo en cuenta.

Un par de aventureros con sus mascarillas. La mía me quedaba pequeña (no están acostumbrados a mi tamaño) y me hacía un daño...
Una vez allí nos ofrecieron dos posibilidades: subir al amanecer (cita a las 4 de la madrugada) o poco después de la medianoche. La segunda opción permite ver el llamado "blue fire", una extraña reacción natural que se ve en el volcán, una luz azul que emite y que solo se puede ver con noche cerrada. Sobre el "blue fire" hay desde gente que lo encuentra fascinante a otros que les decepciona. Pero cansados de ya dormir solo 5 horas la víspera por ver el Bromo y por las 6 horas de viaje en bus, finalmente nosotros decidimos pasar del "blue fire". Decir que verlo es algo más caro que ir al amanecer, ya que hay que pagar un guía que es solo "optativo" si subes al amanecer.


VISITA AL IJEN



Se sale a las 4 de nuestro hotel (del que hablaré después) y uno cree que en apenas unos pocos minutos llegará al lugar desde el que empezar a subir, pero no; necesitamos unos 45 minutos en el minibús para llegar a su base. Las carreteras secundarias, a veces llenas de baches y el paisaje tropical pero de montaña tienen la culpa, aparte de una distancia que era mayor de lo esperado (estimo que sí que había 20-25 kms.). El bus nos dejó en el parking, y desde ahí hay que empezar a subir a pie.

Quizá sea que estamos acostumbrados a las rutas de media y alta montaña, pero no encontré que la ruta fuera tan difícil como comentan algunos viajeros, pero desde luego tampoco es "regalada". Hay que subir unos 400 metros de desnivel que nosotros recorrimos en 75 minutos aproximadamente, no sin parar de vez en cuando para recuperar el aliento. Justo al empezar la subida se nos "pegó" un local que decía trabajar llevando azufre (cuando nos enseñó sus músculos de la espalda nos quedó claro que lo hiciera aún o no desde luego que lo había hecho), con un inglés muy limitado pero una sonrisa perenne. Cuando estábamos a unos 10 minutos de la cresta del volcán nos dejó unas mascarillas que llevaba muy a mano y que agradecimos ya que el hedor empezaba a hacerse muy desagradable.

Una vez en la cresta te sacude la visión de ese paisaje extrañísimo, amarillo, gris, azul... y la nube fétida te llega de lleno. Puedes empezar a bajar por donde lo hacen los trabajadores del azufre, un camino deplorable en el que no es difícil tropezar y caer, que si para nosotros suponía un riesgo, imaginaos para la gente que sube con 80 kgs. de peso en sus espaldas. Y cuanto más bajas, más espectacular es la visión de la fumarolas, del azufre amarillo solidificado que generan, y más te haces a la idea de que estás en un pintoresco pedacito de infierno en la tierra.

Uno baja hasta donde quiere bajar. A pesar de la toxicidad del aire del lugar, y de haber letreros advirtiéndolo, mi sensación fue que podríamos haber bajado hasta el punto mismo en el que se saca el azufre. Ningún letrero nos prohibió continuar, y desde luego que nuestro guía no mostró reparos en llevarnos hasta las mismas bocas del infierno, por donde el azufre sale a altas temperaturas. Pero por desgracia no teníamos mucho tiempo, solo nos dejaron 2:30 h. en el Ijen (lo que es claramente insuficiente) y nos daba respeto bajar hasta casi el nivel del "agua", así que dimos marcha atrás.

Vista de la caldera del Ijen con lo que le ha hecho famoso: su azufre y su caldera de color turquesa
De vuelta a la cresta, nuestro guía se despidió de nosotros, pidiéndonos las mascarillas y la propina. Yo pensaba darle 100.000 rp (unos 6,5€) pero cuando iba a sacar el billete de 100.000 casi me sacó de la cartera junto a él un segundo billete de 50.000 rp (lo cual sumaba casi 10€). Me quedé paralizado con su descaro, pero no reaccioné. Casi 2h. de compañía no solicitada (aunque reconozco que nos facilitó la vida) por 10€, que es lo que más o menos consiguen en un día completo cargando azufre, lo cual significa unos 4 viajes. No me extraña que cada vez más trabajadores abandonen la rutina de la carga del mineral por un turismo cada vez más numeroso y que sin duda les permite sacar más dinero con menos esfuerzo.

Caminamos unos minutos por la cresta, pero el reloj no nos daba para más. Una lástima, ya que en el punto en el que estábamos, el humo se dirigía a nosotros y las fotos son, por tanto, mejorables. Caminar 15 min. por la cresta nos habría valido para evitar el humo en las fotos y sacar de forma más nítida el fabuloso azul turquesa del lago, tan bonito como letal: en 2008, el científico canadiense George Kourounis midió su pH y dio como resultado un 0,5, algo similar al ácido de una batería de coche. Vamos, que parece agua pero en buena medida debe ser ácido sulfúrico. El intrépido investigador incluso se atrevió a navegar en canoa por el lago y a mostrar el poder de acidez del líquido sumergiendo una lata de refresco en él, que se empezó a disolver al instante. Tenéis más fotos de su experiencia aquí.


LOS TRABAJADORES DEL IJEN



Sin lugar a dudas, estos superhombres de pequeño tamaño, son otro de los motivos por los que merece la pena visitar el Ijen. Se mueven a diario en uno de los lugares de trabajo más hostiles del mundo, no llevan apenas protección frente a la toxicidad del humo que inhalan (un pañuelo húmedo que se ponen en la cara, o ni eso), y que se les solidifica en el pelo, y llevan por un camino de cabras un peso a sus espaldas que supera con creces su peso corporal. La media de peso que llevan anda en torno a los 80 kgs. y teniendo en cuenta que medían de media 1,55-65 m. aproximadamente y que estaban delgados estimo que no llegaran a los 70 kilos. Toda una especie de "sherpas" a la javanesa.

El interesante reportaje que hizo Jon Sistiaga en la zona (aunque sensacionalista en exceso) mostraba la adaptación que el ser humano hace a ese trabajo. Estos mineros desarrollan al extremo el músculo trapecio, en la parte superior de la espalda, para hacerse inmune al esfuerzo de transportar sobre él 80 kgs. de peso. Incluso se les desarrolla un pequeño canal por el que pasan la vara de madera que une los dos canastos en los que llevan el azufre. El crujido de la tabla que une los canastos era peculiar y claro, les seguía allá donde iban, como si fueran gatos atados a un cascabel.

Un servidor con nuestro guía (derecha) y el primer trabajador cargado que nos cruzamos (centro). Yo soy grande (mido 1,90) pero prometo que ese obrero no llegaba a 1,60. Pero iba aparentemente sobrado como para dedicarnos una foto y unos segundos de su tiempo
A pesar de la dureza de su trabajo, se producen dos situaciones paradójicas: la primera es que aunque el sueldo es miserable, 300€ al mes por sacar un azufre que llegará a Occidente costando 15 veces lo que pagaron a los mineros por él, este sueldo es muy superior al sueldo medio en esa zona del mundo (que estimo que puede ser de la mitad de dinero), por lo que hay gente que teniendo otro trabajo lo deja por hacerse minero.
La segunda situación paradójica es que uno podria pensar que el humo inhalado a la larga acorta la vida de estos intrépidos currantes. Y eso dicen muchas de las webs que he visto; sin embargo, un estudio reciente decía que la salud de los trabajadores es mejor de lo que cabría pensar, y que incluso su esperanza de vida es superior a la del indonesio medio. ¿Por qué? Parece que el esfuerzo físico que hacen a diario les mantiene en forma y eso compensa la toxicidad de los gases que respiran a diario. Ni que decir tiene que muchos indonesios llevan una vida tan sedentaria como la que podamos tener aquí en Occidente, y diría que es uno de los países más fumadores del mundo; la mayoría de hombres fuma, que no las mujeres (pasa como en España hace 60 años). No me atrevería decir qué humo es más tóxico, si el del tabaco o el del volcán, aunque algunos mineros prefieren no elegir y hacen su trabajo con el pitillo en la boca.

Como curiosidad, en la propia caseta en la que se pesa el azufre y se paga a los trabajadores por él, se venden figuritas, con motivos infantiles, hechas con el azufre extraído, por apenas 1€. Nosotros nos trajimos un par de ellas que ahora decoran el salón. Jamás pensé que el azufre pudiera tener usos decorativos :)


DÓNDE ALOJARSE



Como pasaba en la entrada referida al Bromo, al llegar con una agencia no pudimos elegir el alojamiento. Nuestro hotel asignado era el Arabica homestay, y nuestra experiencia fue tan mala como la de otros viajeros en ese hotel. Lo peor de todo es que les da igual; no tienen apenas competencia y las críticas negativas que se acumulan en internet no les preocupan demasiado. Quizá si algún emprendedor se atreviera a ofrecer algo mejor por el mismo precio en esa zona...

No vimos el lugar de día, así que no pudimos juzgar uno de los pocos puntos positivos que se destacan: el emplazamiento natural y sus vistas. Lo demás todo mal. A pesar de que el propietario de nuestro hotel en Yogya nos dijo que avisáramos de que íbamos de su parte, que él iba a visitar el hotel poco después y que si no quedaba satisfecho buscarían otra cosa, nos dieron como bienvenida una habitación lamentable: el WC no iba, había espacio justo para las dos camas, las paredes eran de uralita (en mi vida he visto algo semejante) y hacía frío dentro. Nuestra sospecha es que esas habitaciones están pensadas para los conductores (pero no se las deseo a ellos tampoco) más que para los clientes. Nos quejamos y conseguimos al menos que nos pasaran a una habitación triple en la que el WC funcionaba y teníamos el doble de superficie, pero el resto era igual de triste.

Los tubos por los que el volcán emana el azufre, en plena actividad
En el restaurante, de una escueta carta hubo que descartar parte del menú porque de eso no tenían, por lo que al final casi casi comimos lo que había. Fue uno de los peores restaurantes de todo el viaje, sino el peor.

Resumiendo: a evitar a toda costa. Aunque la incomodidad mereció la pena por ver este impresionante lugar. Entre dormir y verlo y no verlo por no dormir allí, recomiendo la primera opción.

Aparte de un paisaje impresionante, es una muestra etnológica fascinante, un lugar donde el ser humano parece ir más allá de sus límites.

martes, 3 de noviembre de 2015

Amanecer entre volcanes humeantes: parque nacional de BROMO TENGGER SEMERU

La visita a este parque nacional es sin lugar a dudas uno de los platos fuertes de una visita a Java, y me atrevería a decir que al conjunto de Indonesia. Con permiso de los espectaculares volcanes de Kelimitu, en la isla de Flores, y Rinjani en la de Lombok, la zona del Bromo completaría ese poker de ases de la geografía volcánica del archipiélago. Un paisaje de otro planeta que maravillará hasta al más escéptico.

El Semeru, el volcán más alto de Java, nos dedicó esta humareda de la foto, al fondo. En primer plano, un tanto cortado, el Bromo soltando mucho más humo


¿QUÉ ES EL BROMO?



El Bromo podría ser solo uno más de los muchos volcanes de Java. Es relativamente bajito, pues no llega por poco a los 2.400 metros de altura, pero ha alcanzado gran fama en el mapa del viajero a Indonesia por el entorno que le rodea, el parque nacional Bromo Tengger Semeru, del que él es solo uno de sus conos volcánicos. Como recordar esos tres nombres no resulta sencillo, la gente se suele referir al parque como la "zona del monte Bromo".

El Bromo impacta por el humo que emana, por el campo de ceniza volcánica que lo rodea, y por las fabulosas vistas suyas que se pueden apreciar desde otro monte cercano, el Penanjakan, que incluyen al "primo discreto" del Bromo, el monte Semeru, que también humea ocasionalmente y que con sus 3.667 metros de altura es la montaña más alta de la isla de Java.


LA EXCURSIÓN AL BROMO, CON UNA AGENCIA



La mayoría de los viajeros llegan a la zona del Bromo con los servicios de una agencia, normalmente contratada en Yogya o Bali, y sinceramente veo complicado poder disfrutar del lugar sin su ayuda. La zona, además de montañosa, es claramente rural, para llegar a los sitios de los que voy a hablar hay que circular por pistas forestales sin asfaltar o por carreteras estrechas, y el transporte público es escaso cuando no inexistente.

Panorámica más amplia de la vista desde Penanjakan: el Bromo, pequeño, echando humo a mano izquierda, así como el alto Semeru al fondo
En estas excursiones, lo más criticado por los viajeros suelen ser los hoteles. Frente a la dura competencia entre hoteles en lugares como Yogya o no hablemos ya de Bali, los escasos hoteles de la zona del Bromo suelen ser mediocres, con malas críticas en internet, y hacen gala a veces de una picardía que no resulta agradable. La baja competencia y la belleza de la zona en la que están les permiten vivir muy bien a pesar de ello. Aunque nosotros en el Bromo tuvimos suerte: nos tocó el hotel Cemara Indah, que goza de unas vistas muy buenas en la zona, donde dormimos decentemente, y además cenamos muy bien (de los mejores sitios en Java). Es cierto que el hotel es antiguo, sin muchas comodidades, y en nuestro caso dentro de la habitación se colaba el frío (por un hueco que dejaba la puerta), pero lo que he leído sobre otros sitios me hace sentir satisfecho con este hotel; era el mal menor.


CÓMO LLEGAR



Decir que para llegar hasta aquí nosotros tuvimos un largo trayecto en tren hasta la población de Probolinggo (9 horas desde Yogya), incluido en el precio por nuestra agencia, al que sigue una vez que llegas un extra de hora y media subiendo en coche desde la costera Probolinggo, junto al mar, hasta Cemoro Lawang, que está a 2.217 metros de altura. La alternativa a este trayecto en tren es hacerlo en minibús, pero nosotros preferimos el tren, ya que el minibús no tiene rival para ir posteriormente al volcán Ijen y ese volcán era la siguiente etapa de nuestro viaje.

Junto al clásico pack Yogya - Bromo - Ijen - ferry a Bali que cogimos nosotros, se ofrecen otros para aquellas personas que deseen otro tipo de excursiones, ignorando el Ijen, regresando a Yogya, o acabando en Surabaya. También son clásicas las excursiones desde Bali, que en ocasiones se hacen sin siquiera pernoctar en Java (nosotros dormimos en Java para ver estos lugares y lo recomiendo para disfrutarlos con bastante más calma).


VISITA AL ENTORNO DEL BROMO



Normalmente la visita comienza llegando la noche anterior al "espectáculo", y alojándose en alguno de los hoteles del pueblo de Cemoro Lawang, posiblemente el más cercano al monte Bromo. Al día siguiente, se ofrece al visitante acudir a ver el amenecer en la cima del monte Penanjakan, a 2770 metros de altura. 

Vista al amanecer desde el monte Penanjakan
A las 3:30 de la madrugada nos recogió nuestro chófer en un todoterreno para que, junto a otros 4 guiris, fuéramos al Penanjakan, la montaña fea de la zona que permite la mejor vista sobre las montañas bonitas. Una vez todos recogidos de nuestros respectivos hoteles, fuimos para allá. Se aparca como se puede en la cuneta de la carretera que va al monte, y en nuestro caso todavía tuvimos que caminar otros 5-10 minutos para llegar al mirador. La afluencia de visitantes es masiva, se nota la popularidad del lugar y encima nosotros llegamos de los últimos, pero si te sabes mover puedes disfrutar sin problemas del espectáculo, aislándote de la gente. Mirando hacia el sur, a partir de las 5 de la madrugada (a finales de agosto) empezó a hacer acto de aparición el sol por nuestra izquierda (el este), mientras que la vista sobre el Bromo y el Semeru estaba al oeste. Entre ellos, una ligera neblina tapaba el resto del valle en lo que parecía una fina capa de lino o algodón. Todavía hoy no sabría decir qué porcentaje de la neblina era simple vapor de agua o alguno de los gases que emanaba el Bromo. Para darle mayor magia al lugar, durante unos segundos, el Semeru se puso a humear. Los tonos rojizos del sol del amanecer nos dieron las fotos que veis como resultado.

Es cierto que he visto muchos más atardeceres en lugares increíbles que amaneceres. Y éste es sin duda el mejor amanecer que yo haya visto nunca. Si fuera un atardecer tendría más competencia. Por razones ambientales y logísticas, en Indonesia suelen venderte más, para casi todos los sitios, ir al amanecer que al atardecer a esos sitios con vistas; y el esfuerzo es duro porque el madrugón es de antología, pero merece la pena.

Una vez el sol ha salido por completo, a una hora especificada previamente por el chófer, se baja al coche de nuevo. Fuimos llevados a un inmenso campo de ceniza volcánica a los pies del volcán Bromo, el que se veía desde el Penanjakan, y allí nos dieron tiempo libre durante algo más de una hora para que fuéramos a la cresta del cráter. Para ello hay que subir un camino junto a muchas otras personas, en un paisaje que no parece de este mundo, y que cuando más se empina se convierte en una larga escalera que lleva hasta la cima. Desde ahí se siente el volcán, y se aprecia su actividad. El suelo tiembla ligeramente, el ruido apenas permite oír a las personas que tienes al lado y el hedor a huevos podridos no permite pasar mucho tiempo allí arriba. Las vistas desde la cresta sobre el campo de ceniza son espectaculares, máxime cuando el día que estuvimos se mantuvo la fina capa nubosa que ya quedaba a la vista desde el Penanjakan, y que tapaba parcialmente el suelo. Las fotos hablan por sí solas.

Vista hacia la escalera y el mar de cenizas desde lo alto del Bromo. Se aprecia la bruma entre nuestra posición y el suelo

Tras disfrutar del Bromo de cerca y del campo de cenizas, toca volver a subirse al coche y regresar al hotel. Allí desayunamos de forma contundente (un buffet libre bastante completo) y poco después recogimos para irnos a nuestra siguiente aventura, que era otro volcán: el Ijen. Pero eso es ya harina de otro costal.


CURIOSIDADES / RECOMENDACIONES



- No se da de desayunar hasta el final de toda la visita, cosa que en nuestro caso fue entre las 9 y las 10, por lo que recomiendo llevar algo de comer porque por mucho que emocione el entorno, esas 6 horas sin ingerir alimento desde que te levantas de la cama no van a resultarle indiferentes a nuestros estómagos.
- Es probable que alquiléis abrigos a alguno de los lugareños, puesto que aunque estamos junto al ecuador, la altura provoca que las noches sean bastante frías, rozando los 0ºC. Los locales saben que la mayoría de turistas no van a meter un abrigo que les ocupe media maleta solo para un día, por lo que lo alquilan por un módico precio (2,5€) que sin embargo les hace sacar un jugoso sobresueldo, ya que estimo que en menos de un mes tienen el abrigo amortizado. A nosotros nos lo ofrecieron al minuto de bajarnos del coche en Cemoro Lawang. No regateamos, pero no me extrañaría que pudiera hacerse.
- Si se es propenso al mareo, recomiendo llevar biodramina o similar. A las curvas de las carreteras/pistas hay que añadir que salvo los privilegiados que vayan en el asiento de delante, el resto irá sentado de lado en la parte trasera del 4x4, de lado, donde se puede ser más propenso al mareo.

Desayunando con vistas al Bromo, una vez la bruma matinal ha desaparecido
- la isla de Java es como la España peninsular, diría que tiene un huso horario que no le corresponde (aunque en sentido contrario una de la otra, allí el mediodía es a las 11). Si bien el oeste, donde está Yakarta, quizá esté en "su sitio", el este está claro que debería tener otro huso horario. Sirva como ejemplo que Kuala Lumpur, bastante más al oeste que Java Oriental, tiene una hora más que Java, en lugar de ser al revés. Eso hace que los amaneceres en el Bromo (y en el Ijen) sean a horas intempestivas, por lo que mi recuerdo de Java es que se duerme poco. A las 5 salía el sol, y a las 16:30 empezaba a anochecer. En el Bromo levantándote a las 3:30, nos tuvimos que acostar a las 21:30 y aun así las escasas 6 horas de sueño hicieron que nos levantáramos cansados. Pero MERECE LA PENA.