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lunes, 31 de octubre de 2011

La magia del Danubio está en BUDAPEST (II)

Vista de Budapest desde la ciudadela
Tras el primer post, que recomiendo leer con anterioridad, había que hablar de los principales puntos de interés de la capital húngara... pues a eso vamos.

¿Qué ver en Budapest? La lista es casi interminable. Una prueba es que la UNESCO haya dividido en tres zonas los lugares de la ciudad a premiar y a proteger como "Patrimonio de la Humanidad": el barrio del castillo de Buda, la avenida Andrassy y las riberas del Danubio. Aunque fuera de estas zonas la ciudad todavía nos guarda sorpresas. Iremos por orden, de Buda a Pest:

- BUDA:

El barrio del castillo de Buda se denomina así porque durante mucho tiempo alojó un castillo. Tras muchas guerras y posteriores reconstrucciones, el edificio que llega hasta nuestros días más parece un palacio que una fortaleza, pero sigue manteniendo su encanto. Como la mayor parte de Buda, está a una cierta altura sobre Pest y sobre el nivel del Danubio, lo que le confiere un aire dominante visto desde abajo, y unas buenas vistas del resto de la ciudad si estamos arriba. Hoy aloja varios museos. Junto a él, a escasa distancia, se sitúan otros lugares de gran interés como la ecléctica "iglesia de Matías", restaurada en estilo neogótico, que está situada junto al pintoresco mirador llamado el "bastión de los pescadores". Este mirador, también de estilo neogótico, recibe ese nombre porque la vigilancia de esa zona en época medieval fue ordenada a este gremio de trabajadores. Sus siete torrecitas representan a las siete tribus magiares que se asentaron en la zona hace ya más de 1000 años. Hoy es uno de los mejores miradores de la ciudad, con una panorámica excelente sobre el Danubio y algunos de los mejores monumentos de Pest, como el parlamento. El resto del barrio está protagonizado por elegantes casitas, unas cuevas, y una gruta en la que como curiosidad, se ha instalado una fuente que en lugar de dar agua, da vino.

La colina de Gellert, está algo más alejada de los rincones con mayor encanto de la ciudad, pero a cambio es más tranquila y más alta que la presidida por el castillo. Tiene los restos de la antigua ciudadela (cañones incluidos) y varias esculturas de gran tamaño como la de la "libertad". En su base se encuentra el hotel del mismo nombre, conocido por ser uno de los más lujosos de la ciudad y por albergar unos de los mejores baños termales de la capital húngara. Junto a él, el puente de la libertad es posiblemente el segundo más elegante tras el de las cadenas.

- PEST:

Maqueta del parlamento húngaro en el interior del mismo
Pest conoció un gran desarrollo durante la época en la que el imperio austriaco pasó a denominarse "austro-húngaro", porque la gran capital, Viena, pasó a compartir su capitalidad con la cercana Budapest (a solo 270 kilómetros de distancia). Otros muchos pueblos aglutinados en ese imperio no conocieron ese reconocimiento y esperaron a que éste cayera en la I Guerra Mundial para lograr su independencia. Esa época dorada para la ciudad supuso la construcción de muchos de sus monumentos a este lado del Danubio, de la primera línea de metro de la Europa continental (solo funcionaba el metro de Londres en aquel momento) y de una elegancia que puede recordar a Europa Occidental, especialmente a Viena, en la que se inspiró para algunos edificios como el de la Opera.

El Parlamento de Budapest, se comenzó a construir para conmemorar los 1000 años de historia de Hungría en 1896 y se acabó solo ocho años después. Está ubicado junto al río a imagen del parlamento londinense y, como éste, tiene estilo neogótico, y quizá sea el edificio de mayor fama de la ciudad. Está dividido en dos partes idénticas y simétricas y en él se muestran objetos de gran valor como la corona que aparece en el escudo del país, con su cruz inclinada. Es el mayor edificio del país y el tercer mayor parlamento de todo el mundo. En el centro, una cúpula con una altura de 96 metros corona el conjunto, cúpula que mostró una estrella roja durante las décadas en las que el comunismo imperó en el país.

Museo de la plaza de los Héroes

La avenida Andrassy, va del parque de la ciudad (presidido por la "plaza de los héroes") en dirección al Danubio, y tiene bajo sus pies la línea de metro de la que hablé anteriormente, de estilo art déco. La elegancia de la avenida, con hermosas fachadas, nos puede recordar a París, y tiene a la ópera a media altura como principal exponente de esa elegancia. El edificio de la ópera de Budapest se construyó tras la hecha y ya en la época célebre ópera de Viena, con un tamaño inferior pero con una elegancia y decoración que nada tenían que envidiar a las de la primera capital del imperio. Hay visitas (como otros edificios de la ciudad) con guías en varios idiomas, incluído el castellano.
Otro edificio de la avenida es la "casa del terror", llamada así porque es el edificio que fue el cuartel general de las tropas nazis húngaras primero, y de las comunistas después. En él se habla sobre esos dos periodos negros en la historia de Hungría, casi consecutivos, que provocaron grandes derramamientos de sangre.

Al fondo de la avenida encontramos la plaza de los héroes, con una columnata que corona una gran plaza "medio peatonal", flanqueada por museos a ambos lados, y que es la bienvenida al llamado "parque de la ciudad". Este parque, un pulmón en el centro de Pest, alberga el castillo de "Vajdahunyad", también de la misma época (finales del s.XIX y principio del s.XX) y el famoso balneario de Szechenyi. Y es que Budapest es probablemente la ciudad con más fuentes termales de toda Europa, y estos baños son los baños medicinales más grandes del continente. Por un precio asequible para lo que suele ser un spa, se puede disfrutar de un precioso edificio de principios del s.XX y de múltiples piscinas de agua fría, templada y caliente, tanto externas como internas, en lo que parece una versión elegante, lujosa y termal de las piscinas municipales de una ciudad española.

La "Casa del Terror", en la avenida Andrassy
Otros monumentos de Pest son su imponente basílica de San Esteban, de estilo neoclásico y de planta de cruz griega, y la sinagoga, que con capacidad para 3000 personas es la segunda más grande del mundo, tras una ubicada en Nueva York. Junto a ella se ha colocado un museo judío, que recuerda la época del holocausto nazi. Los límites del "gueto de Budapest" se ubicaron muy cerca de ella.

Por último, ni en Buda ni en Pest, la isla Margarita acoge un gran parque totalmente rodeado por el Danubio. Existe dos puentes, uno en cada extremo, que la unen tanto con Buda como con Pest.

Hungría pertenece a la Unión Europea desde 2004 y por tanto para visitarla por parte de un ciudadano del espacio Schengen solo se necesita el DNI. La moneda en la actualidad es el florín húngaro aunque en un futuro probablemente acaben adoptando el euro. No hay diferencias horarias con respecto a la España peninsular, y se puede llegar con aviones directos de Iberia, Malev Airlines o compañías de bajo coste como Wizzair.

martes, 24 de agosto de 2010

La otra capital de Europa: ESTRASBURGO

Si digo que Francia es un país centralizado, supongo que no sorprenderé a casi nadie. Es verdad a muchos niveles, sí, pero tengo la sensación de que mucha de la gente que visita Francia lo cree así también a nivel cultural, turístico o simplemente "de hermosura"... gente que visita París, muchas veces sólo unos pocos días y vuelve a casa pensando: "Ya he visto Francia". Pues va a ser que no...

Catedral de Estrasburgo, junto a un buen ejemplo de casa con entramado típico de allí
Alsacia... puede que a muchos os suene por su papel histórico y por la rivalidad que Francia y Alemania han mantenido por el control de esta región. Junto a parte de su vecina Lorena, Alsacia ha cambiado de mano numerosas veces, sólo entre 1870 y 1918 en cuatro ocasiones, para finalmente al acabar la I Guerra Mundial ser definitivamente francesa (salvo el intervalo de la II Guerra Mundial), y su frontera quedar marcada por la orilla del Rin. Por suerte, a día de hoy, la paz entre Francia y Alemania ha permitido a Alsacia desarrollarse como lo que es: una región fronteriza de suma importancia con rasgos franceses y alemanes. Su biculturalidad es patente, no es difícil encontrar al alemán compartiendo sitio con el francés en muchos letreros y el dialecto alsaciano, que en zonas rurales aún se habla, es un popurrí entre francés y alemán, posiblemente difícil de comprender para unos y otros :) Por todo esto, se creyó que Estrasburgo, la capital de Alsacia, era una ciudad perfecta para ejemplificar la paz y la unidad europea y se pensó en ella como símbolo para situar edificios de la Comunidad Económica Europea, que empezó a rodar en 1957.

Estrasburgo es una ciudad maravillosa. Me queda mucho por visitar en el país vecino pero no creo que muchos lugares me gusten tanto como lo hizo la capital alsaciana. Es "la otra capital europea", ya que aunque sea mucho menos conocida que Bruselas, contiene muchas de las instituciones más importantes de la Unión Europea. La sede principal del Parlamento Europeo está allí, así como otras instituciones como el Palacio de los Derechos Humanos o el Consejo de Europa. Así que cuando las noticias hablan de lo que ha decidido u ordena "Bruselas", yo pienso "y Estrasburgo, y Estrasburgo..."

Alrededor del pintoresco barrio de la "Petite France"
Pero en mi visita, esta europeidad de Estrasburgo fue algo circunstancial. Bien es cierto que es una ciudad cosmopolita para el pequeño tamaño que tiene (no llega a 300.000 habitantes en el municipio), algo que se debe a lo citado anteriormente, pero mucho antes de que Estrasburgo cobrara importancia como capital de la UE, se modeló su casco histórico, de marcada personalidad, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1988: La "Grande île".
Esta isla del río "ill", es un acúmulo de sorpresas. El monumento de mayor importancia es su catedral. Con 142 metros de altura en su única torre, es una de las mayores catedrales que conozco y el color cobre de su piedra me maravilló, aunque esto es un gusto personal. Por dentro no es menos impresionante, por sus dimensiones, y por un curioso reloj astronómico. La catedral es otro ejemplo más de la biculturalidad de la ciudad, ya que ha sido usada como centro católico y protestante.

Barrio de la "Petite France" con su casa más fotografiada, la de los curtidores (Maison des tanneurs)
Pero no es la catedral lo que más me gustó, sino sus casas con entramado. El conjunto de casas con entramado de Estrasburgo es enorme, y hacen que la ciudad me pareciera enormemente pintoresca. Las hay de muchos colores, con muchos usos, junto al canal, en medio de una calle peatonal... pero la palma se lo lleva el barrio de la "Petite France". Su conjunto de casas blancas con entramado y flores, en una zona de puentes sobre el canal, hace las delicias de todos los que visitan la ciudad.

Otra cosa más que agradable para hacer es dar un paseo por los canales. Esto no es Amsterdam ni San Petersburgo, los canales no son tan abundantes y se limitan al río ill que se divide en dos rodeando el centro de la ciudad, y que en su parte norte permite ver el Parlamento Europeo entre otros, pero a cambio, las pintorescas casas con entramado que se ven desde el agua son sublimes, y se pueden apreciar mejor que desde tierra. Terracitas de restaurantes junto al río, la Petite France, los puentes cubiertos y un precio más económico (entre 4 y 5€ en 2008) que en otras ciudades con canales hacen del barco una más que recomendable opción para disfrutar de Estrasburgo. Una guía audio en multitud de idiomas se incluye en el pack sin precio extra.



Otros atractivos como la iglesia de Saint Paul, el agradable parque de l'Orangerie o alguno de los palacios con que cuenta la ciudad, como por ejemplo el "Palais Rohan", completan el bagaje de una pequeña ciudad encantadora, inolvidable, que merece una fama mayor, y que hará las delicias de los que quieran ver "más allá de París".